La Kinesiología Aplicada: una hija de nuestra época

A finales del siglo pasado se desarrolló en Estados Unidos un sistema de masaje por manipulación vertebral -la Quiropráctica- muy conocido hoy en todo el mundo por sus buenos resultados inmediatos en el alivio del dolor articular y muscular. Pronto se comprobó que este tipo de masaje mejoraba en general el estado de salud y surgieron una serie de escuelas que centraban el origen de las enfermedades de todo tipo en alteraciones de determinadas vértebras. Es el caso de la de Davenport, que consideraba que la mayor parte de los problemas del organismo se deben a alteraciones de articulación de la primera y segunda vértebras cervicales (atlas y axis); mientras, en St.Louis los achacaban a alteraciones de las cinco vértebras unidas que forman el hueso sacro y en Chicago defienden que cualquier alteración orgánica proviene de problemas articulares de la columna en general. En 1964, un quiropráctico de Detroit –George J. Goodhearth– se planteó la existencia de ciertas «debilidades musculares» que encontraba en sus pacientes y que no parecían tener relación con alteraciones locales de la musculatura ni comportaban atrofias ni cambios en la forma o función del músculo correspondiente, ni tampoco parecían tener relaciones con los problemas propios de la columna vertebral.

Organizó el estudio de estas alteraciones de una manera global y empezó a correlacionar esas «debilidades» con enfermedades de tipo general que aparentemente no tenían que ver con huesos, articulaciones ni músculos llegando a establecer una serie de pautas -desarrolladas posteriormente por su escuela- a través de cinco caminos corporales: el sistema nervioso, la red linfática, la vascular, el líquido cefalorraquídeo y el sistema de meridianos de la antigua acupuntura china.

Se trata, pues, de una disciplina muy reciente y en constante evolución ya que sus posibilidades están apenas esbozadas y puede llegar a ser una buena herramienta de diagnóstico y tratamiento.

LA TRIADA DE SALUD 

Para empezar, la Kinesiología Aplicada considera al ser humano desde un punto de vista trilateral que conforma el triángulo del arte curativo en estructura, química y mentalidad, incluyendo en algunos casos la dimensión espiritual.

El kinesiólogo se plantea que, ante cualquier alteración orgánica, desde un fallo glandular hasta una torcedura de tobillo, el cuerpo es capaz de «diagnosticar» ese fallo a través de unas estructuras conocidas desde antiguo, los propioceptores, que son pequeños corpúsculos nerviosos ampliamente extendidos a través de nuestro organismo.
Estos propioceptores informan al cerebro del desarreglo a través de sus propias vías nerviosas y éste responde con señales muy concretas que se reflejan en determinados puntos correlativos de la masa muscular en forma de debilidad de puntos concretos de las fibras.

La búsqueda de estos puntos y su corrección mediante masaje muscular, manipulación de articulaciones y rectificación de los malos hábitos de vida constituyen la base de la Kinesiología, que pretende llegar a conseguir un equilibrio entre lo que considera los pilares de la triada de salud.

«La kinesiología aplicada-dice el Dr. Goodhearth- se basa en el hecho de que el lenguaje del cuerpo nunca miente. La oportunidad de entender el lenguaje del cuerpo mejora con la capacidad de utilizar los músculos como indicadores de esa expresión. Una vez que se ha averiguado la debilidad muscular se dispone de una variedad de opciones terapéuticas. La oportunidad de utilizar el cuerpo como un instrumento de análisis de laboratorio no tiene paralelo en la terapéutica moderna pues la respuesta del cuerpo no tiene errores; si uno enfoca el problema correctamente haciendo la diagnosis y el tratamiento propios y adecuados la respuesta será adecuada y satisfactoria para médico y paciente».

Y partiendo de la Quiropráctica -que establece que las disfunciones y desequilibrios de la columna vertebral pueden producir interferencias en la función nerviosa normal y, a través suya, una mala función de órganos y glándulas- la Kinesiología Aplicada penetra aún más en la interrelación de órganos y sistemas y afirma que los diversos músculos del cuerpo están sobre esquemas nerviosos y energéticos particulares, los cuales podrían correlacionarse con estos órganos particulares y sus funciones. Si un determinado músculo está débil la insuficiencia puede encontrarse en cualquiera de los sistemas energéticos relacionados indicando una posible insuficiencia en las glándulas u órganos correspondientes.

EN LA CONSULTA DEL KINESIÓLOGO 

La gran diferencia entre los métodos más o menos convencionales y la Kinesiología Aplicada es que en una consulta kinesiológica el paciente, al menos al principio, no habla. Es el profesional el que explora -uno a uno- los grupos musculares y, a posteriori, hace las preguntas adecuadas para confirmar el diagnóstico y establecer las causas posibles del problema.

Como dice el Dr. Walther en su conocido libro «Basic Procedures and Muscle Testing» -que viene a ser la Biblia de la Kinesiología Aplicada- «el lenguaje del cuerpo -y su comprensión- se asemeja a una página de escritura china. En Occidente la mayoría la ignoraríamos porque no podemos entenderla. Para quien sabe chino puede ser un documento valiosísimo. Conforme se va aumentando más información sobre el lenguaje corporal, las sutilezas como los movimientos, distorsiones estructurales, colores, etc., van teniendo un gran valor para la determinación del motivo de que la salud no se encuentre en su nivel óptimo. El doctor que aprende Kinesiología Aplicada empieza a preguntarse ¿por qué pasa esto? con mayor frecuencia en lugar de aceptar que el movimiento, la respuesta o el color inusuales se deben a que su paciente es diferente».

Por eso para el kinesiólogo nuestro organismo debe estar en perfecto equilibrio y cualquier alteración del mismo, aunque sea mínima, debe ser valorada no como una variante normal entre la población sino como el posible reflejo de una perturbación orgánica o funcional.

Y esta observación no se limita únicamente a las posibles alteraciones reflejadas por el sistema nervioso convencional (un espasmo o debilidad muscular) sino que se basa en una serie de sutiles indicios como las alteraciones de temperatura que pueden observarse en las áreas de los meridianos de la antigua acupuntura china.

LOS APARATOS DE DIAGNÓSTICO EN KINESIOLOGÍA APLICADA 

Para medir esas variaciones, el kinesiólogo -como el quiropráctico anteriormente- utiliza un aparato llamado Neurocalómetro o Termocupla que mide variaciones mínimas de la temperatura de la piel y se auxilia para localizar el punto concreto afectado de la «máquina buscapuntos» de los acupuntores, que no es más que un indicador de diferencias de potencial eléctrico de la piel que habitualmente no tiene nada que ver con la actividad eléctrica del sistema nervioso convencional -que se encuentra por debajo- sino que corresponde a un esquema energético peculiar que realmente aparece en nuestro organismo.

Eso, junto a una simple plomada colgada del techo y que permite comparar la simetría del cuerpo, es todo el arsenal diagnóstico de un kinesiólogo aunque muy frecuentemente confirman sus opiniones con análisis y radiografías convencionales, especialmente con la Tomografía Axial Computorizada (TAC) o, más recientemente, la Resonancia Nuclear Magnética (RNM) con mucho mayor poder de resolución que la radiología convencional y, por tanto, mucho más exactas a la hora de valorar la alteración orgánica correspondiente.

De todas formas, el examen básico en Kinesiología Aplicada es la comprobación muscular. El kinesiólogo estimula los complejos esquemas energéticos, músculos, huesos, circulación y los demás elementos que constituyen el organismo para comprobar sus reacciones.

Esta estimulación se hace mediante lo que en la jerga kinesiológica se conoce como «desafíos» y que son de tipos muy variados, desde pedir al paciente que ponga su dedo sobre un determinado músculo y que intente superar la presión hasta darle determinadas sustancias (alimentos, vitaminas, etc.) y comprobar posteriormente si hay una respuesta muscular adecuada en la zona afectada.

Después, claro, vienen los «ajustes», que se hacen por el sistema quiropráctico, es decir, manipulando sobre las vértebras correspondientes y comprobando después el músculo afectado para averiguar si ha actuado correctamente.

LA COMPROBACIÓN DE GLÁNDULAS Y ÓRGANOS 

La Kinesiología Aplicada pretende ir más allá de la simple comprobación de los sistemas musculares y energéticos del organismo. Para esta joven rama del Arte de Curar una de las partes básicas de la triada de salud es la química y uno de los exámenes fundamentales es averiguar la reacción inmediata del organismo ante la administración de determinadas sustancias, lo que constituye, precisamente, uno de los aspectos más discutibles de su teoría.

La base de la misma es que los impulsos nerviosos circulan por nuestro cuerpo a velocidades electrónicas y que, durante la masticación de los alimentos, no sólo se inicia la digestión sino que puede establecerse un «análisis cualitativo» de los mismos de tal forma que provoquen una reacción inmediata -positiva o negativa- sobre las fibras musculares afectadas por la alteración funcional de un órgano o sistema.

El citado Dr. Walther lo explica de la siguiente manera: «La reacción del cuerpo ante la química, incluyendo la nutrición y los elementos químicos adversos, se puede evaluar mediante la comprobación muscular manual. Esta influencia se verá revelada por la fortaleza o debilidad de un músculo dependiendo del compuesto que se pruebe. Al administrar el compuesto se dará una influencia inmediata en la función muscular. Ello sugiere que la influencia se produce por medio del sistema nervioso. Los caminos neurológicos que influyen en la fuerza muscular -positivos o negativos- son especulativos. Es evidente que hay una actividad cerebral cuando se mastica una sustancia; inmediatamente sabemos si nos gusta o no. Ello se produce por la estimulación de las terminaciones nerviosas relacionadas con el gusto. Es posible que el sistema nervioso central, al reconocer el compuesto ingerido, envíe información a los órganos y glándulas preparándolas para el uso del compuesto. Si el compuesto es reconocido como beneficioso, el modelo de energía mejora inmediatamente influyendo no sólo en el órgano o la glándula sino también el músculo con ellos relacionado».

De cualquier manera, uno de los puntos básicos del tratamiento kinesiológico es el ajuste y reequilibrio de la alimentación, que considera uno de los responsables fundamentales del fallo corporal y que ajusta siempre de una manera individual de acuerdo con los datos de la exploración. No es que desdeñe -a diferencia de otras medicinas alternativas- los tratamientos de choque con vitaminas -que utiliza con frecuencia- pero, en general, prefiere administrar productos naturales ya que resultan, a la larga, más activos y con menos efectos secundarios. Además, considera sumamente peligrosos los conservantes, colorantes, espesantes y saborizantes de los que nos llena la moderna industria alimentaria, en lo cual, desde luego, les sobra razón.

EL CAMPO DE LA KINESIOLOGÍA 

Los practicantes de la Kinesiología Aplicada la presentan, sobre todo, como un sistema de medicina preventiva y reconocen su incapacidad para curar un cáncer, una artritis o una diabetes… Prácticamente como todas las medicinas.

La comprobación muscular no evalúa la fuerza que puede generar un músculo sino la capacidad del sistema de control del cuerpo para adaptar al músculo a la presión cambiante del examinador y, por ello, debe considerarse como un indicativo diagnóstico que tiene la ventaja de ser rápido, no agresivo y, en manos de un buen profesional, un sistema que puede llegar a ser realmente útil.

Este reportaje aparece en
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Febrero 2000
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