Sudáfrica da a elegir a sus soldados cómo tratarse el Sida: con antirretrovirales ¡o con ajo, cebolla, aceite de oliva y boniato!

 

Para combatir el Sida los miembros de las fuerzas armadas sudafricanas que lo padezcan podrán elegir entre tomar antirretrovirales… o productos naturales como el ajo, la cebolla, el aceite de oliva y el boniato. Tal es la filosofía del nuevo programa de lucha contra la enfermedad que ha puesto en marcha el Ministerio de Defensa de Sudáfrica en el convencimiento de que la mezcla de esos alimentos refuerza notablemente el sistema inmune y puede ayudar a los enfermos.
Nozize Madlala-Routledge, adjunta al ministro sudafricano de Defensa, inauguró recientemente el lugar donde se centralizará esta singular iniciativa -ubicado en un hospital castrense de Pretoria- donde los militares y sus familias podrán hacerse los test de detección de la enfermedad. Se podrá saber así si la afirmación -falsa e interesada, según algunos- de que gran parte de los soldados son seropositivos es o no cierta.
El Gobierno sudafricano lleva tiempo oponiéndose a las terapias antirretrovirales alegando no sólo que son demasiado caras sino que los efectos que provoca son "peores que la enfermedad". Así lo llegó a afirmar públicamente en una ocasión el actual presidente de la República, Thabo Mbeki.
La decisión de permitir acceder a las mismas, a pesar de esa opinión, es fruto de la presión internacional organizada por las multinacionales farmacéuticas que comercializan antirretrovirales, muy molestas porque el país más rico de África no les estaba proporcionando los beneficios que esperaban. Esa presión no se ha hecho en cambio con los países más pobres porque no pueden pagar y no proporcionan negocio.
Así que la singular solución adoptada por la Ministra de Sanidad sudafricana, Manto Tshabala Msimang, es dar a los enfermos la opción de elegir entre los fármacos actualmente existentes –que, por supuesto, no curan la enfermedad- y una terapia basada en una nutrición equilibrada cuyos principales ingredientes son el ajo, la cebolla, el aceite de oliva y los boniatos.
"La decisión será de los soldados y la tomarán de forma totalmente voluntaria",explica el general Van Rensburg, quien se manifestó ”orgulloso de haber puesto en marcha esta iniciativa única en el mundo".

Lo más increíble es la “respuesta” de las multinacionales: dar a conocer -mediante intermediarios- “investigaciones científicas” según las cuales el extracto de boniato puede hacer empeorar a los enfermos de Sida, argüir que demasiado ajo puede provocar hemorragias internas y decir que no está tan clara la inocuidad del aceite de oliva. Disparates de los que los medios de comunicación controlados por las multinacionales –incluso en España- se han hecho eco de inmediato.