Posible vacuna contra el acné

 

Un grupo de científicos de la Universidad de Leeds cree posible desarrollar una vacuna contra la bacteria que, según se afirma, es la causa de la reacción inflamatoria que provoca el sistema inmunitario y da lugar al acné.
Los inmunólogos Mark Farrar y Keith Holland creen que la irritación de la piel se produce por ciertas proteínas de la bacteria que responden a un choque térmico. Esa reacción hace que el sistema inmunitario lance un ataque contra las células afectadas pero también contra las células sanas. Esta investigación se basa en anteriores trabajos de la doctora  Anne Eady -de la misma universidad- en los que se establecía la relación entre la bacteria del acné –la Propionibacterium acnes– y los granos característicos de la enfermedad.
En la piel de los pacientes se encontró una bacteria resistente al tratamiento con antibióticos. El Dr. Farrar explica que "en ciertos folículos la bacteria puede verse sometida a esfuerzos por la variación en el nivel de nutrientes y de pH, debidos posiblemente a los cambios que se producen en la pubertad. En ese caso la bacteria produce más proteínas lo cual da lugar a una respuesta más violenta del sistema inmunitario. Y si éste no distingue entre las proteínas humanas y las de la bacteria puede atacar a las células sanas dando lugar a la inflamación".
Los dos investigadores tienen previsto someter a prueba esta teoría creando anticuerpos específicos de las proteínas TSP de la Propionibacterium acnes y utilizarlas para establecer si esas proteínas están presentes en los granos del acné. Además van a seguir investigando para ver si las células T del sistema inmunitario responden a partes de la proteína específica de la Propionibacterium acnes o a las proteínas humanas. Si se demuestra que las proteínas de la bacteria influyen en el desarrollo del acné, el siguiente paso será estudiar nuevos tratamientos contra la enfermedad.
"El acné –explica la profesora de inmunología Eileen Inghamse suele tratar con antibióticos pero es un tratamiento poco eficaz porque las bacterias se hacen muy pronto resistentes. En cambio, si se demuestra que las proteínas TSP de la bacteria son la principal causa de la inflamación podríamos vacunar a los niños antes de que alcancen la pubertad para que fueran desarrollando una respuesta a la acción de las proteínas y reducir así la posibilidad de que contraigan el problema".
Más información en: Internet: www.leeds.ac.uk