Tres nuevos científicos se pronuncian contra la vacunación masiva con Gardasil

 

No es una buena idea exigir que las niñas sean vacunadas masivamente con Gardasil (la presunta vacuna que según la multinacional Merck protegería del cáncer de cuello de útero, afirmación absolutamente gratuita).Tal es la opinión que tres personas de prestigio, Gail Javitt -investigadora del Instituto Berman de Bioética de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EEUU)-, Deena Berkowitz -profesora de  Pediatría de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de Universidad George Washington (EEUU)y Lawrence Gostin -del Law Center de la Universidad de Georgetown (EEUU)acaban de dar a conocer en un artículo conjunto que acaban de publicar enJournal of Law, Medicine & Ethics. Y entre las razones que dan está la más importante: se desconoce su seguridad a largo plazo y su eficacia.
"(…) La vacuna –dicen- plantea varias inquietudes. En primer lugar, la seguridad a largo plazo y su eficacia no están claras. Es más, los efectos secundarios graves informados después de su aprobación plantean dudas incluso sobre su seguridad a corto plazo. Por tanto, a  la luz de las preguntas sin respuesta sobre su seguridad la vacuna sólo debería extenderse lentamente, controlando cuidadosamente los riesgos y valorando sus potenciales beneficios de forma individualizada”. Asimismo recuerdan que “el virus del papiloma humano no constituye una amenaza inminente ni un riesgo significativo para la salud por lo que su obligatoriedad constituiría un exceso de autoridad que interferiría con la autonomía individual y parental”.
Nos reiteramos de nuevo: piénseselo mil veces antes de poner a su hija Gardasil. Y recuerde que nadie puede obligarle a ello.
De hecho en un artículo titulado ¿Son nuestras hijas conejillos de indias? que acaba de publicarse en The Fiji Times se afirma que la vacuna ha sido vinculada a 78 brotes de verrugas genitales.