¿Puede llevar a la muerte el botox?

 

El presidente del Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España, Alfonso Villa Vigil, advirtió a finales de enero pasado que la toxina botulínica -más conocida como Botox– sólo debe usarse para dolencias específicas sobre cuya utilidad haya pruebas –como la tortícolis o el estrabismo- pero en la cara solo debe inyectarse en el entrecejo y nunca en los labios u otras zonas. Ni siquiera para eliminar la denominada sonrisa gingival (en la que se muestra parte de la encía) porque un uso indebido de la misma podría llegar a provocar la muerte.
La Sociedad Española de Medicina Estética (Seme) lo negaría rotundamente de inmediato y acusaría a Villa de crear “una alerta absolutamente innecesaria". “El único problema que se puede producir –añadirían-es si se inyecta mal; y en tales casos el daño es transitorio”.
Hasta aquí la información sobre la polémica. Nosotros nos limitaremos a recordar que la toxina botulínica es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum que puede llegar a nosotros a través de alimentos contaminados siendo lo que da lugar al botulismo, enfermedad que se caracteriza por sequedad de boca, náuseas, vómitos y parálisis muscular progresiva. Es uno de los venenos naturales más poderosos que existen y puede en efecto provocar la muerte por parálisis del músculo respiratorio. De hecho está catalogada como un arma química extremadamente peligrosa y prohibida por el Protocolo de Ginebra y la Convención sobre Armas Químicas. Se considera un “arma de destrucción masiva”.
El caso es que aprovechando su capacidad para paralizar los músculos un laboratorio decidió sacar un producto para su uso en Estética y Odontología comercializándolo como Botox en el convencimiento de que la toxina no pasaría a otras partes del cuerpo si se inyectaba localmente. ¿Es así? Ahí está la discusión entre los mismos que la usan y ganan dinero con ella. Razón suficiente desde nuestro punto de vista para pensárselo mucho antes de aceptar que nos la inyecten.