¿Pero cómo puede creerse alguien hoy que es útil tratar el cáncer con quimioterapia?

 

El subdirector del diario “El Mundo” José Luis de la Serna –¿qué hace en un periódico como ése un personaje como éste?- publicó hace unos días un breve articulito en el que –¡hay que ver en qué contradicciones cae!- decía textualmente lo siguiente: “El cáncer es una enfermedad frecuente y muy compleja. En la Unión Europea causa la muerte de un millón de personas cada año. Su prevalencia aumentará en Europa un 50% en 20 años. La única forma de cercar el problema y disminuir su gravedad es profundizar en su investigación. El 'Viejo Continente' no está haciendo el esfuerzo que la magnitud de una patología tan seria se merece. Se invierte siete veces menos que en EEUU en investigar el cáncer. España está en el décimo puesto de la lista. Y lo peor es que, comparativamente, gastamos menos dinero en estudiar esta enfermedad que el que se gasta en Irlanda, Islandia, Hungría, Polonia o Eslovenia. Además, en contra de lo que podría esperarse, el mayor esfuerzo en investigación no lo hace el Estado. Éste gasta únicamente el 0,0023% del PIB en estudiar el cáncer. Francia el 0,01. Así nos va”.
Uno lee ese párrafo y lo que quedan claras son dos cosas: la primera, el reconocimiento explícito del fracaso de las terapias convencionales para tratar el cáncer con el vaticinio de que dentro de 20 años habrá un 50% de muertos más por la enfermedad (dato, por otra parte, de la OMS). A pesar de lo cual semana tras semana hace propaganda de tales terapias. La segunda, la demagogia de pedir más dinero para investigación alegando que en Estados Unidos se invierte sietes veces más que en nuestro país y ése es el camino. Pero por favor, si en Estados Unidos los resultados en el tratamiento del cáncer son exactamente los mismos que aquí: ¡prácticamente nulos! El señor De la Serna no entiende que cuando el camino elegido no lleva a ninguna parte poner más medios o ir más rápido para “llegar” es estúpido.
De la Serna añadía: “Que a nadie le quede duda de que el nivel de asistencia que reciben los pacientes con una determinada patología depende, en buena parte, de la investigación que se realice en la institución que los vaya a tratar. En España se nos llena la boca diciendo que tenemos un nivel de excelencia frente al cáncer similar al que tiene Houston o Nueva York. No es verdad. Mientras nuestra investigación aplicada (ésa que relaciona estrechamente a los científicos básicos con los clínicos) no avance de forma sustancial seguirá siendo lógico que aquellos que puedan permitírselo pretendan tratar su cáncer en centros como el MD Anderson en Texas o el Memorial Sloan Kettering de Manhattan (ambos en EEUU). Allí no entienden que se pueda hacer una buena medicina sino va acompañada de una investigación seria. Por mucho que nos cuenten los políticos la cultura biomédica en España es muy pobre. Ellos son los primeros que no comprenden la trascendencia de la ciencia para aliviar los males que sufren los humanos. Deberían hacer un mayor esfuerzo para que algún día nos den un aprobado digno en investigación.”
De la Serna -que desde hace años achaca todos los males de los pésimos resultados de la Medicina convencional a la falta de medios cuando tales resultados son igual de malos en los países que gastan más dinero demostrando la falacia de su argumentación- es, sin embargo, incapaz de informarse de los tratamientos naturales, inocuos y de eficacia contrastada que existen en el mundo. Para él sólo parecen existir las grandes multinacionales y los fármacos, los fármacos, los fármacos… ¿Por qué será?