Se desvela la farsa del Tamiflú

Colaboración Cochrane -organización sin ánimo de lucro que cuenta con 11.500 investigadores en más de 90 países y se dedica a revisar de forma rigurosa y sistemática los trabajos científicos sobre salud que se publican en todo el mundo cuyos resultados incorpora luego a la Cochrane Library– acaba de publicar en el British Medical Journal una revisión sobre los supuestos beneficios del Tamiflú (oseltamivir) -como su presunta capacidad para reducir el riesgo de complicaciones en caso de contagio por gripe- llegando a la conclusión de que no hay suficiente evidencia científica que apoye su uso. Como nuestros lectores habituales recordarán con motivo de la falsa pandemia de gripe A achacada en 2009 al virus H1N1 gobiernos de todo el mundo -España incluida- compraron de forma masiva Relenza (zanamivir) y Tamiflú (oseltamivir). Pues bien, Colaboración Cochrane asevera que esos "antivirales" -inhibidores de la neuraminidasa- apenas reducen en un solo día los síntomas gripales. Y asevera que no hay prueba alguna de que consiga evitar el contagio ni la transmisión del virus. Lo que sí está demostrado es que el consumo de Tamiflú se ha asociado con más efectos secundarios incluso de los admitidos: náuseas, vómitos, dolor de cabeza y problemas renales, entre otros.
Tom Jefferson, uno de los firmantes de la revisión, declararía posteriormente sobre el Tamiflú: "No hay evidencia alguna que apoye su presunto mecanismo de acción ni avale por qué los gobiernos lo almacenaron de forma masiva para su uso en caso de pandemia gripal. La Organización Mundial de la Salud debe pues revisar su política y replantearse su decisión de incluirlo entre los fármacos esenciales". Añadiendo: "Se sobreestimaron sus supuestos beneficios y se infravaloraron los daños. Es más, la revisión no ha encontrado evidencia alguna que apoye la afirmación de que reduce el riesgo de complicaciones de la gripe -como la neumonía o la hospitalización-, razones que se usaron para justificar el acopio internacional de ambos fármacos". Colaboración Cochrane desvela incluso que tanto el diseño de los estudios como la manera de llevarlos a cabo y el acceso a la información de los ensayos fue incorrecta.
Hasta aquí la noticia. Nosotros recordamos que sobre este tema hemos publicado numerosísima información que el lector tiene a su disposición en nuestra web: www.dsalud.com. Entre ella, los artículos que con los títulos El Tamiflú, Donald Rumsfeld y el negocio del miedo, La gripe aviar, el Tamiflú y el negocio del miedo, La verdad sobre la gripe A y Los riesgos de vacunarse contra la gripe A, El escándalo del Tamiflu: ni seguro, ni eficaz y El timo del Tamiflú aparecieron en los números 81, 82, 117, 120, 124 y 136 respectivamente. Es más, hemos dedicado al asunto siete editoriales específicos con los títulos El Tamiflu, Donald Rumsfeld y el negocio del miedo (nº 81), El esperpento de la Gripe A (nº 117), Gripe A: la OMS sigue haciendo el ridículo (nº 118), El poder del miedo (nº 119), La incómoda verdad sobre la gripe A, las vacunas y los antivirales (nº 120), Gripe A: la gran farsa continúa (nº 122) y La eficacia y la seguridad del Tamiflu no están demostradas (nº 123). Textos en los que llevamos denunciando DESDE HACE 8 AÑOS -empezamos a hacerlo en el nº 81 correspondiente a marzo de 2006- que las llamadas gripe aviar y gripe A son UNA ESTAFA y que ni los antivirales se justificaban ni, muchos menos, su compra masiva por los gobiernos. Reiterando una y otra vez que ni ellos ni el Tamiflú habían demostrado ser eficaces y, en cambio, se sabía que eran peligrosos. Enfrentándonos directamente durante todos esos años a la OMS, a la FDA, a la Agencia Europea del Medicamento y demás agencias regionales, a los gobiernos y sus sistemas de salud, a las multinacionales farmacéuticas implicadas y a las asociaciones profesionales y de investigación -nacionales e internacionales- que apoyaron la farsa así como a los medios de comunicación que les hicieron el juego.
Y, una vez más, el tiempo nos ha dado la razón.