Se aprueban los implantes salinos de pecho… 20 años después 

La Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos ha aprobado por fin los implantes salinos para el pecho ¡dos décadas! después de que se empezaran a injertar. En 1992 la Administración decidió revisar este tipo de prótesis tras las dudas sobre la seguridad de los implantes de silicona, prohibidos para la mayoría de las mujeres desde entonces.
Ahora bien, la máxima autoridad sanitaria estadounidense ha aprobado sólo los implantes de las empresas Inamed Inc. y Mentor Corp. por lo que las demás compañías que fabrican implantes salinos y no tengan la aprobación de la Administración habrán tenido que dejar de distribuir sus productos el pasado 15 de mayo.
Paralelamente, la FDA ha hecho público un estudio que demuestra que las prótesis de silicona se rompen con facilidad. Según el mismo, el 67% de las 344 mujeres estudiadas -que ni siquiera habían mostrado síntomas de enfermedad o problemas con sus implantes- tenía al menos un implante roto, lo que se constató gracias a las resonancias magnéticas efectuadas.
También se descubrió que los implantes más modernos son más frágiles -un 79% de los que tenían entre 11 y 15 años se habían roto- porque los fabricantes habían pasado de un gel grueso a uno más fino, con mayor sensación de naturalidad pero también más riesgo de filtrarse.
Pero el hecho más preocupante es que en un 21% de los casos el gel se salió de la prótesis y pasó a otras partes del cuerpo, lo que puede tener consecuencias graves.
Actualmente, dada su poca seguridad, los implantes de silicona sólo pueden ser llevados por ciertas mujeres, como las que han sufrido una masectomía, padecen deformidades congénitas de pecho o ya han tenido un accidente con dichos implantes pero no pudieron hacer uso de un relleno salino complementario para suplir este deterioro.