Novedoso método terapéutico basado en el poder de la mente

Javier Muñoz Bullejos es un pintor y escritor conocido en su ámbito como Xaverio que hace muchos años se interesó por los métodos terapéuticos de los curanderos al superar un herpes con simple harina de maíz tras no funcionarle ningún medicamento. Aquella experiencia le llevaría primero a asistir a los rituales y ceremonias de varios chamanes americanos y luego a conocer los planteamientos de los terapeutas orientales estudiando después Programación Neurolingüística y, sobre todo, cómo las palabras y pensamientos influyen en nuestro cuerpo. Pues bien, como síntesis de lo aprendido desarrolló un método que bautizó como Indalo Codex y consiste en una serie de sencillos ejercicios psicofísicos de meditación dinámica que, sorprendentemente, han resultado ser eficaces en diversas patologías.

INDALO CODEX

Javier Muñoz Bullejos llegó al mundo de la salud a los 47 años cuando estando en la población de Taos en Nuevo México (EEUU) sufrió un herpes que le llevó a someterse a un tratamiento médico farmacológico sin obtener resultados. Sería entonces cuando una amiga india tigua llamada Tania le contó que conocía a una mestiza india mexicana llamada Juanita que ejercía como curandera y probablemente podría ayudarle. Aceptó, quedó con ella y le propuso tratarse con Maizena -que no es sino harina de maíz en polvo- a la que añadió algunas plantas. Pocos días después el dolor había desaparecido y a continuación el herpes. Según explica Javier aquella anciana, famosa por el amplio conocimiento que tenía del poder terapéutico de las hierbas y la mente humana, le diría además algo que le cambió la vida: “Xaverio, tienes el don de ayudar a sanar y si no lo usas se volverá en tu contra”. Y de ello hemos hablado con él.

-Todo indica que se tomó usted en serio ese consejo…

-Pues sí; de hecho a partir de entonces asistí a numerosos rituales, ceremonias y reuniones de tribus indias americanas a fin de saber cómo actúan sus chamanes y averiguar cómo afrontan las enfermedades. Supe así que lo que hacen desde tiempos inmemoriales es activar los procesos naturales de curación del cuerpo. Asimismo estuve en la India -donde por cierto conocí al Dalai Lama- para estudiar técnicas de meditación y respiración consciente. Y más adelante estudié Programación Neurolingüística centrándome luego en el valor terapéutico del pensamiento positivo, la sugestión, la reestructuración cognitiva, el efecto placebo y cómo la actitud que adoptamos y lo que pensamos influye de forma determinante en nuestra salud. Hasta que con los años y la experiencia di forma a un sencillo método terapéutico que denominé Indalo Codex comprobando que realmente funciona.

-¿En qué consiste?

-Se trata básicamente de unos ejercicios psicofísicos de meditación dinámica, una herramienta de reequilibrio y superación personal que permite a uno de forma sencilla, breve y eficaz reconectarse con la naturaleza de la que formamos parte. Un nuevo enfoque denominado Ecopsicología.

-¿Y por qué le puso el nombre de Indalo Codex?

-Hace muchos años obtuve una beca de la Hellen Wurlizer Foundation que me ofrecía una casita-estudio en la población estadounidense de Taos -se halla en Nuevo México- y allí coloqué en la chimenea una pequeña figura de oro de un indalo que me regaló una doctora amiga llamada Alicia que trabaja como médico en Almería. Como supongo sabe se trata de una figura rupestre -no está claro si del Neolítico tardío o de la Edad del Cobre- que se encontró en Almería y representa a un humano con los brazos extendidos y un arco que sale de sus manos y le rodea por arriba. Hoy se considera símbolo de esa provincia española.

Pues bien, un día empecé con ojos de pintor a observar esa figura intentando averiguar qué habría querido representar su autor e intuí que estaba ante un dibujo-código que contenía información. Y centrado en ella entré -sin pretenderlo- en un estado de meditación en el que venían a mi mente preguntas sobre diferentes temas de la existencia; preguntas que luego, en los días siguientes, obtenían respuesta en forma de pequeños mensajes o afirmaciones positivas de metas. Llegué a tomar nota y a  poner por escrito unas 3.000. Sería a partir de entonces cuando me puse a pensar y desarrollar los ejercicios psicofísicos que hoy enseño. El proceso duró 5 años y terminé publicando todo en un libro titulado Indalo Codex: código para la salud integral de la mujer y del hombre universal; obra que por cierto prologó Federico Mayor Zaragoza -Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) entre 1987 y 1999- y se presentó en la Asociación Andaluza de la Prensa.

-¿Y por qué entiende usted que el indalo es una figura tan especial?

-Porque para muchos investigadores -y coincido con ellos- representa al ser humano sano en interacción armónica plena con su entorno natural y el universo. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como «el estado de completo bienestar físico, mental y social»  además de la ausencia de enfermedad. Y a ese concepto yo le añado la salud ambiental y la económica. El indalo es pues un símbolo del ser humano integral que guarda cierta similitud con la del Hombre de Vitrubio de Leonardo da Vinci que se ha asumido como icono universal del hombre y es un dibujo del cuerpo humano masculino con las proporciones ideales.

-¿Cree realmente que quien hizo el indalo quería darle tanto significado?

-Así lo pienso. Es una figura humana -sin sexo definido- de brazos y piernas abiertas con los pies en la tierra y la cabeza alta que sujeta con sus manos un arco superior que a mí juicio representa claramente la bóveda celeste, el universo. En algunas tradiciones de los indios americanos -como los zuni- el arco sobre los brazos se relaciona sin embargo con el arco iris; de hecho a las figuras las denominan “guerreros del arco iris” infiriendo que su responsabilidad es cuidar del planeta y unir fraternalmente a todas las tribus.

En fin, la postura de brazos abiertos se ha usado desde la prehistoria para invocar la sabiduría, la salud y la fertilidad de la tierra y sus gentes; hay dibujos de personas con los brazos abiertos en yacimientos arqueológicos de todo el mundo. De hecho “invocación” está formada por dos palabras o expresiones: «en la boca» y «acción«. Invocación es pues la capacidad humana de materializar  los pensamientos y palabras en acciones. Luego desde un punto de vista cuántico sería la capacidad que tiene una onda de convertirse en partícula.

-¿Tiene algo que ver el método que ha desarrollado con la Psiconeuroinmunología, también llamada hoy Neuroinmunomodulación o Psiconeuroendocrinoinmunología?

-Ciertamente. Hoy sabemos que en la salud influye todo: desde los factores genéticos a los epigenéticos pasando por la alimentación, las emociones, los pensamientos… Cualquier médico sabe por ejemplo la importancia de una actitud positiva y proactiva por parte de los pacientes. Somos una unidad mente-cuerpo-entorno que debe tratarse de forma holística. La Psiconeuroinmunología ha demostrado de hecho que existe interacción entre los procesos psíquicos y físicos afectando a todos los sistemas del organismo: nervioso, inmune, respiratorio, circulatorio, endocrino y digestivo.

Yo entiendo además que cada órgano y sistema de nuestro cuerpo trabaja con información global pero posee personalidad e inteligencia funcional y emocional propias. Cada enfermedad requiere por ello de unas palabras óptimas y de una actitud mental que colaboran de forma coadyuvante a superarla. El sistema inmune por ejemplo es muy influenciable porque una mala noticia lo puede deprimir y hacernos enfermar. Por el contrario, un ánimo positivo, sentirse atendido, ser querido y tener ganas de vivir favorece sus funciones así como los procesos naturales de autocuración. Y es fácil comprobar cómo todo eso afecta también al ritmo cardiaco, a la respiración, al aparato digestivo… Emociones como el miedo, la alegría o el amor influyen en nuestros cuerpos.

-¿Cuándo probó por primera vez su método?

-La primera experiencia fue con una amiga, Gracia, a quien el estrés de trabajar muchos años como enfermera de Urgencias y la responsabilidad de criar sola a dos hijos pequeños tras una ruptura amorosa le hizo entrar en una depresión con ataques de pánico, llantos y anorexia. Hizo quince minutos diarios durante diez días seguidos los ejercicios y superó su depresión. Y lleva sin recaer once años.

Luego conocí a un chico con la enfermedad de Crohn que siempre estaba enfadado y los perros le ladraban por la calle. Le enseñé un ejercicio llamado Amar y perdonar y luego me contó su experiencia para darla a conocer en el libro: según afirma notó una gran mejoría. En otra ocasión enseñé ejercicios  de motivación y coaching a los empleados de una sucursal bancaria y lograron los mejores resultados de la entidad.

-¿Y resultados en disfunciones orgánicas?

-También funciona. Recientemente desarrollé un ejercicio que es eficaz en las infecciones respiratorias así como en los problemas de asma y alergias. Se hace justo después de tomar la medicación a fin de que se sume su efecto -como si fuera un súper-placebo- a los de los principios activos de los fármacos. Lo desarrollé inspirado en el hecho de que en los ensayos clínicos se crean ambientes psicológicos neutros y se usan el doble y el triple ciego para no sesgar los resultados de la investigación. Tuve claro que si se hace lo contrario y se acompaña la toma de un medicamento con una actitud positiva y proactiva que genere expectativas los resultados tienen que ser mejores en la mayoría de los casos.

-¿Pero funciona en todo tipo de enfermedades?

-Los ejercicios psicofísicos poseen gran versatilidad y su sencillez y brevedad hace que se puedan usar en muchas patologías como técnica de apoyo psicoinmune, de motivación o de reestructuración cognitiva. Tanto en niños como en adultos. He constatado su utilidad en patologías como la anorexia, la bulimia, las fobias, obsesiones y miedos, las vivencias traumáticas, los sentimientos de culpa, las adicciones, las depresiones, la ansiedad, el estrés… Es muy útil perdonarse y perdonar a los demás.

-¿Realmente funciona en caso de una alergia respiratoria?

-En casos como ése la meta es pacificar y recuperar la tolerancia porque cuando hay tolerancia la alergia no aparece. Se trata pues de mandar al cuerpo el mensaje, por ejemplo, de que el polen del olivo -o cualquier otro- es «amistoso» y no perjudicial. Obviamente cada persona y caso es distinto por lo que el resultado depende de las circunstancias personales y clínicas. Muchas veces no basta con los ejercicios y se necesita tratamiento. Mi método no promete curar ni sustituir el diagnostico o las indicaciones del médico; su objetivo es enseñar a adoptar una actitud positiva que ayude a mantener o recuperar la salud.

-¿La idea es transmitir al cuerpo el mensaje de que deje de resistirse a moléculas que el sistema inmune considera nocivas? 

-Sí. El asma y las alergias respiratorias se producen porque el sistema inmune considera determinadas partículas -como las de polen- enemigos a combatir, alérgenos con los que hay que acabar. Pero si se le transmite al cuerpo que no lo son y lo acepta la reacción contra ellas desaparece. Otra cosa es que además haya que enseñar a la persona a respirar bien; de noche y de día. Y en ocasiones hay también que enseñar a la persona a armonizar sus emociones porque afectan igualmente a la respiración.

-Es decir, lo que usted hace básicamente es ayudar a que la persona enferma afronte lo que le pasa con una actitud abierta, positiva y tolerante.

-Cierto; yo no he inventado nada nuevo. Los principios de mi método se basan en evidencias que la ciencia conoce perfectamente. Por eso nació la disciplina de la Psiconeuroinmunología. Lo que he hecho es aportar de manera breve, sencilla y eficiente unos ejercicios basados en principios universales que favorecen la recuperación de la salud; los mismos  que han ayudado a los seres humanos durante miles de años a sobrevivir y evolucionar. Ejercicios que incluyen la imposición de manos, la respiración consciente, la meditación dinámica…

-Destaca usted en su obra dos cosas que considera fundamentales: abrirse a la vida -«abrazarla»- y tener siempre una actitud positiva hacia las cosas, las personas, los acontecimientos y el mundo en general.

-Los humanos vemos a menudo nuestra situación actual como una realidad inamovible y a veces no nos sentimos además merecedores de bienestar; sin embargo abrirse a cambios que mejoren nuestra vida es posible en muchos casos. Y mi método ayuda a ser más abiertos, a ser más flexibles mentalmente, a interiorizar y proponerse metas razonables potenciando la intención de alcanzarlas.

-Da la impresión de ser una terapia más «espiritual” que física y eso para muchos médicos es casi un tabú; hoy se rechaza todo lo que no puede expresarse matemáticamente. Les pasa incluso a los médicos alternativos e integrativos.

-Porque confunden lo psicológico y mental con lo espiritual. Ha pasado muchas veces. El sinónimo de espíritu es alma. Los griegos llamaban al alma psyké y los romanos a la mente animo y al alma anima.  Y en francés mente se dice esprit. Desde un punto de vista animista todo lo que existe tiene alma o espíritu: los animales, las plantas, el río, las montañas, las personas y hasta el propio planeta. A la Tierra se la considera dotada de espíritu; se le suele llamar Gaia.

Yo considero que el espíritu es la esencia vital que define y anima a todos los seres y la mente algo que participa de una mente universal que es información pura y coordina y anima las funciones de todo lo que existe y de todo lo que tiene la potencialidad de existir; desde lo más pequeño o subatómico hasta las galaxias.

En algunos yacimientos arqueológicos hay representaciones de figuras humanas con los brazos abiertos y dibujos de estrellas así que el ser humano, desde sus orígenes, ha sido consciente de su conexión con el universo y la postura del indalo es como una «postura antena». En fin, mi método plantea trabajar con la mente y el cuerpo sin ningún tipo de inclinación “espiritual” o religiosa.

-Una última pregunta: tenemos entendido que ha sido usted ponente en el VII Congreso Internacional de Ecopsicología que se acaba de celebrar en Ávila. ¿Con qué conferencia?

-Se titulaba Recuperar la relación de tolerancia pacífica con la naturaleza para evitar las alergias respiratorias y el asma alérgico y estoy satisfecho porque ecopsicólogos de diferentes países se han inscrito para hacer un curso online de entrenador de mi método; de hecho estoy decidido a internacionalizarlo.

Jesús García Blanca

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