Vuelve a la venta el inútil “antiobesidad” conocido como Alli

Alli, fármaco de GlaxoSmithKline (GSK) para el “tratamiento del sobrepeso y la obesidad” cuyo principio activo es el orlistat  y se puede adquirir sin receta médica ha vuelto a las farmacias españolas. El fármaco se basa en la lipstatina, compuesto producido por el Streptomyces toxytricini que se aisló y purificó en 1992 y es un potente inhibidor de la lipasa pancreática… pero de forma irreversible. Seis meses después se sintetizaría sin embargo una forma que se supone más estable y se bautizó como tetrahidrolipstatina.
La lipasa es una enzima que segrega el páncreas para descomponer los triglicéridos en el intestino sin la cual los mismos no pueden convertirse en ácidos grasos absorbibles por lo que se excretan sin digerirse. Solo que eso suele dar lugar a heces muy grasientas, malolientas y de mala consistencia, flatulencia e incontinencia fecal (por eso el propio fabricante recomienda usar prendas negras las primeras semanas a fin de disimular la caca si no puede retenerse y mancha las faldas o pantalones). Asimismo se ve afectada la absorción de vitaminas liposolubles por lo que deben tomarse simultáneamente suplementos vitamínicos que contengan al menos las vitaminas A, D y E. Por otra parte su consumo está contraindicado si existe deficiencia en la absorción o disfunción de la vesícula biliar. Cabe añadir que el 26 de mayo de 2010 la FDA decidió que el fármaco llevara una etiqueta advirtiendo de posibles lesiones hepáticas graves y que otros estudios apuntan a posibles daños renales (la propia FDA reconoció hace casi seis años que eleva el riesgo de padecer piedras en el riñón).
En suma, hablamos de un producto no precisamente inocuo que además sólo funciona si quien lo ingiere –y así se reconoce en el propio prospecto- sigue una alimentación sana, equilibrada, hipocalórica y baja en grasas que haga ejercicio y tenga fuerza de voluntad. En suma, haciendo eso adelgaza cualquiera sin necesidad de tomar fármaco alguno. Y lo cierto, a pesar de la propaganda del laboratorio, es que ingiriéndolo paralelamente sus presuntos beneficios son tan escasos que ingerirlo no se justifica.