Querella contra la ministra de Sanidad y Consumo por prevaricación

 

El pasado mes de marzo, Fermín Cabal, naturista, presidente del Consejo General de Colegios de Médicos Naturistas de España e interlocutor de la Confederación Internacional de Asociaciones de Médicos Naturistas, interponía en los Juzgados de Instrucción de Madrid una querella por prevaricación contra Ana Pastor, ministra de Sanidad y Consumo, y otros tres altos funcionarios de dicho Ministerio, que ha sido admitida a trámite.
La denuncia de Cabal se basa en unas manifestaciones que la ministra hizo durante su intervención en El primer café de Antena 3 porque según él “no se ajustan a derecho” y pueden “crear grave confusionismo y obstrucción a la Justicia”. Ana Pastor dijo en ese programa que “para ejercer la medicina natural es preciso estar en posesión de un título universitario” lo que según el denunciante es falso. “Actualmente -argumenta Cabal- las medicinas naturales no son especialidades médicas ni es necesario poseer título universitario de médico para su ejercicio. Al menos hasta que se institucionalice nuestra petición de creación de una Facultad de Medicinas Naturales que no podría ser dirigida por médicos alópatas por la sencilla razón de que en el plan de estudios de la Licenciatura de Medicina y Cirugía no existe una sola asignatura sobre acupuntura, homeopatía, reflexología, quiropraxia y las demás terapias naturales”.
Entre la documentación que Fermín Cabal aporta para fundamentar su querella se incluye una sentencia de la Sala 2ª del Tribunal Supremo de fecha 5 de julio de 1992 que crea jurisprudencia sobre esta materia. En ella se puede leer: “La formación médica especializada se rige actualmente por la Ley de 20 de julio de 1955 sobre enseñanza, título y ejercicio de las especialidades médicas, ley actualizada por el Real Decreto de 11 de enero de 1984. Este decreto incluye un listado de especialidades en el que no aparece la medicina naturalista. Tampoco aparece en la Guía de Especialidades Médicas publicada por el Ministerio de Sanidad y Consumo en la que se describe pormenorizadamente cada una de las especialidades médicas hoy vigente. Por lo tanto, el empleo de esta medicina por quien no sea médico no constituye delito de usurpación de funciones en cuanto que falta el requisito esencial para que se pueda entender cometido este delito que es que la realización de los actos de que se trate estén legalmente atribuidos a una profesión para cuyo ejercicio se requiera el hallarse en posesión del correspondiente título oficial”. Es decir, mal pueden usurparse funciones u actividades profesionales que no existen legalmente y que no corresponden a profesionales determinados que posean el título legitimador correspondiente.
Y sigue la misma sentencia: “La medicina naturalista pertenece a la gama de la conocida como ‘medicina alternativa’, denominación con la que se designan aquellas prácticas que por no estar fundadas en el método científico experimental ni se enseñan en las Facultades de Medicina ni se hallan comprendidas entre las especialidades médicas y para cuyo ejercicio no se requiere título alguno sin perjuicio, claro está, de la responsabilidad penal a título de imprudencia en la que puedan incurrir quienes las ejercen si producen resultados lesivos a quienes a ellos acudieren”.
Por tanto, para Cabal las afirmaciones vertidas por la ministra en Antena 3 -y por otros tres funcionarios del Ministerio en otras ocasiones- afirmando que para ejercer la Medicina Natural es condición indispensable estar en posesión del título de licenciado en Medicina y Cirugía, no se ajustan a derecho y pueden crear confusión.
De hecho, el Real Decreto 1.175 por el que se establecen los diferentes epígrafes del Impuesto de Actividades Económicas establece una clara separación entre profesionales sanitarios (epígrafe 840) y profesionales parasanitarios (epígrafe 841). Existe, pues, una clara contradicción entre el poder legislativo -que sí reconoce la bicefalia de la Medicina- y el ejecutivo -que no reconoce a dichos profesionales. “En el Ministerio de Sanidad –dice Cabal en su denuncia- se practica el mareo de la perdiz, el engaño y la estafa al cobrar por el epígrafe fiscal 841 el ejercicio de una profesión y luego organizar empecinadamente la más descarada persecución”.
Fermín Cabal agrega que la situación actual raya en el ridículo porque al no existir legalmente una titulación específica para estas terapias naturales cualquier persona, incluso sin la más mínima formación ,podría practicarlas sin cometer delito alguno. De ahí que desde hace años las asociaciones de las que forma parte vengan exigiendo al Gobierno –sin éxito- que se institucionalice y regule el ejercicio de “una profesión por la que se pagan impuestos pero que, oficialmente, no existe”.
Nosotros también lo exigimos. Acabar con este vacío legal nos beneficia a todos. Y aclarará el vergonzoso panorama actual.