¿Qué es un «negacionista»?

En la actual sociedad de la desinformación -ésta siempre ha existido aunque es ahora cuando ha alcanzado su máximo apogeo- el término «negacionista» se utiliza de forma peyorativa para intentar descalificar a quienes se niegan a aceptar acríticamente las «verdades oficiales» impuestas por quienes se autoconsideran adalides de la información rigurosa, fiable y de calidad, especialmente en el ámbito de la salud.

Hablamos de personas al servicio de quienes controlan realmente el poder en el mundo que se dedican a desinformar, manipular, tergiversar, mentir e inventarse «noticias» así como a descalificar, difamar, calumniar, injuriar y mancillar el honor, la buena imagen y la fama de quienes se enfrentan a ellos acusándoles de hacer exactamente lo que ellos hacen.

Y uno de los términos con los que intentan desprestigiar a alguien -demostrando su mala baba- es el de «negacionista», expresión socialmente muy mal vista porque se empezó a utilizar para definir a quienes niegan el constatado holocausto judío, el genocidio perpetrado por los socialistas alemanes que dirigía Adolf Hitler.

Se trata pues de hábiles manipuladores que ante su falta de argumentos para contrarrestar lo que muchos profesionales preparados publican han optado por intentar desprestigiarlos tildándoles -cuando el contexto se lo permite- de «negacionistas».

¿Y quiénes son esos individuos de tan baja calaña y escasa ética? Pues es fácil identificarles porque la mayoría están instalados en puestos de poder y muchos en medios de comunicación que hasta hace poco se consideraban serios y prestigiosos y hoy se prestan por dinero y prebendas a casi todo. Basta leerles y si usan ese término para contrarrestar algo publicado que no les gusta es que se trata de uno de esos fanáticos fundamentalistas.