¡Se pueden obtener más células madre con ondas de choque!

Someter el organismo a ondas de choque ¡aumenta la producción de células madre propias! Así lo ha asegurado al menos Rainer Mittermayr -responsable del Departamento de Curación de Heridas del Ludwig Boltzmann Institute para Traumatología Experimental y Clínica de Viena (Austria)- durante el congreso de la Sociedad Internacional de Tratamiento Médico con Ondas de Choque (ISMST) celebrado antes del pasado verano en Salzburgo (Alemania). Hasta ahora las ondas de choque se han utilizado sobre todo para desintegrar cálculos y fragmentar depósitos calcáreos así como para tratar patologías musculo-esqueléticas que cursan con inflamación, calcificación de partes blandas y afectación condral, para destruir terminaciones nerviosas, para vascularizar y/o activar la angiogénesis al inducir hipertermia -y por tanto a hacer crecer tejidos-, para estimular los factores osteogénicos y como método antiinflamatorio. Siendo especialmente utilizadas en casos de tendinitis, entesopatías crónicas, mala consolidación de fracturas óseas, pseudoartrosis, fascitis crónicas, fibrosis muscular postraumática, osteocondritis, necrosis vascular y quistes óseos. Incluso se usa en el tratamiento de la celulitis y la llamada "piel de naranja" para mejorar la elasticidad de la piel y el tono muscular gracias a la hipervascularización que tiene lugar en la zona y descomprimir las células celulíticas hiperatrofiadas.  Y ahora, según acaba de anunciarse, se usará para aumentar el número de células madre siendo de esperar que se utilice de forma habitual  en los procesos de cicatrización de huesos y heridas -incluidos traumas graves- y hasta en las úlceras propias del pie diabético. De hecho sus posibilidades parecen tantas que Mittermayr ha llegado a expresar su convencimiento de que “en los próximos cinco o diez años las ondas de choque reemplazarán la investigación convencional de células madre”.