Un nuevo estudio confirma el peligro real de las radiaciones electromagnéticas

Un nuevo estudio que acaba de publicarse en el International Journal of Occupational and Environmental Health con el título Evidencias epidemiológicas de riesgos para la salud de las antenas y estaciones base de telefonía móvil constata una vez más que las radiaciones electromagnéticas pueden dañar la salud y las actuales normas internacionales son insuficientes para proteger a  la población.

El trabajo, dirigido por Vini Khurana -neurocirujano australiano- y Lennart Hardell -oncólogo sueco-,  analiza de forma conjunta los datos y resultados obtenidos en diez estudios epidemiológicos destinados a evaluar los posibles efectos en la salud de las emisiones electromagnéticas procedentes de las estaciones base de telefonía móvil y se destaca que en ocho de ellos se encontraron evidencias de los mismos.

Hemos encontrado –aseveran los investigadores- que los estudios epidemiológicos relacionados con los efectos sobre la salud de las emisiones de RF de las estaciones base de telefonía móvil son muy consistentes a la hora de señalar un posible impacto adverso sobre la salud. Ocho de los diez estudios informaron de un incremento en la prevalencia de síntomas adversos neuroconductuales o de cáncer en poblaciones que vivían a una distancia inferior a 500 metros de las estaciones base”.

Los autores indican asimismo que la distancia desde la estación base no puede ni debe ser el único factor a tener en cuenta en futuros estudios a la hora de establecer la posible incidencia de las radiaciones en la salud sino que deben valorarse otros factores como el número de antenas y su configuración, la absorción y reflexión de las emisiones por casas, árboles u otros obstáculos geográficos y las demás fuentes relevantes de radiación electromagnética (ambientales o no).

Pero señalan sobre todo como algo clave el número de años que la población ha tenido que soportar las emisiones. Comentando que el estudio de Meyer y otros –M. Cellular telephone relay stations and cancer incidente” (2006)- no encontró asociación alguna con la incidencia de cáncer tras dos años de exposición pero el trabajo de Wolf y WolfIncreased incidence of cancer near a cell-phone transmitter station (2004)- sí lo encontró y era muy significativa ya que valoraron los efectos a los siete años. Y aún más concluyente fue el trabajo de EngerThe Influence of Being Physically Near to a Cell Phone Transmission Mast on the Incidence of Cancer (2004)– quien tras examinar las historias clínicas de más de mil pacientes entre 1994 y 2004 –diez años pues- no dudó en afirmar: “El resultado del estudio muestra que la proporción de casos de cáncer de reciente desarrollo fue significativamente mayor entre los pacientes que habían vivido durante los últimos diez años a una distancia de hasta 400 metros del emplazamiento del transmisor de telefonía móvil”.

En suma, de nuevo queda demostrado que los efectos negativos de las radiaciones electromagnéticas son reales y están científicamente constatados aunque existan estudios diseñados para crear confusión que valoran los efectos sólo en tiempos cortos y sin tener en cuenta parámetros que son imprescindibles para hacer un estudio con rigor.