Sanidad propone reducir solo un 10% la sal, el azúcar y las grasas de más de 3.500 alimentos

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, ha presentado un plan para reducir un 10% el contenido en sal, azúcar y grasas de más de 3.500 productos como “eficaz herramienta” para disminuir la incidencia de diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Algo a los que se han comprometido medio millar de empresas de fabricación, distribución, restauración, catering y máquinas expendedoras.

Una de las propuestas –ciertamente aceptable- es lograr que los menús de las empresas de catering que sirven comida en colegios y hospitales sean más saludables para lo cual deben reducir los productos precocinados y los fritos, aumentar los hechos a la plancha, priorizar las carnes magras y ofrecer más pescados, legumbres, verduras y frutas de temporada. Se propone asimismo reducir un 50% la cantidad de azúcar y un 33% la sal de los sobres monodosis. En cuanto a los dueños de las máquinas expendedoras de alimentos se comprometen a aumentar del 30 al 50% la oferta de alimentos equilibrados y reducir un 15% la dosis de azúcar de las bebidas calientes que expidan.

“La promoción de la salud de los españoles es nuestra prioridad –declaró la ministra- y de ahí la importancia de este plan que representa un gran salto, no solo en la mejora de los productos que consumimos en casa sino también en los menús que comemos fuera o nuestros hijos en los menús escolares”. Agregando luego: “Este plan marca un antes y un después en España porque supone una transformación no solo social sino también  empresarial ya que las empresas que se sumen invertirán en innovación constante para lograr elaborar productos más saludables”.

Hasta aquí el demagógico anuncio de la ministra para dar la sensación de que su departamento hace algo útil. Lo cierto sin embargo es que se trata de medidas absolutamente insuficientes que no van a aportar nada a la salud de la ciudadanía. Y no ya porque se trata de un “compromiso” empresarial moral cuyo cumplimiento no va a exigirse o porque si alguien quiere más sal o azúcar en su café o infusión se tomará dos sobres o pulsará el botón de la máquina otras dos sino porque si de verdad le preocupara al ministerio nuestra salud tomaría medidas mucho más drásticas en muchos más ámbitos. La cantidad de sal y azúcar que hay en los alimentos precocinados, preparados y envasados es hoy tal que una persona que los consume habitualmente ingiere hasta más de 100 veces la cantidad aceptable de sal y azúcar; luego reducir un 10% de media esa cantidad es no ya insuficiente sino una burla al sentido común. Como es una burla que no se intente acabar de una vez con el uso masivo y abusivo de insecticidas demostradamente dañinos, antibióticos, transgénicos, conservantes, antioxidantes, colorantes, aromatizantes, saborizantes, edulcorantes, emulsionantes, espesantes y gelificantes sintéticos presentes en los alimentos porque muchos de ellos son dañinos para la salud por mucho que estén “autorizados”. Lo demuestran los cientos de trabajos científicos publicados sobre ellos que el ministerio obvia… o no se lee. Ni siquiera apuesta por eliminar definitivamente del mercado las latas de conserva –recubiertas interiormente de una pátina que lleva bisfenol A- o las botellas de plástico.

En suma, el Ministerio de Sanidad continúa protegiendo a las industrias sanitaria, farmacéutica, química, biotecnológica y alimentaria en detrimento de la salud de los ciudadanos.