Tumor Biology retira 107 artículos científicos por fraude

La revista Tumor Biology se ha visto obligada a retirar 107 artículos científicos publicados en 2016 al descubrirse que sus autores fingieron haberlos sometido al proceso de revisión por pares sin ser cierto. Lo inaudito es que un año antes tuvo que hacer lo mismo con 25 trabajos luego es evidente que no aprendieron la lección aumentando los controles para evitar fraudes; de hecho éstos aumentaron al año siguiente un 400%. Y lo ponemos como mero ejemplo porque otras revistas han tenido igualmente que retirar muchos más ese mismo año; se calcula que unos 250 de los publicados el año pasado según datos de Retraction Watch.

En suma, a pesar de las denuncias nada cambia. De hecho nosotros dedicamos un extenso reportaje al asunto en el nº 168 correspondiente a febrero de 2014 -lo tiene en nuestra web (www.dsalud.com) con el título Manipulación, falsificación y censura en las revistas científicas de élite- en el que dimos cuenta de que estudios recientes publicados en las propias revistas así como declaraciones de editores y autores de renombre confirmaban anteriores denuncias de analistas independientes según los cuales la manipulación y falsificación de datos, la censura a través del peer review -o revisión por pares-, las perversiones metodológicas, las prioridades de investigación y publicación de las multinacionales farmacéuticas o el conocido como medical ghostwriting -médicos que cobran hasta 50.000 dólares por firmar artículos preparados por las empresas- son prácticas habituales incluso en las revistas científicas más importantes del mundo. Habiendo dado entonces el último toque de atención Randy Schekman -Premio Nobel de Medicina 2013- anunciando que nunca volvería a publicar en las tres revistas líderes –Nature, Science y Cell- sumando así su nombre a la larga lista de investigadores que han decidido revelarse ante los grupos de poder que pretenden controlar los postulados científicos.

Y es que como en aquel artículo explicamos hay actualmente centenares de agencias cuyo trabajo consiste en dar apariencia científica a los mensajes de las multinacionales farmacéuticas y elaborar trabajos en los que recoger de modo “adecuado” -es decir, convenientemente filtrados- los resultados de las investigaciones y ensayos clínicos. De hecho ya en 2003 David Healy y Dinah Cattell publicaron en el British Journal of Psyquiatry un artículo en el que aseguraban que ¡casi el 50%! de los textos relacionados con fármacos están elaborados por “escritores fantasma”.

¡Y tales trabajos en esas revistas son los que avalan los tratamientos médicos convencionales! Sin comentarios.