Un derivado del omega 3, eficaz en problemas de memoria y alzheimer

La membrana que recubre las células y es vital en la regulación de sus funciones está constituida por una fina capa de distintos tipos de lípidos que dependiendo de sus características atrae unas proteínas u otras que son las que le dictan lo que hacer. Pues bien, la alteración de esa capa lipídica puede estar implicada en la mayoría de las enfermedades no infecciosas, desde el alzheimer al cáncer pasando por las patologías cardiovasculares, la diabetes y otras. Al menos así lo postula el prestigioso catedrático de Biología Celular Pablo Escribá quien tras tres décadas investigando el asunto ha acuñado el término de Terapia Lipídica de Membrana para definir un método que permitiría revertir tan distintos procesos patológicos siendo especialmente eficaz en problemas de memoria y alzheimer. Terapia en la que juega un papel fundamental un derivado del omega-3 DHA: el Acido 2-Hidroxidocosahexaenoico.

ALZHEIMER

Las células del cuerpo están recubiertas de una capa o membrana constituida por distintos tipos de grasas o lípidos cuyo papel funcional creía conocerse bien pero ahora se postula que ¡su alteración puede estar implicada en la mayoría de las enfermedades no infecciosas! Desde el alzheimer al cáncer pasando por las patologías cardiovasculares, la diabetes y otras. Al menos así lo asevera un equipo de investigación coordinado por el catedrático español de Biología Celular Pablo Escribá quien asegura que ello depende de su estructura lipídica ya que del tipo de grasas predominantes en ellas depende que las células atraigan a su superficie uno u otro tipo de proteínas que son las que determinan qué debe hacer la célula; incluida la información de si debe o no dividirse o de si debe morir “suicidándose” (término que se conoce como apoptosis).

Tesis a la que ha llegado después de tres décadas investigando el fenómeno y de ahí que haya acuñado la expresión Terapia Lipídica de Membrana para definir el conjunto de diferentes posibilidades terapéuticas que tienen como fin normalizar la composición y estructura de las membranas celulares y poder revertir sus procesos patológicos, al menos cuando están en las etapas iniciales. Algo que obviamente solo ha sido posible tras investigar primero cómo los lípidos regulan la estructura de la membrana y posteriormente cómo éstas atraen uno u otro tipo de proteínas y, por ende, dan lugar a uno u otro tipo de señales celulares. Lo que así dicho parece sencillo cuando lo cierto es que ha llevado varias décadas de laboriosa investigación.

Es más, ha constatado cómo se alteran las membranas de los enfermos de muy distintas patologías y qué lípidos son capaces no ya de detener los procesos degenerativos sino en algunos casos de revertirlos. Estamos pues hablando de un método terapéutico tanto preventivo como curativo.

Demasiado bueno para ser cierto y, sin embargo, Pablo Escribá no teoriza. Ha probado ya sus postulados con estudios en modelos animales además de, clínicamente, en humanos. Afirmando con rotundidad que su Terapia Lipídica de Membrana es eficaz para tratar problemas mentales -desde problemas de memoria hasta alzheimer- pero también otras muchas patologías: desde problemas de dolor intenso hasta un cáncer pasando por la diabetes y los problemas cardiovasculares.

Evidentemente las bases moleculares en las que se asienta su terapia explican igualmente por qué ciertos tipos de grasas mono y poliinsaturadas son beneficiosas para el organismo -como los aceites no refinados de oliva y pescado- y otras -las saturadas y las “trans”- negativas.

Cabe añadir que en los ácidos grasos beneficiosos existen metabolitos de especial eficacia para determinados procesos patológicos y que ello es especialmente así en el caso de uno de los omega-3 más conocidos: el Acido 2-Hidroxidocosahexaenoico (DHA-H). Eficacia que testó en enfermos de alzheimer en un trabajo cuyos resultados llamaron tanto la atención que hace poco más de dos años acudió personalmente a su laboratorio de Biomedicina Molecular Celular de la Universidad de las Islas Baleares para interesarse en ello la Reina Dª Sofía quien recibió entonces la promesa de que en menos de un año el producto estaría a disposición de los enfermos. Y así fue: seis meses después se registró en la Unión Europea como complemento alimenticio para obviar el largo y costoso proceso de su aprobación como fármaco. ¿El resultado? Según nos asegura Pablo Escribá detiene como mínimo el avance del alzheimer. Hemos hablado de ello con él.

-En la revista hemos hablado de forma extensa del Ácido docosahexaenoico (DHA) ya que se trata de uno de los ácidos grasos omega-3 más estudiados pero ustedes han elaborado el producto con un derivado del mismo: el DHA-H. ¿Puede explicárnoslo?

-El DHA-H es ácido 2-hidroxidocosahexaenoico y, efectivamente, es un derivado del DHA que el propio cuerpo produce gracias a una enzima denominada Ácido Graso 2-Hidroxilasa. Y hay otras enzimas que pueden modificarlo para producir hidroxilados como las resolvinas y neuroprotectinas. Pues bien, todos los omega-3, tanto hidroxilados como no hidroxilados, inciden positivamente en el sistema nervioso central. A fin de cuentas el DHA es el ácido graso más abundante en el cerebro e indispensable para su desarrollo; y como nuestro cuerpo no lo produce de forma eficaz hay que obtenerlo necesariamente con la dieta o ingiriendo suplementos.

Añadiré que hay muchas formas de DHA y que la mayoría están en el mercado, unas en forma de triglicéridos (DHA-TG) y otras en la de fosfolípidos (DHA-PL), ester etílico (DHA-EE) y ácido graso hidroxilado (DHA-H).

Ahora bien, son principalmente las neurotrofinas y resolvinas -familia de derivados hidroxilados del DHA- las que más influyen en la supervivencia neuronal y más participan en las funciones tróficas celulares del sistema nervioso central. Y es que el DHA-H es una molécula que tiene efecto doble sobre las neuronas ya que las protege pero además induce su multiplicación. Tiene pues efecto neuroprotector y neurorregenerador. Se trata por tanto de la primera molécula -hasta hoy única- capaz de inducir proliferación neuronal ¡in vivo! Es decir, hace que las células madre neuronales puedan completar el proceso de división celular.

-¿Me está diciendo que regenera las neuronas?

-Por sorprendente que parezca, sí. Y además protege a las neuronas existentes porque evita la producción del péptido beta amiloide y por tanto que éste se deposite formando placas seniles, fosforile la proteína tau y haya procesos neuroinflamatorios.

-¿Y el DHA-H se encuentra de forma natural en los alimentos?

-Sí, pero de forma poco abundante. Por eso el cuerpo lo fabrica a partir del DHA, presente especialmente en las algas que al ser consumidas por los peces entran en la cadena trófica. Podemos pues obtener DHA ingiriendo algas, pescados y algunos vegetales; como las nueces. DHA que merced a la enzima Ácido Graso 2-Hidroxilasa que antes mencioné se transforma en el interior del cuerpo en ácido 2-hidroxidocosahexaenoico o DHA-H por hidroxilación del carbono 2. Hablamos por tanto de una enzima importante cuya déficit produce de hecho una rara enfermedad neurodegenerativa denominada SPG35.

En suma, en la naturaleza el DHA-H es relativamente poco abundante y de ahí que quienes padezcan patologías neurodegenerativas -alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, etc.- deban recurrir a suplementos.

-¿Y cómo se está comercializando?

-En cápsulas; con el nombre de DHALifort.

-¿Y la cantidad a tomar en cada caso?

-Nuestros estudios indican que la dosis que induce los efectos terapéuticos necesarios está entre 250 y 350 mg diarios, lo que equivale a una sola cápsula al día. Ahora bien, en el caso de personas con problemas importantes o que los sufren desde hace ya tiempo la dosis debería elevarse al doble.

-¿Y por qué es un producto tan caro? Un bote de 30 cápsulas cuesta 290 euros y da solo para un mes de tratamiento.

-Porque la empresa húngara que posee la licencia, Pharmaconcept, vende actualmente menos de mil botes al mes; es lo que lo encarece. Si las ventas aumentan es de esperar que en un par de años baje a la mitad. De hecho los primeros pacientes pagaron por él más de 3.000 euros, diez veces más de lo que cuesta ahora. Soy pues optimista al respecto.

-Me dijo usted antes que la Reina Dª Sofía se interesó por el producto porque el DHA-H ha demostrado su eficacia en el tratamiento del alzheimer. ¿Puede explicarme cómo?

-Lo hemos testado ampliamente en distintos modelos de alzheimer con varios trabajos de investigación que han sido publicados en revistas de gran reputación científica. Estudios que demuestran que en algunos casos se puede llegar a la recuperación total de la capacidad cognitiva y a la reversión de las alteraciones en apenas unos meses.

-¿Cuál es el mecanismo de acción exacto?

-Que las recuperaciones de los ratones fueran tan llamativas induce a pensar que probablemente el mecanismo molecular de acción es muy amplio. De hecho funciona incluso en moscas de la especie Drosophila melanogaster a las que transferimos genes humanos de alzheimer.

-¿Y por qué han probado con moscas si su ADN es tan distinto?

-Porque viven solo de uno a dos meses y eso permite estudiar toda su vida. Lo hemos hecho hace poco y aparecerá publicado en breve en una revista científica especializada.

-Pero tengo entendido que ustedes tienen ya datos de la eficacia del DHA-H en humanos…

-Los principales datos empezamos a obtenerlos especialmente una vez el producto fue registrado como complemento; y replican los obtenidos en los animales a los que se causó alzheimer con genes humanos.

-¿Entonces el mecanismo de acción concreto del DHA-H aún no se conoce?

-Todas las moléculas del organismo así como aquellas que incorporamos con los alimentos interaccionan entre sí dando lugar a mensajes, señales intracelulares, metabolitos, etc. Y hoy sabemos que los ácidos grasos omega-3 pueden unirse a las membranas celulares para formar parte de ellas -bien directamente, bien unidos a fosfolípidos, triglicéridos y otros lípidos gracias a algunas enzimas- e interaccionar con reguladores de señales intracelulares; como las proteínas de la familia PPAR.

Pues bien, hoy sabemos que el DHA-H protege las neuronas haciendo que su afinidad por los péptidos beta-amiloides se reduzca ¡entre 100 y 1.000 veces! Y, por tanto, que haya menos carga amiloide y placas seniles así como menos eventos moleculares y celulares posteriores que induzcan la muerte neuronal. Es pues un claro neuroprotector y frena el avance de la enfermedad. Pero además tiene efecto neurorregenerador merced a su interacción con las proteínas PPAR; y puede que con alguna más aún por identificar.

-Mecanismos que sí pueden constatarse el menos in vitro…

-En efecto. Hasta hace pocos años se pensaba que las neuronas eran incapaces de reproducirse pero hoy sabemos que sí porque en el cerebro hay -a lo largo de toda la vida- células madre neuronales capacitadas para dar lugar a neuronas maduras que reemplacen a las que mueren. Pues bien, constatamos que el DHA-H induce esa proliferación neuronal ¡incuso en presencia de neurotóxicos como el N-metil-D-aspártico (NMDA)! Nos sorprendió mucho y decidimos repetir el experimento empleando otro tóxico -fibrillas amiloides- y otra línea neuronal diferente pero aun así obtuvimos resultados similares. En los cultivos con presencia de NMDA o fibrillas amiloides el número de neuronas se reducía un 30-40% mientras que si había en ellos DHA-H el número de neuronas aumentaba en más del 220%. Luego el DHA-H no es solo neuroprotector sino además neurorregenerador.

-Y luego lo corroboraron en animales…

-Eso es. Experimentos posteriores con animales nos confirmaron la capacidad neurorregeneradora del DHA-H tras administrarlo por vía oral abriendo así la vía a su potencial uso en personas con alzheimer y otras alteraciones neurodegenerativas.

-Entonces el DHA-H permite tratar el alzheimer pero también debería ayudar a prevenirlo…

-Posiblemente. De hecho a nuestro juicio está por ello indicado en los casos de personas con problemas de memoria, sea cual sea la causa de ese proceso neurodegenerativo. Y en el de quienes pertenecen a familias cuyos miembros sufren este tipo de problemas.

-¿Hay estudios serios que relacionen las grasas con los procesos neurodegenerativos?

-Ciertamente; incluso estudios que demuestran que dos años antes de presentar síntomas de alzheimer las personas que acabarán sufriendo la enfermedad ya ven en su sangre cambios significativos en los niveles de algunos lípidos. Además son numerosos los estudios que relacionan el colesterol, los fosfolípidos -como la fosfatidilserina- y los ácidos grasos en el origen del alzheimer. Es pues difícil entender cómo no se han logrado antes terapias eficaces basadas en la regulación de las grasas corporales habiendo tantas evidencias.

-Pero si el DHA-H tiene las capacidades que ustedes indican no sería útil solo para prevenir y tratar los problemas de memoria o el alzheimer sino todas las patologías neurodegenerativas…

-Y así lo inferimos nosotros. Me consta que personas con parkinson y otras que sufrieron ictus han mejorado tras varias semanas de tratamiento.

-¿Y por qué no se dice abiertamente?

-Porque la investigación en esos otros ámbitos no ha sido tan intensa como con el alzheimer. Me consta en cualquier caso que la empresa española que fabrica el producto nutracéutico quiere ponerlos ya en marcha; de hecho busca investigadores y médicos interesados en ello.

-Pues infiero que va a haber muchos que pregunten por qué no ingerir sin más ácido graso omega 3 DHA y dejar que el propio organismo fabrique el DHA-H…

-Cada ácido graso tiene una estructura diferente. El linolénico, el EPA y el DHA se diferencian en el número de átomos de carbono y en los dobles enlaces. Para proteger el sistema cardiovascular y el sistema nervioso central -y por tanto el cerebro, órgano con más grasa del cuerpo tras el tejido adiposo- el complemento idóneo es el DHA. Tiene el mayor número de átomos de carbono (22) y dobles enlaces (6) de todos los omega-3 y proporciona gran elasticidad a las membranas. Pero no tiene las funciones del DHA-H, metabolito que el cuerpo obtiene hidroxilándolo por lo que no hay garantía de que sin ingerirlo directamente pueda obtenerse en cantidad suficiente.

-Pues cuando una persona sufre un deterioro físico al que se ha llegado tras muchos años es dudoso que la recuperación pueda ser total ya que hay tejidos que terminan necrosándose así que infiero que lo que el producto del que usted nos habla podría hacer en tales casos es evitar que la patología progrese pero difícilmente revertirla. ¿Lo entienden también ustedes así?

-Su apreciación es correcta. Hay personas con alzheimer cuya memoria mejora el primer mes pero probablemente porque recuperaron neuronas alteradas que aún no habían muerto; en otras solo se detiene la pérdida de memoria. ¿A largo plazo? El tiempo nos lo dirá porque el producto es reciente pero todo indica que debiera ser así. Lo que sí cabe inferir es que cuando antes se inicie la terapia más probabilidades de mejoría habrá. No cabe en cambio colegir que el tejido ya necrosado se recupere; al menos no solo con esta terapia.

-Gracias por su sinceridad. ¿Nos mantendrá informados?

-Claro; cuenten con ello.

 

Jose Antonio Campoy

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Febrero 2017
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