Telefónica tranquiliza a sus abonados asegurándoles que las radiaciones de los teléfonos móviles son inocuas

 

Javier Aguilera, Consejero Delegado de Telefónica Móviles España, envió el pasado mes de febrero una carta a todos sus abonados para tranquilizarles ante las informaciones que algunos medios de comunicación –por ejemplo, esta revista- vienen publicando sobre los peligros de la telefonía móvil. En ella explica que la envía porque “las noticias sobre las antenas de telefonía móvil -y sus potenciales efectos sobre la salud de las personas- han acaparado los medios de comunicación durante las últimas semanas” y le parece oportuno facilitar “una información completa y rigurosa sobre el funcionamiento básico de la telefonía móvil y el tipo de ondas que utiliza este servicio”. Razón por la que adjunta un folleto informativo titulado"La Telefonía Móvil, parte de tu vida" demostrativo de que “se han tenido desde un principio en cuenta las normas relativas a emisiones electromagnéticas” y de que todas las antenas de la compañía “cumplen rigurosamente con los límites establecidos en el Real Decreto 1066/2001 actualmente en vigor”.
“El respeto a estas normativas–añade- hace que todos los usuarios de telefonía móvil y público en general puedan estar seguros con nuestros servicios“.
El folleto al que se refiere la carta usa eslóganes como “Cuidamos de ti” y  “Tu salud está asegurada”, afirmaciones que sin duda tranquilizarán muchísimo a millones de personas.
Tras explicar luego “en qué onda se mueve la Telefonía Móvil” y que se trata de un servicio de telecomunicaciones que usa “una red de antenas de estaciones base” que hace posible “recibir y realizar llamadas desde terminales móviles por medio de señales de radio (ondas electromagnéticas de radiofrecuencia) del mismo tipo de las utilizadas en la radio y la televisión pero con potencias muy inferiores en el caso de la telefonía móvil” se afirma que se ha otorgado “máxima prioridad a la protección de la salud y el medio ambiente” por lo que “todos los usuarios de telefonía móvil pueden sentirse seguros a la hora de utilizar sus teléfonos móviles”.
El folleto alega para apoyar esas afirmaciones que “existen numerosos trabajos científicos internacionales en los que expertos en ingeniería y medicina han aclarado ese punto  estableciendo además los niveles de exposición a las ondas electromagnéticas que aseguran la ausencia de riesgos para la salud.”
Se agrega que “todas las investigaciones científicas realizadas han permitido a instituciones y organismos competentes, tanto internacionales como nacionales, establecer normativas y emitir informes al respecto en los que se concluye, por ejemplo, que la exposición a las emisiones de ondas electromagnéticas de radiofrecuencia de teléfonos móviles o antenas de estaciones base, dentro de los límites de la Recomendación Europea, no tiene efectos adversos sobre la salud.”
“Las emisiones de la Telefonía Móvil–se continúa diciendo en el folleto- no son ionizantes. Dentro del espectro electromagnético (conjunto de todas las ondas electromagnéticas) se establecen diferentes regiones para agrupar dichas ondas en función de la frecuencia y energía. Así se determinan los posibles efectos sobre los seres vivos y sus utilidades tecnológicas.
La energía asociada a las frecuencias utilizadas por la telefonía móvil es aproximadamente 10 millones de veces inferior al nivel a partir del cual las emisiones electromagnéticas se consideran ionizantes, es decir, nocivas para la salud.”
Y se agrega: “La instalación de nuestras antenas de telefonía móvil ha tenido en cuenta en todo momento los informes científicos y los criterios de salud pública establecidos por los organismos nacionales e internacionales competentes” (Se hace mención de los mismos).
El folleto termina diciendo que “el cumplimiento permanente de todas estas normativas y el respeto de los límites establecidos en ellas son las razones por las que tanto usuarios de telefonía móvil como público en general pueden estar seguros a la hora de utilizar nuestros servicios”.

NUESTRA OPINIÓN

Hasta aquí la información de Telefónica, que se limita a decir lo ya sabido y repetido: que “todos” los estudios científicos demuestran que ni los teléfonos móviles ni las antenas de repetición son perjudiciales para la salud. Sólo que es falso. No es verdad que “todos” los informes científicos afirmen eso. Hay numerosos informes científicos que afirman lo contrario. El pasado mes de Febrero publicamos un artículo demostrativo de ello. Y este mes somos aún más explícitos al respecto en este mismo número de la revista. Es más, la mayoría de los informes que aseguran que esas radiaciones son inocuas no cumplen los mínimos de requisitos de seriedad. La mayoría, según muchos de los expertos consultados por esta revista, no se han hecho siquiera con teléfonos móviles reales, ni con seres vivos sino con “cabezas fantasma”. O en laboratorio sobre material “in vitro”. Ni han tenido suficientemente en cuenta el efecto no térmico. Ni han valorado las bajas frecuencias y su incidencia por biorresonancia en las células. Ni el tiempo de exposición a la radiación es el real. Lea el lector el artículo sobre este tema que publicamos en este número. Y léalo el señor consejero delegado de Telefónica Móviles antes de volver a escribir otra carta similar.
Aunque una cosa sí es cierta: Telefónica cumple las leyes y normativas aprobadas. Tiene legalmente las espaldas cubiertas. Si alguien resulta afectado en su salud –incluso con la muerte- siempre podrá alegar que se actuó conforme a la ley y de buena fe. Aunque muchos no se lo crean. Como tendrán muchos defensores entre algunos agradecidos medios de comunicación que obtienen facturaciones multimillonarias gracias a las compañías del sector.
En suma, alguien, en las esferas del poder –tanto nacionales como internacionales- debería responder un día de todo esto si se confirma de forma definitiva y oficialmente la denunciada peligrosidad de los teléfonos móviles y de las antenas de repetición. Claro que, teniendo en cuenta la agilidad de la ¿Justicia? para entonces es más que probable que los responsables lleven años criando malvas. Lo de siempre.