Salvador Illa Roca, nuevo ministro de Sanidad

Con muchas menos competencias que sus antecesores

Salvador Illa Roca es el nuevo Ministro de Sanidad de España, departamento ministerial con el menor número de competencias de la democracia ya que entre 2018 y 2020 era el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y antes -entre el 22 de diciembre de 2001 y el 1 de junio de 2018- Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. El organismo ha perdido pues en los últimos tres años las competencias de Consumo, Servicios, Sociales, Igualdad y Bienestar Social.

Licenciado en Filosofía por la Universidad de Barcelona, Master en Dirección de Empresas por la  ESE Business School -escuela de posgrado de la Universidad de Navarra- y profesor de Introducción a la Economía en la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales de la Universidad Ramon Llull‎ de Blanquerna (Barcelona) fue alcalde de La Roca del Vallés entre 1995 y 2005, Director General de Gestión de Infraestructuras del Departamento de Justicia de la Generalidad de Cataluña entre 2005 y 2009, responsable de la gestión económica del Ayuntamiento de Barcelona entre 2010 y 2011, coordinador del grupo municipal socialista del Ayuntamiento de Barcelona entre 2011 y 2016, jefe de Gabinete del concejal socialista Jaume Collboni entre 2014 y 2016, Gerente de Empresa, Cultura e Innovación en mayo de 2016 y desde entonces Secretario de Organización del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC). 

Persona de máxima confianza de Miquel Iceta fue uno de los tres socialistas que junto a Adriana Lastra y José Luis Ábalos negoció  la abstención de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) para lograr la investidura como Presidente del Gobierno de Pedro Sánchez.

Su nombramiento sorprendió en el ámbito sanitario al tener un perfil tan político y alejado de sus nuevas funciones aunque hayan sido enormemente mermadas pues si la mayoría de las competencias ya estaban en manos de los consejeros autonómicos ahora las de servicios sociales y dependencia -bienestar social, familia, protección del menor, cohesión y atención a las personas dependientes o con discapacidad, juventud y protección de animales- pasan al nuevo Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 que dirige el vicepresidente y líder de Unidas Podemos Pablo Iglesias. Además las competencias de Consumo pasan a depender del ministerio que con ese mismo nombre dirigirá el líder de Izquierda Unida Alberto Garzón.

A Salvador Illa Roca le va sin embargo a tocar lidiar con el plan contra las llamadas «pseudoterapias» que su defenestrada antecesora –María Luisa Carcedo– puso en marcha junto al actual Ministro de Ciencia Pedro Duque -al que quitan la competencia de Universidades-, auténtica «patata caliente» que como ya dijimos hace un par de años terminará volviéndose contra quienes pusieron en marcha tan erróneamente planteada iniciativa.

Como nuestros lectores habituales saben las está evaluado de forma caprichosa, superficial y acientífica la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (REDETS) pues sus «informes» -por llamar a tales bodrios de alguna manera- no tienen metodología, son especulativos y sesgados, ignoran los documentos, estudios y trabajos publicados que contradicen sus conclusiones, ignoran acuerdos internacionales firmados por España, desprecian las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), violan derechos adquiridos de numerosos colectivos y profesionales y violan la ley no consultando a todos los implicados. La parcialidad y arbitrariedad de sus evaluadores es tan manifiesta que ya veremos si no terminan denunciados en los tribunales lo mismo que los ministros y testaferros que pusieron todo en marcha abusando de sus cargos. Es más, muchos de ellos no han declarado algo evidente y legalmente exigible: sus conflictos de intereses.

Su actuación es tan manifiestamente maniquea que hasta disciplinas como la Acupuntura, la Homeopatía, la Medicina Natural o la Medicina Tradicional China que son legales en España y en todo el mundo están siendo también «demonizadas».