La Gemoterapia


La energía de la tierra es algo real. De hecho, nuestro planeta es un gigantesco imán con sus propias líneas de fuerza que se encuentra inmerso en campos energéticos extraterrestres: las energías cósmicas que nuestra tecnología es capaz de medir y, parcialmente, interpretar. Pues bien, ese poder universal está empezando a ser utilizado para la curación a través de muy diversas técnicas (la magnetoterapia, la acupuntura, la cromoterapia y tantas otras medicinas energéticas) que pretenden canalizar y armonizar esa fuente inagotable de fuerza para recuperar la perdida salud de los pequeños microcosmos humanos.

Los antiguos egipcios ponían piedras en sitios muy determinados de las envolturas de sus momias para mantener la energía de sus centros y fortalecer así las posibilidades del muerto en el largo y difícil viaje al otro mundo. La medicina china tradicional utilizaba polvos de distintas piedras como medicamentos y la sabiduría védica de los antiguos hindúes ha utilizado las piedras preciosas como armonizadores de los centros vitales, los chakras, que rigen la energía de nuestros cuerpos material y astral.
La Gemoterapia, aplicada a la manera védica, es una forma de sanación holística (integral) que va alineándose junto con otras formas de medicina energética comprobadamente eficaces y no agresivas, pudiendo complementar -y complementándose- con otras medicinas, incluyendo la alopática o tradicional, tan denostada a veces y tan innegablemente activa siempre.

EL MUNDO DE LAS ENERGÍAS 

Siguiendo las filosofías orientales que comparten el concepto de que el universo es un conjunto de energías (el Tao o Ki para la china y el kundalini para la hindú) podemos considerar la enfermedad como un desequilibrio de estas energías en nuestro organismo. Si también pensamos que, en definitiva, la materia no existe y no es más que una configuración energética ya que en última instancia está constituida por átomos que pueden estimarse como niveles de energía, entonces pueden explicarse cosas tan aparentemente dispares como el horóscopo o la acupuntura, entre otras cosas.

Para el pensamiento hindú, el poder universal, el kundalini, se concentra en siete centros energéticos dentro de nuestro cuerpo – los chakras- y se dispersa a su través por todo nuestro organismo desde el inferior -en la base de la columna vertebral- hasta el más espiritual -en lo más alto del cerebro-. Cuanto más alto se encuentre el chakra más regula lo anímico. Y estos chakras pueden estimularse por muchos sistemas desde la meditación hasta los colores o la energía mineral de las piedras.

Los cinco chakras tienen su función específica: el lumbar o mulhadara concentra las energías orgánicas, el hipogástrico o indri -llamado «centro del placer»- controla la energía animal y los órganos sexuales. Mas arriba, a la altura del ombligo, se encuentra el manipura, que regula las emociones y el cuerpo astral. En la boca del estómago está el Anahata, regulador de la fuerza vital y la conciencia de grupo. En la garganta se encuentra el Vishudha que controla el sonido y la energía creativa.

Los chakras superiores se encuentran en la cabeza: sobre el entrecejo, el Ajna o «tercer ojo» se encarga de la conciencia y la sabiduría; y más arriba, sobre la región del hipotálamo, está el Brahmarandra, que se considera el asiento de la conciencia superior.

Los colores, por su parte, son una de las características más notables de las piedras y condicionan de alguna manera su actuación para potenciar la energía global de nuestro organismo y estimular los distintos chakras. Como los chakras, también los colores tienen sobre nosotros un sentido ascendente en la escala. Los colores inferiores -el rojo anaranjado y amarillo- regulan la parte material del hombre y el azul, índigo y violeta la parte espiritual. El verde -en realidad es una mezcla de amarillo y azul- se considera un color intermedio. Para los hindúes hay tres colores primarios que hacen que queramos en azul, pensemos en amarillo y sintamos en rojo; y cuando están en armonía nuestro cuerpo y nuestro espíritu se encuentran en paz. El blanco y el negro -todos los colores y ninguno- son los símbolos de la actividad creadora.

El blanco (yang de la filosofía china) posee todos los colores y es masculino, activo, positivo, dinámico y estimulante. Su centro de convergencia se encuentra en la cima del cráneo y su luz nos penetra a través de la glándula pineal. Se utiliza como protector del cuerpo físico y mental. El negro es yin, femenino, pasivo, negativo y creador. Representa lo abstracto. Como dice el Tao, «la oscuridad del interior de las tinieblas es la puerta que se abre a la explicación del misterio».

EL USO DE LAS PIEDRAS 

Las gemas actúan, por un lado, como catalizadores de la luz y el color con sus propios efectos cromoterápicos; pero también tienen vibraciones energéticas específicas que pueden usarse para situaciones concretas.

En cualquier caso, para facilitar y potenciar el poder curativo de las piedras deben seguirse unas normas mínimas:

-Las piedras deben lavarse con agua antes y después de su uso terapéutico.

-Las sesiones deben ir precedidas de un tiempo de relajación y concentración que ayuden a dirigir la energía que se recibirá en la forma adecuada.

-Durante la sesión -que debe durar alrededor de un cuarto de hora- el paciente debe estar acostado, con los ojos cerrados y mentalmente abierto al poder de la piedra.

LAS TÉCNICAS 

A efectos curativos, las piedras pueden utilizarse de muchas maneras:

-Poniendo sólo cristales de roca -cuarzo cristalino- sobre todos los chakras se conseguirá equilibrio, armonía y revitalización de todas las energías. El cuarzo absorbe las corrientes negativas y las elimina del cuerpo (también de la habitación). Puede ser un buen sistema para iniciar cualquier gemoterapia específica.

-Situar piedras verdes sobre todos los chakras. El verde es un color intermedio entre lo material y lo espiritual y aporta armonía y energía global. La malaquita es la piedra de elección en este caso por sus características propias.

-Colocar diferentes piedras sobre los chakras correspondientes.

Al primer chakra, vertebral y primario, corresponden piedras rojas como el rubí, el granate, coral, etc.

Sobre el segundo chakra se pondrán piedras anaranjadas como el ópalo de fuego, la cornalina o el jaspe anaranjado.

El tercer chakra -sobre el plexo solar- pide piedras amarillas como el topacio o el ámbar.

El cuarto, el del corazón, es armonía y creatividad y requiere piedras verdes (turmalina, malaquita, esmeralda o jade).

Encima del quinto chakra -sobre la garganta- se deben poner piedras azules como el zafiro, el lapislázuli, el topacio o la sodalita.

El tercer ojo -el sexto chakra- guarda afinidad con el índigo y se potencia con la proximidad de la azurita o el zafiro oscuro.

Sobre la coronilla, cerca del chakra superior, deben ponerse piedras violeta como la amatista o la fluorita.

-Las piedras también pueden usarse pulverizadas y así se han usado en antiguos remedios orientales y de la América precolombina lo mismo que, modernamente, en medicinas homeopáticas sobre la base de diversas piedras como el lapislázuli, la turquesa o la malaquita.



PEQUEÑA GUÍA DE GEMOTERAPIA 

CRISTAL DE ROCA. Equilibra y armoniza el aura del cuerpo. Descongestiona los centros vitales y favorece la libre circulación de la energía vital.Ayuda en casos de vértigos, diarreas y hemorragias. ElDIAMANTE. Protege de las vibraciones y pensamientos negativos y es un buen revilatizador general.

LAS PIEDRAS ROJAS. Actúan sobre el chakra lumbar y deben colocarse preferentemente sobre él. El RUBÍ favorece la circulación de la sangre y estimula la fuerzas vitales. El CORAL aumenta la temperatura del cuerpo y va muy bien en los casos de anemia, cólicos y dolores menstruales. El GRANATE estimula la función sexual ayudando también a superar las depresiones, el reumatismo y la artritis. El JASPE ROJO procura las energías protectoras de la Tierra y ayuda en las enfermedades del hígado, del estómago y en las infecciones. La CORNALINA, de color anaranjado, corresponde también al segundo chakra y otorga estabilidad. Es especialmente útil en la regularización de la asimilación de los alimentos y actúa con eficacia en los reumatismos y heridas.

LasPIEDRAS AMARILLAS corresponden al tercer chakra -situado sobre el ombligo-, que regula el plano emocional. La CITRINA de tonos pálidos contribuye a la depuración de las glándulas endocrinas y la de tonos oscuros resulta un buen antidepresivo. El ÁMBAR limpia y purifica todo el organismo estimulando el funcionamiento del sistema digestivo. Además, alivia el calor y ayuda en los ataques de asma. El TOPACIO DORADO fortifica el corazón, equilibra el sistema nervioso, favorece la asimilación física y mental y combate el frío.

Las piedras correspondientes al cuarto chakra, de color verde, son fundamentalmente integradoras. La RODOCROSITA permite la integración de los tres aspectos -físico, mental y espiritual- de la persona por lo que es una piedra adecuada para llevar encima habitualmente. Junto con el cristal de roca, integrador y poderoso, constituye un conjunto protector de primer orden. Además, procura calor y apacigua al corazón. La ESMERALDA regenera las células, otorga paz y armonía al cuerpo y normaliza la presión sanguínea. La MALAQUITA -una de las piedras «reinas» de esta terapia- cuida y equilibra el organismo en su totalidad, favorece el buen funcionamiento del hígado y el páncreas y va muy bien para regularizar el ciclo menstrual además de ser útil en el asma, las infecciones de los ojos y el reumatismo. El JADE calma y apacigua, no en vano fue la la piedra favorita de los mandarines chinos. Además actúa eficazmente en los casos de jaqueca, neuralgias y gripes y constituye una buena ayuda en los partos.

Las TURMALINAS apaciguan el espíritu y son capaces de regenerar y rejuvenecer el cuerpo. Normalizan la presión sanguínea y ayudan en los dolores de cabeza y las crisis de epilepsia.

El AGUAMARINA corresponde a los chakras 4º y 5, por lo que además del efecto estabilizador de las piedras del Vihtusha tiene la capacidad de ser un poderoso filtro natural. Actúa como descongestionante de nariz y garganta, en los dolores de muelas, nuca, mandíbulas y garganta.

Entre las PIEDRAS AZULES -que actúan sobre el 5º chakra, el de la garganta-, el ZAFIRO AZUL alivia los dolores del enfriamiento y hace bajar la fiebre. También actúa positivamente en la hipotensión, el nerviosismo y el insomnio. El LAPISLÁZULI, como todas las piedras de este grupo, descongestiona la garganta y remedia las erupciones de piel así como las depresiones y algunos tipos de dolor de cabeza. El TOPACIO AZUL posee gran fuerza magnética y va bien para las palpitaciones y dolores de garganta.

El tercer ojo -el 6º chakra- tiene como piedras preferentes el ZAFIRO ÍNDIGO que ayuda en los casos de perturbaciones mentales, depresión, deficiencia mental e insomnio. También cuida y fortifica los órganos de los sentidos. La AZURITA, por su parte, devuelve vitalidad a los órganos lesionados y mutilados y ayuda al desarrollo integral del ser humano.

Sobre el 7º chakra actúa la AMATISTA, con sus vibraciones de alta densidad que constituyen una buena ayuda para aliviar los dolores de todas clases, calmar la ansiedad y resolver los problemas psicológicos en general, las jaquecas y los insomnios.

Las PERLAS son adecuadas en las osteoporosis (pérdidas de calcio) de las personas mayores.

Así que ya sabe: escoja la piedra adecuada. No hace daño.

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Marzo 2000
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