Para las articulaciones desgastadas, sulfato de glucosamina y sulfato de condroitina

 

El sentido común empieza a aparecer en el ámbito sanitario y cada vez más investigadores optan por usar sustancias naturales para tratar los problemas de salud. El último avance en ese sentido es la “constatación” de que el consumo conjunto de sulfato de glucosamina y sulfato de condroitina ayuda en la osteoartritis. La razón es simple: tanto la glucosamina como el proteoglicano son sustancias básicas presentes en los cartílagos sin las cuales éstos se deterioran. La primera es un aminosacárido que el cuerpo obtiene de la alimentación y de la que son ricos los cangrejos, las langostas y los camarones.
El sulfato de condroitina, por su parte, forma parte de una proteína, el proteoglicano, que se encarga de proporcionar elasticidad al cartílago. Y comercialmente se extrae sobre todo del cartílago de tiburón.
Lo acaba de corroborar un grupo de científicos suizos en un trabajo que acaba de publicarse en Osteoarthritis and Cartilage. Mejoran la funcionalidad articular y alivian el dolor. Hoy pueden conseguirse ya conjuntamente.