Un descubrimiento español podría revolucionar los actuales tratamientos contra el cáncer

 

Hace ya varios años que un equipo español coordinado por Damián García-Olmo -del Servicio de Cirugía del Hospital de La Paz, en Madrid- y Dolores García-Olmo -del Hospital General de Albacete- formuló una nueva teoría para explicar cómo se producen las metástasis, es decir, cómo se cancerizan órganos alejados del tumor principal. Denominada Genometástasis, se trata de teoría muy distinta de la universalmente aceptada según la cual las metástasis se producen porque las células malignas migran –se desplazan- desde el tumor hacia otros lugares. La nueva explicación es que esa metástasis tiene lugar porque una serie de oncogenes procedentes del tumor –y no las células- son los que se desplazan a través del plasma hasta afectar a las células pluripotenciales de los tejidos y órganos alejados, cambiando así su fenotipo y provocando la cancerización.
Esta teoría que, como tantas veces ocurre, no fue escuchada. Pues bien, el científico sueco Lars Holmgren -del Departamento de Oncología Patológica del Instituto Karolinska de Estocolmo- acaba de confirmar lo postulado por el equipo español. Algo sumamente importante porque si eso es así, si esa es la única forma de expansión del cáncer, los oncólogos tendrán que cambiar las estrategias actuales para combatir las metástasis. Es decir, ya no tendrían sentido los antitumorales quimioterápicos que actúan sobre la célula para inhibir su división. Bastaría utilizar DNAsas o sustancias similares y destruir los oncogenes circulantes del plasma.
Damián García-Olmo, prudente, no descarta sin embargo que las dos vías sean posibles aunque piense que algunas cuestiones de la teoría de la circulación celular para la formación de metástasis no se sostiene: "Se ha comprobado que las células tumorales circulantes –explica- son muy ineficaces para asentarse en un órgano a distancia. De hecho, tiene que concentrarse un gran volumen de ellas para que se produzca la metástasis".
El descubrimiento de los cirujanos españoles se produjo cuando intentaban averiguar cómo las células malignas se esparcían por el organismo al extirpar quirúrgicamente un tumor. “Para saberlo –explicaría el doctor García-Olmo- sacamos sangre de la vena de drenaje del tumor justo antes de extraerlo. Y nuestra sorpresa fue que apenas había células malignas en las muestras. Sin embargo, al buscar en el plasma no hallamos células pero sí un buen número de oncogenes".
Aquel descubrimiento sería publicado en varias revistas científicas pero nadie pareció hacer caso. Hasta que ahora Lars Holmgren ha comprobado que ese fenómeno es posible en las células eucariotas.
García-Olmo añadiría que, a su juicio, no hay duda de que "en las fases iniciales del cáncer lo más dañino es la circulación de los ácidos nucleicos que codifican los oncogenes" aunque “primero hay que demostrar si son tan letales como parece en el laboratorio y, de confirmarlo, crear estrategias farmacológicas contra ellos".
Para lo cual se ha creado ya una sociedad internacional -la Circulating Nucleic Acids in Plasma and Serum (CNAPS)- que reúne a destacados oncólogos y cirujanos. García-Olmo trabaja actualmente con cultivos celulares junto al biólogo Mariano García Arranz observando en el plasma de pacientes operados de cáncer de colon cómo se produce el cambio en el fenotipo de las células madre.