Una alteración genética está presente en el 66% de los melanomas

 

Los investigadores del Proyecto Genoma han anunciado en un trabajo publicado en la versión on line de la revista Nature que existe una alteración genética en el 66% de los melanomas malignos, tipo de cáncer de piel responsable de un buen número de muertes (en España causa el 0,7% de las defunciones). El gen se denomina BRAF y según ellos parece tener un papel importante en el melanoma. Este conocimiento –explican- podría llevar a la elaboración de un fármaco que ayude a evitarlo o curarlo.
Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte, debemos añadir que eso indica que en un 34% de los melanomas -la tercera parte de los casos- el gen de marras no tiene nada que ver en el cáncer porque no está alterado en quienes lo sufren. Otra forma de interpretar los datos. Y, por tanto, ese “descubrimiento” no significa absolutamente nada aunque intenten vendernos que sí (como hacen con otros muchos genes implicados en no se sabe ya cuántas enfermedades).
Va siendo hora de acabar con esta falacia. Hace unos años los responsables de todo mal eran las bacterias. Luego se descubrieron los virus -más chiquititos ellos- y les convertimos en los malos de la película. Ahora les toca a los genes. Cuando se les acabe el chollo comercial porque veamos que tampoco con las nuevas terapias génicas se consigue curar nada nos dirán que el problema está en las interacciones atómicas y que hay que actuar sobre ellas. Algo inventarán. Y cuando fracasen de nuevo, se actuará directamente sobre los qarks. Y luego sobre las partículas elementales de la materia. Mientras se pueda vender ilusión con lenguaje científico el negocio continuará adelante. Eso sí, del ser humano como un todo integral y no dividido en trocitos, en componentes diminutos, no hablarán. Vamos a ocuparnos pronto de todo este cuento.