SE CUMPLEN LOS CIEN AÑOS DEL DESCUBRIMIENTO DE LA ASPIRINA

 

Hace cien años el químico Felix Hoffman patentó el analgésico más famoso del mundo: la aspirina, o ácido acetilsalicílico. Actualmente más de 50 fármacos utilizan la aspirina como componente principal y su uso no se limita a su papel de analgésico ya que se sabe que ayuda a prevenir enfermedades que van desde el cáncer a la migraña y las enfermedades cardiovasculares.
Y eso que aún no se conoce totalmente cómo actúa la aspirina. Según los expertos, inhibe la producción de las prostaglandinas, substancias hormonales que estimulan la contractilidad del útero y tienen capacidad para bajar la presión sanguínea, regular la secreción ácida del estómago, la temperatura corporal y controlar la inflamación, entre otras propiedades.
Su uso como analgésico se ha visto ampliado hoy en día. En pequeñas dosis, la aspirina evita que la sangre se coagule, y en grandes dosis combate el dolor y la inflamación de la artritis reumatoide. Además, puede reducir el riesgo de ataques al corazón en pacientes con angina de pecho y prevenirlos en personas sanas, prevenir migrañas, ciertos tipos de cataratas, rebajar el riesgo de cáncer colorectal y controlar la tensión en las embarazadas.
Sin embargo, incluso en pequeñas dosis la aspirina no es inocua. Mucha gente es hipersensible al ácido acetilsalicílico y en altas dosis puede causar náuseas y dolores de estómago. Su uso en personas con enfermedades hepáticas o renales, úlceras y otras condiciones relacionadas no está recomendado por el riesgo de padecer hemorragias cerebrales u otros derrames internos.