Se pone en marcha la campaña Hogar sin tóxicos

El pasado mes de octubre se puso en marcha en España -promovida por la Fundación Vivo Sano- la campaña Hogar sin tóxicos con la intención de concienciar a las autoridades, a los profesionales de la salud y a la población en general de la enorme cantidad de tóxicos con los que se nos está obligando a malvivir a fin de que de una vez por todas se tomen las medidas legales que lo eviten. Una iniciativa a la que se han sumado –entre otras- organizaciones como la Fundación para la Salud Geoambiental, la World Association for Cancer Research (WACR), la Fundación Alborada, Comisiones Obreras, FODESAM, AFIGRANCA,  ASQUIFYDE, ANDAFED, FFISCYL y PLURAL-21.
“Los firmantes de esta petición –se explica en el escrito de presentación- exigimos a la Administración medidas urgentes y concretas para proteger adecuadamente la salud de los ciudadanos frente a la seria amenaza sanitaria que representa la presencia de sustancias tóxicas perjudiciales en muchos materiales y productos que se emplean en los hogares. La contaminación química en el hogar es un grave problema de salud pública ante el que es necesaria una respuesta inmediata, sobre todo teniendo en cuenta que la población occidental pasa de media cerca de un 90% de su tiempo en espacios cerrados, mucho del cual es en el propio domicilio. Estamos expuestos a sustancias tóxicas que están presentes en nuestras casas, en materiales de construcción y decoración, aislantes, pinturas, recubrimientos, plásticos, productos de limpieza, pesticidas domésticos, ambientadores, productos de aseo e higiene personal, agua del grifo, alimentos.. y en la práctica es muy poco lo que se está haciendo para proteger a la población; especialmente para proteger a los sectores más vulnerables a este problema como las mujeres embarazadas y los niños. Grave problema que ha sido causado fundamentalmente por el ineficiente control que ha prevalecido en el ámbito del diseño y comercialización de las sustancias químicas”.
El escrito recuerda que “la cantidad de sustancias químicas producidas por el ser humano ha crecido desde el millón de toneladas en 1930 a más de 400 millones de toneladas en 2001 doblando la industria química el volumen de producción entre el año 2000 y 2010” recordándose que “ni siquiera se sabe exactamente cuántas sustancias químicas hay en el mercado. Ante la exigencia de pre-registro de la regulación REACH en la Unión Europea se pre-.registraron 143.835 sustancias y de esa enorme cantidad de sustancias que el ser humano ha inventado y sacado al mercado ni un 1% de ellas ha sido debidamente estudiado acerca de sus posibles efectos sanitarios y ambientales”.
“La Organización Mundial de la Salud –dice más adelante el escrito- estima que cerca de un 24% de la carga global de enfermedad y un 23% de la mortalidad se deben a factores ambientales. Hablando concretamente del cáncer cerca del 90% de los casos son debidos a factores ambientales; y lo que es más importante, gran parte de ellos son evitables con buenos hábitos de vida y entornos saludables”.
En cuanto a las peticiones concretas las transcribimos textualmente porque no requieren comentarios:
“Los firmantes EXIGIMOS el control adecuado y, en su caso, la sustitución inmediata y obligatoria de todas las sustancias que puedan perjudicar de forma singular la salud humana en el hogar siendo para ello necesario:
1. Que las administraciones acometan inmediatamente acciones preventivas concretas considerando para ello el conocimiento científico actual, aplicando Principio de Precaución y primando los criterios de salud más exigentes (como los que tienen en cuenta la mayor vulnerabilidad de niños o mujeres embarazadas) a fin de lograr una reducción real de la carga tóxica hoy existente en los hogares españoles. Dichas campañas deberán contar con objetivos y calendarios concretos realizándose un seguimiento que sirva para garantizar que realmente se está reduciendo la presencia de tóxicos en las casas.
2. Un incremento de la vigilancia sobre la presencia de sustancias tóxicas en productos que puedan acabar en el hogar. Son necesarios más y mejores controles para garantizar que no lleguen a los hogares materiales o productos que puedan contaminarlos. Y cuando se detecten problemas debe alertarse a la población debidamente en base a lo que la ciencia objetivamente sabe sin silenciar o minimizar las alertas.
3. Que las administraciones y las empresas involucradas dejen de hacer oídos sordos a los miles de estudios científicos que revelan los efectos sanitarios que, frecuentemente a niveles muy bajos de concentración, pueden estar causando una amplia serie de sustancias químicas contaminantes presentes en los hogares.
4. Que se aplique el Principio de Precaución tal y como pide la comunidad científica. Según ese principio, recogido por la Comisión Europea, no es precisa la confirmación total y absoluta de un riesgo para actuar siempre y cuando el potencial daño para la salud humana o el medio ambiente lo justifique. Existen en estos momentos diferentes sustancias o grupos de sustancias sobre los que hay una extraordinaria acumulación de evidencia científica acerca de sus daños sanitarios y, sin embargo, no se está aplicando debidamente dicho principio.
5. Que la Administración cumpla su obligación de forzar a las empresas a implementar las mejores técnicas disponibles de modo que se instaure realmente la producción limpia y ni en los procesos ni en los productos finales que puedan acabar en los hogares existan sustancias que puedan comprometer la salud de los ciudadanos. Y para ello que se anteponga la defensa de la salud pública y la verdad científica a los intereses económicos particulares de unas pocas empresas.
6. Que se modernicen los criterios toxicológicos que se aplican de modo que se garantice la protección de la salud de las personas frente a los riesgos químicos en el hogar. Para el establecimiento de los niveles legales debe tenerse en cuenta el estado actual del conocimiento científico, especialmente en lo que respecta a hechos como los efectos de las exposiciones a sustancias tóxicas a niveles bajos y a largo plazo así como el estudio debido del efecto conjunto del complejo “cóctel” de sustancias a las que podemos vernos expuestos simultáneamente en el hogar. También pedimos que se tenga debidamente en cuenta en esos estudios a las personas más sensibles a los efectos de los contaminantes, como los niños pequeños o las mujeres embarazadas. El establecimiento de niveles legales de sustancias debe hacerse de modo que lo legal y lo seguro coincidan.
7. Que se acometan los cambios normativos precisos que hagan que las leyes garanticen una mejor protección de la salud en ámbitos tan sensibles como el hogar y también que se mejore el cumplimiento de algunas leyes o normas ya existentes.
8. Que se aplique una verdadera transparencia. Habitualmente el ciudadano tiene muy difícil obtener información fiable acerca del contenido químico de muchos de los productos que adquiere e, incluso, del agua que bebe en su casa. Los datos de las administraciones y las empresas al respecto han de ser públicos, fácilmente accesibles (por ejemplo a través de internet) y sin filtros que los oscurezcan. Deben superarse también situaciones vergonzosas relacionadas con determinadas leyes que protegen supuestos secretos comerciales, situaciones que con frecuencia se traducen en que los etiquetados (e incluso las fichas de seguridad) realmente no informan adecuadamente de contenidos de sustancias o de riesgos.
9. Que se desarrollen potentes campañas de concienciación de la ciudadanía. La escasa conciencia existente acerca de los riesgos hace que éstos sean mayores al impedir que se adopten medidas preventivas básicas, muchas de las cuales serían fácilmente realizables.
10. El apoyo decidido a las empresas y entidades que estén comprometidas con el desarrollo de alternativas limpias serias para todos los elementos del hogar que pueden entrañar un problema.
11. Que las administraciones destinen todos los medios posibles para potenciar la investigación independiente de la naturaleza y las consecuencias de las complejas exposiciones químicas que están teniendo lugar en el ámbito doméstico. Será prioritario realizar estudios epidemiológicos que hagan crecer nuestro conocimiento acerca de los efectos sanitarios de las más diversas exposiciones.
12. Que se realicen diagnósticos detallados de los riesgos químicos derivados de exposiciones en el hogar (lamentablemente las administraciones españolas no han elaborado adecuados diagnósticos sectoriales de esos riesgos ni en el hogar ni en los más diversos ámbitos).  El escrito termina solicitando a las autoridades implicadas que en el menor plazo posible den respuestas concretas sobre las medidas que van a acometer.
En suma, una propuesta tan audaz como necesaria que debería ser apoyada de inmediato por toda la población. Invitamos por ello a nuestros lectores a apoyarla entrando en www.hogarsintoxicos.org.