Piden que las plantas medicinales sean consideradas como fármacos

 

Más de 600 especialistas de una cincuentena países que se reunieron en el congreso organizado por la Sociedad de Investigación en Plantas Medicinales el pasado mes de septiembre en Barcelona hicieron un llamamiento para que las plantas medicinales sean tratadas como medicamentos y, por tanto, se sometan a los mismos controles y pruebas que los fármacos de síntesis.
Para Salvador Cañigueral, presidente del congreso y de la Sociedad Española de Fitoterapia, aunque las plantas medicinales son en general más seguras que los fármacos de síntesis y en muchos casos están avaladas por cientos de años de uso tradicional ha de comprobarse su utilización en estudios clínicos. “Las drogas vegetales y derivados –explica- suelen presentar un margen terapéutico amplio pero no están exentas de posibles efectos adversos, interacciones y contraindicaciones.Por tanto, todas ellas deberían contar con estrictos controles de calidad e ir acompañadas de sus indicaciones, como cualquier fármaco. Unos controles que sólo pueden garantizar los preparados fitoterápicos con registro sanitario.”
Rudolf Bauer, presidente de la sociedad a nivel internacional y especialista del Instituto de Farmacognosia de la Universidad de Graz (Austria), resaltaría por su parte la diferencia entre el escaso apoyo que dan los gobiernos europeos a la investigación sobre fitoterapia y los 100 millones de dólares anuales que el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos dedica a investigar las terapias naturales.
Entre las plantas con más estudios clínicos publicados figuran la soja para la menopausia, la equinácea para las infecciones, el té verde para el sobrepeso, el hipérico para la depresión leve y moderada, y el Ginkgo Biloba para la memoria y la circulación venosa. Sobre la soja, un estudio publicado en la revista Cancer Epidemiology, Biomakers and Prevention del mes de julio señalaba que su consumo podía reducir el cáncer de mama en mujeres de riesgo.
Entre las novedades científicas que se presentaron en este congreso figura un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Córdoba en el que se demuestra que la guindilla tiene una potente actividad antiinflamatoria debido a la presencia de capsainoides que podrían servir como componentes clave para el desarrollo de novedosos fármacos para el tratamiento de trastornos inflamatorios.
También se presentó un estudio realizado en Alicante en pacientes con demencia senil a los que se les administró un extracto de la planta calahuala y en los que se observó una mejora en su actividad cognitiva frente a otro grupo tratado con placebo. También destaca el trabajo realizado por un equipo suizo que consiguió controlar los síntomas de la rinitis alérgica con la administración de un extracto de la planta petasites.