Una jueza avala que una guardería se niegue a admitir a un niño no vacunado

Aunque en España ninguna vacuna es obligatoria
La magistrada del Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 16 de Barcelona, Laura Mestres Estruch, dictó el pasado 8 de enero una sentencia según la cual una guardería puede negarse a admitir a un niño no vacunado a pesar de que en España ninguna vacuna es obligatoria. ¿El argumento? Que las vacunas son eficaces y la negativa de unos padres a vacunar a un hijo “sobrepasa el derecho a la salud del resto de niños y sus familias”. El auto resuelve así la denuncia interpuesta el 31 de mayo por una familia contra el ayuntamiento de Sant Pol de Mar por negar la guardería municipal que el niño se matriculase al no estar vacunado, algo que los padres defendieron alegando su derecho a la libertad ideológica, es decir, a sus propias convicciones al respecto.
Según explicaron los perjuicios de vacunar al menor superan los presuntos beneficios, algo que probaron con varios documentos sobre los potenciales efectos secundarios y adversos de las vacunas. Para apoyar su decisión la magistrada recordó la muerte en 2015 en Olot de un menor de seis años contagiado por difteria al que sus padres habían decidido no vacunar. De los miles de niños que se contagian -muchos de los cuales mueren- a pesar de haberse vacunado y de las decenas de miles que han sufrido efectos adversos graves la sentencia no dice ni una palabra. Y, por supuesto, tampoco del hecho de que no existe un solo estudio científico en el mundo que demuestre que una vacuna -la que sea- previene realmente de una enfermedad -la que sea-. Algo que llevamos años denunciando sin que nadie nos haga llegar uno que lo demuestre.