Uno de cada dos médicos ha pensado en abandonar la profesión

 

La mayor parte de los médicos españoles reconocen tener un elevado grado de insatisfacción profesional, tienen la autoestima por los suelos porque creen que no tienen el reconocimiento social e institucional que creen merecer, se encuentran desmotivados y afirman estar mal pagados –de hecho, la mayoría está en situación de precariedad, sin expectativas de promoción y se sienten laboralmente explotados, tanto en el sistema público como privado-.Hasta tal punto de que más de lamitad ha llegado a pensar en algún momento hasta en abandonar la profesión. Así lo refleja un sondeo de la propia Organización Médica Colegial (OMC) efectuado por Internet entre 200 médicos.
Los médicos también se quejan de que los ciudadanos depositan en ellos un “exceso de expectativas” y además "demandan cada vez más y de forma inmediata”.
En el ámbito público una de las quejas más comunes es la inusitada sobrecarga de trabajo a la que están sometidos lo que hace que en la práctica médica diaria el tiempo de atención que dedican a cada enfermo sea ridículo. Así que éste “opta por la denominada medicina defensiva e intenta disminuir al máximo el grado de incertidumbre" haciendo más pruebas de las necesarias. Lógico. ¿O es que se espera que el médico sepa lo que le pasa a un enfermo atendiéndole de media menos de cinco minutos? Se limita a pedir pruebas, a mandar al enfermo al especialista o a recetarle alguno de los muchos paliativos farmacéuticos para dar la sensación de que hace algo a sabiendas de que, salvo los antibióticos –y habría que explayarse en este punto-, ninguno cura nada.
Los colegios médicos y la Administración buscan desde hace tiempo cómo afrontar el problema sanitario pero no van a conseguir otra cosa que poner parches. Porque lo que hay que hacer es ¡cambiar todo el modelo sanitario! cuyo disparatado gasto para los estados no se justifica teniendo en cuenta los servicios que dan y los resultados que obtienen. Financiar fármacos tiene sentido además cuando éstos sirven para curar… y eso no ocurre en el 95% de los casos.
Lo avisamos: si no afrontan los representantes políticos el problema –y pronto- van a exigírselo los ciudadanos.