¿Realmente aumentan los casos de varicela al restringirse las vacunas?

El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó en marzo de 2013 el primer calendario vacunal común para todo el país y en él se acordó que la vacuna de la varicela solo debía financiarse a los menores de 12 años que no hubieran pasado la enfermedad. Pues bien, el Instituto de Salud Carlos III, tras contabilizar el número de casos de varicela declarados hasta el pasado 4 de mayo, asegura ahora que éste ha aumentado a 63.136 cuando en el mismo periodo de 2013 fueron 54.173; es decir, 8.963 menos. Incremento que la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles "relaciona" -sin probarlo- con la falta de vacunación recordando que el laboratorio fabricante de la misma, Sanofi Pasteur MSD, se quejó ante el Ministerio de Sanidad por esa decisión. Y es que si antes dispensaban en un año a las farmacias 320.000 unidades… entre septiembre y diciembre de 2013 apenas vendieron 20.000 unidades y entre enero y abril de 2014 unas 17.000. Lo que no dice ese instituto es que quienes contraen la varicela solo sufren normalmente síntomas leves -pequeños granos que se convierten en vesículas, fiebre, dolor de cabeza, malestar general, inapetencia o vómito- que se superan simplemente con descanso y una dieta adecuada. En cambio la vacuna –Varivax– puede dar lugar a problemas mucho más graves; su propia ficha técnica reconoce que puede dar lugar a linfadenopatía, linfadenitis, trombocitopenia, cefalea, somnolencia, apatía, nerviosismo, agitación, hipersomnia, anormalidad en el sueño, cambios emocionales, alteraciones de la marcha, crisis febril, temblores, conjuntivitis  aguda, lagrimeo, edemas en el párpado, irritación ocular, trastornos del oído y del laberinto, dolor de oído, tos, congestión nasal, congestión respiratoria, rinorrea, sinusitis, estornudos, congestión pulmonar, epistaxis, rinitis, sibilancia, bronquitis, infección respiratoria, neumonía, trastornos del metabolismo y de la nutrición, anorexia, gripe, gastroenteritis, otitis, faringitis, exantema viral, infección viral, candidiasis, diarrea, vómitos, dolor abdominal, náuseas, flatulencia, hematoquecia, úlcera bucal, erupción tipo sarampión/rubéola, erupción de tipo varicelosa, dermatitis de contacto, eritema, miliaria rubra, prurito, urticaria, rubefacción, vesículas, dermatitis atópica, eccema, acné, herpes simple, dermatitis, impétigo, infección de la piel, dolor musculoesquelético, mialgia, dolor en la cadera, pierna o cuello, rigidez, fiebre, astenia, equimosis en el lugar de inyección, hematoma, induración, malestar general, bultos, calor, erupción semejante a urticaria, decoloración, inflamación, rigidez, trauma, aspereza/sequedad, edema/hinchazón, irritabilidad, llanto, insomnio, trastornos del sueño… Y no mencionamos todos los problemas porque son demasiados; es más, puede provocar otros síntomas y patologías no reconocidos por el laboratorio fabricante. Bueno, pues aún así hay médicos que apuestan por su recuperación. ¡Serán cretinos!