Si un centro sanitario quiere aplicar medicinas alternativas tendrá que estar dirigido por un médico

 

En virtud de la nueva Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias recientemente aprobada por el Ministerio de Sanidad y Consumo así como por un real decreto aprobado el pasado verano todos los centros sanitarios en los que se aplican terapias no convencionales -como la Naturopatía, la Homeopatía, la Acupuntura o la Osteopatía, entre otras- deberán  estar dirigidos por un médico. Un auténtico disparate legal porque a los médicos no se les enseña absolutamente nada de esas disciplinas en las facultades de Medicina (aunque haya médicos formados en ellas fuera de las facultades).
Es más, esta ley afecta a los sanitarios. No es de aplicación, por tanto, para los terapeutas no médicos que ya las practican en los centros alternativos. Sí afecta, sin embargo, a los enfermeros ya que éstos sí son sanitarios. Con lo que muchos de ellos, que ejercían la Acupuntura en consultas privadas, no podrán hacerlo. Vergonzosa discriminación.
Y es que hay que colocar de algún modo a las decenas de miles de licenciados de Medicina que están en paro. Aunque no estén preparados académicamente –como ocurre en este caso- para el cargo.
En todo caso, lo más aberrante e inexplicable es que la ministra Ana Partor imponga la exigencia de que sean médicos no formados académicamente en estas disciplinas los que legalmente dirijan los centros sanitarios que practiquen terapias alternativas cuando son los propios médicos, a través de sus colegios, quienes se han manifestado públicamente muchas veces en contra de las mismas porque a su juicio tales terapias carecen de “carácter científico”. ¡Vaya esquizofrenia! Se les niega carácter científico y no se introduce por ello su enseñanza en las facultades de Medicina… pero se exige que sean médicos quienes tengan la exclusiva de la dirección de quienes practican esas terapias y sí saben de ello. Es jocoso que el Ministerio alegue que se ha hecho para “aumentar las garantías de seguridad asistencial de los servicios sanitarios”.
Aún más, saltándose sutilmente las competencias del Ministerio de Educación, Ana Pastor ha habilitado a los colegios médicos para que hagan cursos de formación en estas terapias y otorguen titulitos que carecen de validez académica alguna pero que, sin embargo, capacitarán profesionalmente. Por ejemplo, Juliana Fariña, presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, ya ha entregado 20 diplomitas de Médico Acupuntor a otros tantos colegas. La ley, deben pensar algunos, está para estrujarla cuando convenga…
 Para Luis Jiménez, presidente de la Federación Española de Asociaciones Profesionales de Naturópatas (FENACO), aunque la normativa ministerial se dirige a los sanitarios que opten por abrir un centro de Medicinas Alternativas la situación que va a generar esta norma es de confusión total. El sector de las terapias no convencionales viene reivindicando su reconocimiento profesional desde hace más de 20 años pero hasta ahora solo figuran en el epígrafe 481 de Hacienda que agrupa a los profesionales de la Acupuntura, la Osteopatía, la  Naturopatía “y otros parasanitarios”.
La regulación de las terapias alternativas está negociándose a paso de tortuga desde hace unos meses con los ministerios de Sanidad y Educación por la denominada Mesa de la Salud Natural, integrada por las doce organizaciones más importantes del sector en España.
Aunque más bien parece que los están toreando.