¡Siguen los alimentos a través del cuerpo!

 

Una de las principales actividades del cuerpo humano, guardar y procesar los alimentos que come, ha sido hasta hoy un proceso bastante desconocido. De hecho, una vez los alimentos son absorbidos en el intestino y pasan al torrente sanguíneo poco se sabía de cómo se distribuyen.
Ahora, sin embargo, un equipo de científicos de dos universidades británicas, utilizando las más avanzadas técnicas de espectroscopia por resonancia magnética, ha logrado seguir la trayectoria y descomposición de los alimentos en el interior del cuerpo. Y se han encontrado con algunas sorpresas que obligarán a revisar los libros de texto. Por ejemplo, cuando en ellos se dice que los hidratos de carbono se almacenan sobre todo en el hígado y que los músculos los retienen sólo como combustible para sus contracciones. Porque este trabajo ha revelado que los músculos actúan también como "almacén de energía" de entre la cuarta y la tercera parte de los hidratos de carbono que ingerimos a fin de distribuirlos después a otras partes del cuerpo.
Esta investigación -financiada por el Wellcome Trust británico- podría permitir también un mejor conocimiento de la diabetes tipo 2, enfermedad que afecta a unos 150 millones de personas en el mundo.
La historia de este descubrimiento comenzó a principios de los años 90 cuando Roy Taylor, profesor de Medicina y Metabolismo de la Universidad de Newcastle upon Tiñe, se dio cuenta de que la espectroscopia por resonancia magnética -una prolongación de la resonancia magnética convencional- permitía seguir la trayectoria de los alimentos en el cuerpo tras su absorción y ver en qué tejidos se depositaban sin tener que recurrir al análisis de sangre. Y Taylor compara el análisis de sangre con querer saber lo que sucede en Londres analizando el tráfico en las carreteras que entran y salen de la ciudad. "Es posible que así tengamos muchos datos pero no sabremos cómo es la vida en Londres", dice.
Hasta ahora la única manera de tener información sobre el metabolismo de los alimentos en nuestros tejidos era efectuar un análisis de sangre o recurrir a biopsias, es decir, a extraer muestras de tejidos con anestesia local.
Más información en: www.wellcome.ac.uk E-mail: contact@wellcome.ac.uk