Uso compasivo: el ministerio hace lo que la da la gana

 

El pasado 22 de julio nuestro director, José Antonio Campoy, envió por fax una carta a Mª Teresa de Martín y Martínez -Jefa del Servicio de Tratamientos de Uso Compasivo con Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad- que decía textualmente:
Muy Sra. mía: hemos sido informados de que el Departamento del que es usted responsable está denegando el uso de Neupogén en enfermos terminales de cáncer alegando al parecer que no se conocen los potenciales efectos negativos del mismo. Estamos seguros de que hemos sido mal informados porque ustedes están autorizando hasta productos como la talidomida cuyos terribles efectos son bien conocidos. Por otra parte, hablar de posibles efectos secundarios en casos de enfermos terminales o desahuciados es simplemente una estupidez. Sabemos además que es imposible que ustedes estén negando el uso compasivo en este caso porque ya se ha autorizado en otros y se habría incurrido en una clara prevaricación por agravio comparativo. Sin olvidar que una negativa injustificada puede calificarse como denegación de auxilio.
En suma, le agradeceremos nos confirme que no es cierto que se está denegando el uso compasivo en el caso del Neupogén atentando contra el derecho fundamental a la vida y a la integridad física y moral que recoge el artículo 15 de nuestra Constitución. Atentamente…
Como el lector podrá suponer jamás se recibió respuesta. Pero los movimientos en el ministerio fueron evidentes porque poco después empezó a aceptarse el uso compasivo… pero sólo en casos de hepatocarcinomas y melanomas ya que fueron en esos dos “tipos” de cáncer en los que el equipo de Antonio Brú había obtenido sus buenos resultados. Negándose en todos los demás casos.
Pues bien, a los expertos consultados por Discovery DSALUD tal decisión les parece intolerable. “No hay razón jurídica alguna que justifique lo que se está haciendo –nos diría un conocido letrado especializado en Derecho Sanitario-. Basta comprobar las autorizaciones de uso compasivo de otros productos para demostrarlo. Se está incurriendo en prevaricación”.
¿Quiere una prueba determinante? Un lector de la revista –Armando Uriel Giménez– nos haría llegar una carta con las “razones” que alegó la Agencia Española del Medicamento para denegar la petición de uso compasivo del Neupogén para su mujer. Son éstas:
1) Que el modelo conceptual planteado por el equipo investigador esta alejado de las ideas que sobre crecimiento tumoral se barajan por parte de los grupos oncológicos.
2) Que la información preclínica publicada sobre posibles mecanismos de acción de los factores estimulantes del crecimiento de granulocitos en estas situaciones es mínima.
3) Que la información clínica publicada sobre su potencial eficacia se circunscribe a un único caso en un paciente diagnosticado de hepatocarcinoma lo que no permite alcanzar ninguna conclusión
4) Que los posibles efectos adversos de las dosis que se utilizan, que son muy superiores a las recomendadas en la ficha técnica, no están adecuadamente valorados y se desconocen sus consecuencias en la calidad de vida de los pacientes”.
En otras palabras, se argumenta para denegar el uso compasivo que los oncólogos tienen “ideas” distintas sobre el crecimiento de los tumores de las que plantea Antonio Brú, que la información preclínica en estas situaciones es mínima, que como sólo se ha probado en un caso de hepatocarcinoma no se pueden sacar conclusiones y que el producto a lo mejor afecta negativamente en la “calidad de vida” de los enfermos (todos ellos personas desahuciadas). En suma, se pitorrean de los pacientes y se saltan la legislación a la torera. A ver, ¿qué hace el Fiscal Anticorrupción que aún no se ha querellado contra quienes están permitiendo esta ilegalidad?
El Ministerio de Sanidad vuelve a oler a podrido.