Tras el Genoma viene el Proteoma 

Nuevos medicamentos contra enfermedades tropicales como la malaria o la enfermedad del sueño, vacunas más eficaces contra enfermedades infecciosas o descubrir la causa de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer son sólo algunas de las aplicaciones de la Proteómica, una técnica para el análisis rápido de las proteínas descubierta por investigadores británicos.
El Proyecto Genoma Humano reveló que las personas tenemos unos 30.000 genes, cada uno de los cuales es portador de la información necesaria para fabricar una proteína. La secuencia de las subunidades o bases a lo largo del ADN de un gen se traduce en la correspondiente secuencia de aminoácidos, las subunidades que forman la molécula de proteína. Por tanto, el atlas del genoma humano obtenido en el mencionado proyecto se podría traducir a un atlas equivalente de proteínas humanas. Pero por importante que sea la contribución de la Genómica a la Proteómica -es decir, lo que nos dice un gen sobre la función de la proteína que codifica- éste es sólo el principio del conocimiento del papel que desempeña esa proteína en la vida de la célula que la contiene y del cuerpo en el que está esa célula.
Pues bien, en la Universidad de Edimburgo el doctor Paul Barlow utiliza ya técnicas muy avanzadas para determinar la estructura de las grandes moléculas de proteínas que constituyen la primera línea de defensa del sistema inmunitario. Según éste, el mal funcionamiento de las proteínas llamadas complementarias es lo que da lugar a varias enfermedades y a otros problemas como el rechazo de los órganos transplantados. Barlow busca cómo amortiguar la actividad de esas moléculas cuando funcionan mal a fin de evitar esas enfermedades o situaciones.
Más información en: Mike Ferguson o Paul Barlow: wellcome.news@wellcome.ac.uk