¿Puede regenerar células, tejidos y órganos la sangre joven?

Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford (California, EEUU) coordinado por Tony Wyss-Coray acaba de publicar tres artículos en Science y Nature Medicine según los cuales si se inocula sangre de ratones jóvenes -de unos dos meses- en ratones viejos -22 meses- las células, tejidos y órganos de éstos rejuvenecen; al menos los músculos -incluido el corazón-, el bulbo olfatorio -mejora su olfato- y el cerebro -mejora su flujo sanguíneo y la vascularización además de aumentar el número de nuevas neuronas y espinas dendríticas facilitando el contacto interneuronal (especialmente en el hipocampo, fundamental en la memoria y el aprendizaje). Los investigadores no explican a qué se debe -bien porque lo ignoran aun, bien porque lo ocultan para poder sacar partido económico al descubrimiento- limitándose a decir que se trata de "algo" -presuntamente una proteína- que han denominado Factor 11 de diferenciación del crecimiento celular (GDF-11). Queda por ver si ello puede dar lugar a efectos adversos -se trata de sangre ajena- y provocar -o no- la aparición de tumores. Y, sobre todo, si pasa lo mismo en los humanos.