Sancionada por fraude una científica del MD Anderson Cancer Center

La bióloga del MD Anderson Cancer Center María Cristina Miron Elqutub -prestigioso centro oncológico de la Universidad de Texas en Houston (EEUU)- hizo pasar su propia sangre como perteneciente a enfermos de cáncer en dos investigaciones de tipo genético que se publicaron en 2015 en Plos One y Cancer Journal for Clinicians. Lo ha constatado la Oficina de Investigación sobre Integridad del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos según el cual su sangre se rotuló como perteneciente ¡a 98 personas! en un trabajo que identificaba variantes genéticas de riesgo para sufrir carcinomas de las glándulas salivales. Las revistas se han retractado de sus trabajos… pero hace apenas unas semanas.

El caso de esta bióloga se une al de otros seis falsificadores de experimentos denunciados anteriormente por la misma oficina: Gareth John -falseó experimentos en patologías del sistema nervioso como la esclerosis múltiple en la neoyorquina Escuela de Medicina de Icahn de Monte Sinaí-, Krishna Murthy – se inventó datos en una decena de investigaciones relacionadas con la estructura del virus del dengue en la Universidad de Alabama de Birmingham (EEUU) que luego se publicaron en revistas tan prestigiosas como Nature-, Bhagavathi Narayanan -falsificó experimentos en tres estudios oncológicos-, Colleen T. Skau –falseó experimentos sobre la diseminación de células tumorales que publicó en Cell y PNAS– y Brandi M. Baughman -falseó varios experimentos sobre fármacos en la Universidad de Carolina del Norte (EEUU).

Y no es más que la punta del iceberg como ya hemos explicado en varios reportajes, entre ellos el que con el título ¡El fraude científico es cada vez mayor! publicamos en el nº 155 -correspondiente a diciembre de 2012- y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com . Texto en el que ya entonces denunciamos que las llamadas “revistas científicas” habían tenido que retractarse hasta mayo de 2012 de lo dicho en ¡2.047 artículos! En el 67% de los casos porque se detectó “mala conducta”, en el 21% porque se detectaron “errores” y en un 10% porque se trataba de simples plagios. Lo denunciaron los doctores Arturo Casadevall, Ferric Fang y R. Grant Steen constatando que es en las publicaciones más prestigiosas y de mayor impacto en las que se detectaron más casos de fraude.

Y es que como ya reconoció en 2006 en un editorial la propia revista Nature –una de las más reconocidas en el ámbito científico- “los científicos entienden que por sí misma la evaluación por pares proporciona una garantía mínima de calidad y por tanto se tiende a considerarla una especie de sello de autentificación pero esa creencia está muy lejos de la verdad”. Añadiendo por su parte Richard Smith, director durante 25 años del British Medical Journal, lo siguiente: “Es evidente que la eficacia de la revisión por pares previa a una publicación, contra la opinión general, no ha sido demostrada, es lenta, costosa y en gran medida una lotería; pobre en encontrar errores, sesgada, antiinnovadora, propensa al abuso e incapaz de detectar el fraude”.

Bueno, pues ¡son la base de la medicina que algunos llaman aún “científica”!