¿Provoca una toxina habitual en los alimentos la esclerosis múltiple?

Un equipo de investigadores del Weill Cornell Medical College de Nueva York coordinado por la microbióloga Jennifer Linden asevera que la esclerosis múltiple podría en realidad provocarla la toxina épsilon –una de 12 toxinas proteicas producidas por la Clostridium perfringens, bacteria anaeróbica gram-positiva formadora de esporas que se encuentra en los intestinos humanos y animales, el suelo, el agua y muchos alimentos (especialmente en las carnes poco hechas)- que al ser permeable a la barrera hematoencefálica sería la que destruye la mielina en el cerebro. El trabajo se acaba de dar a conocer en la Asamblea de Biodefensa y Enfermedades Emergentes de Estados Unidos y es continuación de otro anterior del mismo equipo en el que se infectó directamente a ratones con la toxina para ver a qué células afectaba. "Creíamos que atacaría a las células del endotelio cerebral y a los oligodendrocitos responsables de la producción de mielina en el sistema nervioso central pero luego comprobamos que mata también las células meníngeas", explicaría la doctora Linden añadiendo: "Lo descubierto ofrece una explicación plausible a la inflamación meníngea y a las lesiones corticales subpiales que solo se observan en los enfermos de esclerosis múltiple aunque no puedan aún descartarse otras posibles causas".
Lo que sí está constatado ya es que la Clostridium perfringens -que muere a más 121°- puede causar enteritis necrótica y gangrena gaseosa; en éste caso destruyendo los tejidos infectados al liberar exoenzimas específicas -fosfolipasas, hemolisinas, colagenasas, proteasas y otras- que provocan la putrefacción del tejido.