Un informe interno del Ministerio del Interior alemán define la pandemia como «alarma global falsa»

No existe pandemia alguna; se trata de una “alarma global falsa”. Tal es la conclusión de un informe interno de 192 páginas que se filtró a la prensa el pasado mes de mayo, lleva por título La crisis del Corona 2020 desde el punto de vista de la protección de infraestructuras críticas y lo elaboró el politólogo y científico Stephan Kohn –miembro del Departamento de Gestión de Crisis y Protección Civil del Ministerio del Interior alemán, más conocido como Unidad KM4– quien el día 8 de ese mes lo envío por correo electrónico a su superior, al ministro Horst Seehofer, a la Cancillería y a todos los gobiernos estatales alemanes.

Se trata de una exhaustiva evaluación de la presunta pandemia en el que se critica con mucha severidad las medidas tomadas por el gobierno de Ángela Merkel. Según se asevera en él  hubo “fallos graves en la gestión de la crisis”, “déficits regulatorios” y la asunción de una “alarma global falsa” que iba a provocar “graves daños colaterales”, mayores que los causados por el presunto patógeno.

El informe asevera que la peligrosidad del coronavirus fue “sobreestimada”, que no debería haber en 2020 más muertes de las habituales cada año por estas fechas, que el número de fallecidos en todo el mundo era mucho menor que el que provoca anualmente la gripe y que el estado alemán se había convertido en “el principal productor de noticias falsas”. Se anunciaba asimismo que las «múltiples y graves consecuencias de las medidas adoptadas» iban a tener “consecuencias imprevisibles» y que si estaba muriendo más gente de lo normal se debía sobe todo a ellas.

Solo tres días después -el 11 de mayo- diez médicos y científicos que habían colaborado en el informe emitirían un comunicado conjunto titulado Llamamiento de médicos alemanes reprendiendo al Gobierno por ignorar el trabajo y denunciando que “las medidas terapéuticas y preventivas nunca deberían traer más daño que la enfermedad misma. Su objetivo debe ser proteger a los grupos de riesgo sin comprometer la disponibilidad de atención médica y la salud de toda la población que es lo que desafortunadamente está ocurriendo. Nosotros, en la práctica médica y científica, estamos comprobando a diario los daños secundarios de las medidas contra el coronavirus en nuestros pacientes. Instamos pues al Ministerio Federal del Interior a que responda a nuestro comunicado y esperamos la pertinente explicación sobre las medidas adoptadas». El comunicado estaba firmado por Peter Schirmacher, Gunter Frank, Sucharit Bhakdi, Karina Reiss, Gunnar Heinsohn, Stefan Hockertz, Andreas Sönnichsen, Harald Walach, Andreas S. Lübbe y Til Uebel.

Los grandes medios de comunicación alemanes ocultaron ambos hechos durante unos días pero el 23 de mayo el periódico alemán Das Bild publicaría un reportaje titulado Consecuencias dramáticas de las medidas contra el coronavirus: 52.000 operaciones de cáncer atrasadas” añadiendo luego: “Un médico asegura que sentiremos los efectos secundarios de esta crisis durante años».

Matthias Schrappe, profesor emérito de Medicina Interna y vicepresidente adjunto entre 2007 y 2011 del Consejo de Expertos sobre la Evaluación de la Atención en Salud, reconocería posteriormente que algunos de los datos y hechos del informe eran «bastante correctos«.

Pues bien, la respuesta oficial del Ministerio de Interior fue suspender de empleo y sueldo a Stephan Kohn por filtrar el informe, confiscarle el ordenador y alegar que se trataba de “opiniones personales” no compartidas que podían enmarcarse “entre las teorías de la conspiración». Obviamente la sociedad alemana no se lo cree ya que se trata de alguien que en 2004 se postuló para alcalde de Wedel -perdió la elección contra Niels Schmidt– y en 2010 denunció públicamente los abusos sexuales cometidos en su país por la Iglesia Evangélica. Se trata pues de una persona conocida y de prestigio.