¿Una vacuna inhalada contra el cáncer?

Un equipo del Instituto de Investigación Inserm de París (Francia) coordinado por el español Federico Sandoval -quien trabaja en el Hospital Georges Pompidou- afirma haber desarrollado una “vacuna” que aumenta las defensas y es “útil en cáncer” -al menos en ratones con tumores de pulmón, cuellos y cabeza- que ¡se inhala! El trabajo -se acaba de publicar en Science Traslational Medicine– demuestra que por esa vía el tamaño de los tumores se reduce más y los ratones que inhalan la sustancia en lugar de recibirla inyectada viven algo más de tiempo… solo que todos terminan muriendo. Los investigadores alegan que no constataron “efectos secundarios destacables” aunque el propio Sandoval admitiría que al inhalarla "existe riesgo de toxicidad a nivel del sistema nervioso central".
Se trata, en suma, de una de esas incorrectamente llamadas “vacunas terapéuticas contra el cáncer” que lo que buscan es simplemente estimular la actividad de los linfocitos T CD8+ para que éstos destruyan las células tumorales. Y aunque se ha presentado de nuevo por algunos de los acríticos grandes medios de comunicación como “un importante avance en la curación del cáncer” lo cierto es que tales anuncios se hacen cada año treinta o cuarenta veces y desde hace décadas… pero todo sigue igual: hoy muere por cáncer la misma proporción de gente que hace 40 años. Luego los oncólogos mienten; y ahí están los datos históricos de morbilidad hospitalaria del Instituto Nacional de Estadística (INE) para corroborarlo.