Treinta y cuatro trabajadores cercanos a una sala de rayos X contraen cáncer

 

Treinta y cuatro personas que trabajaban o pasaban a menudo cerca de la sala de rayos X del Centro de Especialidades Esperanza Macarena de Sevilla han contraído cáncer, seis de las cuales han fallecido ya a consecuencia del mismo. Denunciado el hecho por el sindicato CSI-CSIF la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Sevilla ha decidido incoar las correspondientes diligencias de investigación para determinar si ha habido delito. La alarma saltó en agosto pasado al fallecer tres personas por cáncer: un médico de Atención Primaria que trabajaba justo debajo de la sala de rayos X, un ATS que sufría cáncer de mama y un electricista que también desarrollaba su trabajo cerca de la susodicha sala. Entre los 34 trabajadores enfermos haytodo tipo de tumores. Y teniendo en cuenta que en él han trabajado en los últimos años entre 150 y 200 personas la cifra es muy alta. La Gerenciaalega que todo está correcto, tanto desde el punto de vista legal como del operativo. Y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha emitido por su parte una nota aseverando que sus equipos de rayos X operan "en condiciones de seguridad". Pero entonces, ¿por qué el centro se niega a facilitar la información que les pide el sindicato, al menos hasta el momento de escribir estas líneas (mediados de octubre)? ¿Por qué se niega a explicar siquiera cuándo se adecuó la sala de rayos X a la Leyde prevención de riesgos laborales? El oncólogo y experto en Radioterapia Fernando Castelló de Mora y el otorrinolaringólogo José Manuel García -ambos trabajadores del centro- aseguraron al ABC de Sevilla que las instalaciones no están debidamente protegidas. Es más, afirmaron que la zona sufre “un abandono importante” ya que hasta las ventanas, en lugar de estar revestidas de plomo para evitar escapes, fueron simplemente blindadas. Incluso aseguran que por debajo de la sala de rayos X pasan varias tuberías de agua. Para Fernando Castelló de Mora la causa de tantos cánceres es obvia y así nos los manifestó directamente: “Miren, lo que es evidente es que todos los casos se han producido en un corto espacio de tiempo y en una zona pequeña como es un ambulatorio. ¿Y qué otra causa puede haber provocado tantos cánceres?”
Las autoridades sanitarias hacen por su parte el papel que se espera de ellas: miran hacia otro lado.