Un mecanismo cerebral impide que nos hagamos cosquillas a nosotros mismos

 

El secreto de las cosquillas reside al parecer en un mecanismo cerebral que nos protege de los estímulos que nos provocamos nosotros mismos. Así lo aseguró al menos la profesora Sarah-Jayne Balkemore, de la Universidad de Londres, en la reunión que la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia celebró a mediados de septiembre.
Para conocer el secreto de las cosquillas, Balkemore sometió a 6 voluntarios a pruebas de resonancia magnética a fin de ver cómo se comportaban sus cerebros mientras una máquina les hacía cosquillas en las palmas de las manos y observó que cuando se les pedía que se provocaran ellos mismos las cosquillas el cerebelo enviaba una señal a otras partes del cerebro para amortiguar la respuesta al estímulo. Esa función no se activa cuando el estímulo procede del exterior.