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13
Febrero 2000
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La Kinesiología Aplicada: una hija de nuestra época

A finales del siglo pasado se desarrolló en Estados Unidos un sistema de masaje por manipulación vertebral –la Quiropráctica– muy conocido hoy en todo el mundo por sus buenos resultados inmediatos en el alivio del dolor articular y muscular. Pronto se comprobó que este tipo de masaje mejoraba en general el estado de salud y surgieron una serie de escuelas que centraban el origen de las enfermedades de todo tipo en alteraciones de determinadas vértebras. Es el caso de la de Davenport, que consideraba que la mayor parte de los problemas del organismo se deben a alteraciones de articulación de la primera y segunda vértebras cervicales (atlas y axis); mientras, en St.Louis los achacaban a alteraciones de las cinco vértebras unidas que forman el hueso sacro y en Chicago defienden que cualquier alteración orgánica proviene de problemas articulares de la columna en general. En 1964, un quiropráctico de Detroit –George J. Goodhearth– se planteó la existencia de ciertas «debilidades musculares» que encontraba en sus pacientes y que no parecían tener relación con alteraciones locales de la musculatura ni comportaban atrofias ni cambios en la forma o función del músculo correspondiente, ni tampoco parecían tener relaciones con los problemas propios de la columna vertebral.