Pescado con fibra de uva para niños y personas mayores

 

Un equipo español de investigadores del Instituto del Frío está desarrollando un producto de pescado con fibra de uva cuya principal finalidad es aportar así fibra a los quienes no consumen frutas ni verduras en la cantidad adecuada, especialmente niños y personas mayores.
El proyecto está coordinado por Javier Borderías, miembro del departamento de Ciencia y Tecnología del Pescado del Instituto del Frío -dependiente del Centro Superior e Investigaciones Científicas (CSIC)-, quien lleva tiempo estudiando la introducción de fibra vegetal en productos pesqueros reestructurados (es decir, peces troceados o picados que forman parte de diferentes productos que se comercializan en forma de varitas rebozadas).
La fibra que se introduce tiene dos finalidades: mejorar la actividad intestinal al lograr una menor absorción de grasas y provocar un efecto antioxidante.
La “fibra de uva” ha sido patentada por el doctor Fulgencio Saura –también miembro del Instituto del Frío- y tiene efecto antioxidante sobre la persona que ingiera el producto pero también sobre el pescado ya que tarda más en volverse rancio.
Para la obtención de la fibra de uva pretende emplearse el excedente de la producción de vino y se añadiría al pescado en una proporción de entre un 2 y un 4% por lo que no se notaría en el sabor. En cuanto a éste, se piensa en la merluza como pescado blanco y en el jurel como pescado graso.
También va a estudiarse la posible utilización de fibra procedente del trigo, las manzanas y las algas.