Alternativas naturales a los corticoides

Los corticoides se encuentran entre los fármacos más utilizados del mundo ya que se recomiendan en casi todas las patologías que cursan con inflamación a pesar de que no curan nada y pueden provocar numerosísimos efectos secundarios negativos -algunos de ellos realmente graves- sobre todo en los casos de tratamientos orales prolongados. Es más, abusan de ellos las personas mayores por culpa de sus médicos –la mayoría están absurdamente polimedicadas- cuando existen productos naturales e inocuos que permiten obtener resultados similares e incluso notablemente mejores sin sus iatrogénicos efectos. Hablamos brevemente de ellos y de sus posibilidades.

Alternativas naturales a los corticoides

El 10 de abril de 2014 el ex ministro de Finanzas canadiense Jim Flaherty falleció a consecuencia de un infarto masivo -al mes de dimitir- tras sufrir un problema de salud que le tenía manifiestamente hinchado y el rostro enrojecido. El problema era tan llamativo que un portavoz gubernamental se vio obligado a explicar en enero de 2013 que estaba tratándose “de una grave afección dermatológica llamada Penfigoide ampolloso que no pone en peligro su vida“ para la que se le había recetado un conocido corticosteroide sintético: la Prednisona. Añadiendo: “El tratamiento tiene efectos secundarios como la hinchazón, el aumento de peso, el enrojecimiento de la cara y episodios de insomnio”.

Y es que el Penfigoide ampolloso es una enfermedad autoinmune en la que el sistema de defensa produce anticuerpos que auto-agreden al organismo provocándole grandes y dolorosas ampollas en brazos, piernas, espalda, vientre y boca conocidas como bullas que pueden romperse y/o formar úlceras o heridas abiertas. Y la Prednisona es efectivamente el medicamento sintético recetado habitualmente en ésta y otras muchas patologías –puede ingerirse o inyectase intramuscularmente- que una vez en el organismo el hígado convierte en prednisolona -la forma esteroide activa- y tiene efecto similar a los glucocorticoides, hormonas de la familia de los corticosteroides de actividad inmunosupresora que producen las glándulas suprarrenales -situadas en la parte superior de los riñones- y participan en la regulación del metabolismo de los carbohidratos favoreciendo la gluconeogénesis y la glucogenólisis hepática. La idea es pues que inhiban el sistema inmune deteniendo los mecanismos reparadores naturales que, como se sabe, requieren inevitablemente procesos inflamatorios. Y es que como ya hemos explicado otras veces el organismo inflama los tejidos para permitir pasar a los agentes encargados de combatir los microbios, los tóxicos y otros agentes extraños así como a las moléculas que se ocupan de reparar los tejidos dañados.

En otras palabras, prácticamente toda patología requiere para ser afrontada que el cuerpo inflame la zona dañada solo que eso provoca a veces un dolor tan intenso que los médicos han optado por impedir al organismo que lo haga introduciéndole corticoides sintéticos. Con lo que el dolor disminuye pero el proceso de reparación se inhibe o ralentiza por lo que no se explica que se usen tan alegremente en multitud de patologías ya que su uso no es inocuo; de hecho puede dar lugar a muchísimos problemas distintos. Más graves cuanto más tiempo se utilizan. Entre ellos ritmo cardíaco irregular, problemas de visión, dolor, enrojecimiento y lagrimeo de los ojos, dolor de garganta, fiebre, escalofríos, tos, crisis convulsivas, depresión, pérdida del contacto con la realidad, confusión, contracción y tensión muscular, temblor incontrolable de las manos, adormecimiento, ardor y/o cosquilleo en cara, brazos, piernas, pies o manos, malestar estomacal, dolor de estómago, vómitos, mareos, aumento de peso súbito, dificultad para respirar, hinchazón de ojos, cara, labios, lengua, garganta, brazos, manos, pies, tobillos y pantorrillas, problemas para tragar, erupciones en la piel, urticarias, prurito… Además aumenta el riesgo de desarrollar osteoporosis, contribuir a la aparición de sarcoma de Kaposi -un tipo de cáncer- e inhibir el crecimiento y desarrollo en los niños. Sin comentarios.

¿Pudo ser pues la prednisona la causa de la muerte del ministro? Los médicos consultados se limitaron a decir que para saber eso se necesita una autopsia pero lo cierto es que sabe que puede en efecto provocar insuficiencia cardíaca e hipertensión y estar pues detrás de su inesperado fallecimiento. De hecho así se lo manifestó a los periodistas el cardiólogo hindú residente en la canadiense ciudad de Otawa Ravi Tahiliani asegurando que existen estudios que así lo indican lo que abrió en el país un debate que fue rápidamente cortado. Y es que es verdad que no son muchos los trabajos existentes sobre el peligro de los corticoides pero ¿no será precisamente porque la industria no quiere que se profundice en el tema?

EL PROCESO INFLAMATORIO

La inflamación, como ya hemos explicado otras veces, es un proceso natural que activa el sistema inmune en momentos puntuales a fin de facilitar la reconstrucción de tejidos dañados o permitir el rápido paso a sus células de defensa -básicamente anticuerpos -proteínas especializadas que produce el organismo en respuesta a antígenos específicos- y leucocitos (linfocitos, macrófagos, neutrófilos, eosinófilos y basófilos)- que sólo es contraproducente si se prolonga en el tiempo, si se cronifica. Inflamación que el cuerpo logra produciendo el llamado «sistema de complemento» -una treintena de glucoproteínas y fragmentos que se encuentran en el suero y otros líquidos orgánicos de forma inactiva-, histamina, serotonina, bradiquinina, leucotrienos y prostaglandinas (PGE2 y PGI2). Tales células y mediadores químicos son los responsables de los cinco signos característicos de toda inflamación: enrojecimiento, calor, hinchazón, dolor y pérdida de función. El enrojecimiento y el calor los causa la dilatación de los vasos sanguíneos locales por afluencia de proteínas plasmáticas y células fagocíticas mientras el dolor se debe a la liberación local de enzimas y al aumento de la presión tisular. Y, obviamente, la pérdida de función se debe al daño tisular que causa la inflamación crónica. En suma, los corticoides sintéticos inhiben la producción por el cuerpo de las hormonas esteroides pero eso puede hacer que en los tratamientos prolongados la corteza suprarrenal se vaya atrofiando.

En cuanto a la razón de que los efectos secundarios de los corticoides sean tantos se debe a que las hormonas generadas por el sistema endocrino que inhiben regulan prácticamente todos los procesos biológicos del organismo. Y como las hormonas están interconectadas si se inhibe la síntesis de cortisol para reducir la inflamación y el dolor se inhibe a la vez la síntesis de otras hormonas esteroideas. Como la aldosterona -que regula la cantidad de líquido en el cuerpo y de ahí que en tratamientos prolongados puedan aumentar la tensión arterial y la hinchazón- y las hormonas sexuales -que también son esteroideas-. En suma, el uso de corticoides descontrola todo el sistema y por eso los efectos secundarios no se producen solo a nivel del sistema inmunitario sino general; afectando incluso a la tensión, a la retención de líquidos y hasta a la distribución de la grasa corporal por poner unos pocos ejemplos. Sus posibles efectos secundarios negativos son tan numerosos como impredecibles ya que el sistema endocrino es básico en la regulación del organismo. De ahí que se inste a los médicos a valorar los riesgos y beneficios antes de prescribirlos teniendo muy en cuenta…

…el tipo de esteroide porque los orales causan más efectos secundarios que los inhaladores y las inyecciones.

… la dosis porque cuanto mayor sea más numerosos serán los riesgos.

… la duración del tratamiento ya que los efectos secundarios son realmente preocupantes a partir de las tres semanas.

…la edad pues el riesgo es mayor en niños y ancianos.

Téngalo muy en cuenta porque lo que le ocurrió a Flaherty no es «la excepción». Todo el que ha convivido con un familiar o amigo sometido durante meses a tratamiento con corticoides ha visto cómo con el tiempo se hinchaba, su cuerpo se inflamaba, aumentaba de volumen y su rostro se volvía casi irreconocible mientras sus problemas internos aumentaban en efecto cascada obligándole a tomar cada vez más medicamentos. Hasta que finalmente -tras meses u años según los casos- morían sin poder saberse si a causa del problema original o del tratamiento con corticoides.

Los médicos se defienden diciendo que la inflamación crónica es también peligrosa y no hay otros medicamentos igual de eficaces para controlarla… pero o faltan a la verdad o realmente carecen de conocimientos básicos fuera del vademécum farmacológico de la industria.

Dicho esto lo primero que debemos decir es que para afrontar cualquier patología -máxime si da lugar a procesos inflamatorios- hay siempre que buscar la homeostasis. Y eso pasa por desintoxicar, equilibrar y nutrir el organismo además de dormir suficientemente y hacer ejercicio a diario. Sin ello solo se pondrán «parches» sin arreglar el problema. Siendo absolutamente fundamental seguir una alimentación correcta. Y ello pasa por no freír, cocer o asar los alimentos a más de 80º, no usar el microondas e ingerir la comida cruda, al vapor, a la plancha o al baño maría, no ingerir alimentos envasados con aditivos (conservantes, colorantes, aromatizantes, saborizantes, emulsionantes, espesantes o gelificantes) y eliminar de la dieta los carbohidratos y aceites refinados, los lácteos y sus derivados, el trigo moderno, el gluten, el alcohol, los zumos de frutas -tanto los naturales como los industriales-, las colas y refrescos azucarados, las bebidas con gas, los transgénicos, los alimentos ricos en glúcidos -y por tanto el pan, la pasta, la bollería y los pasteles-, los que contienen grasas trans o hidrogenadas, los procesados y los contaminados. Siendo en cambio útiles las frutas, verduras y hortalizas, las especias, las infusiones de hierbas y los frutos secos además de alimentos como los ajos, las cebollas, el jengibre, los puerros, las alcachofas, las setas, el cacao puro, el té verde y los animales marinos de aguas frías. Los únicos vegetales que se deben cocer son las leguminosas ya que pueden contener fitotoxinas aunque la mejor alternativa es comerlas bajo la forma de germinados (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Alimentos antiinflamatorios publicamos en el nº 187).

EL GROSELLERO NEGRO

Reconducida la dieta existen plantas que estimulan las glándulas suprarrenales encargadas de responder al estrés mediante la síntesis de dos tipos de hormonas: las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) -producidas en la zona de la médula adrenal participan en la respuesta al estrés en fase aguda- y los esteroides. Y entre ellas destaca una: el grosellero negro; tanto sus yemas como los frutos hacen aumentar en el organismo progresivamente la cantidad de cortisol sin alterar sustancialmente el nivel total. Llamado botánicamente Ribes Nigrum pertenece a la familia de la Glossulariaceae y es originario de Europa Central y Oriental aunque también se da en algunas zonas de Asia. De naturaleza silvestre la variedad sin espinas del arbusto crece hasta los dos metros floreciendo en abril/mayo y produciendo moras sin semillas de hasta 1 cm de tamaño que maduran entre julio y agosto. Ya en el siglo XVIII el abad Bailly de Montaren, profesor en la Universidad de La Sorbona en París, lo describió como «el arbusto de las mil virtudes”. Y de hecho con él se hace la crema o licor de cassis, especialidad famosa de la región de Borgoña. Añadiremos como curiosidad que durante la II Guerra Mundial el Gobierno británico recomendó a la población el consumo de grosellas negras por sus altos niveles en vitamina C; es más, repartió gratuitamente considerables cantidades de jarabe de grosella , especialmente entre los niños.

En fin, el efecto principal del grosellero negro es la estimulación de la corteza suprarrenal. Tiene pues un efecto similar al de la cortisona por lo que es una sustancia antiinflamatoria de acción rápida y sin efectos secundarios negativos. “Se trata de una planta silvestre, una especie de zarzamora que se da en climas húmedos y frescos –nos dice Alfredo Fernández Quevedo, licenciado en Farmacia especializado en Aromaterapia y miembro de la Sociedad Española de Fitoterapia-. El cassis o Ribes Nigrum se utiliza sobre todo en extractos yemoterápicos, es decir, las yemas maceradas en una mezcla de agua, alcohol y glicerina. Todo de origen natural. Con ella se obtiene una gama de principios activos mucho más amplia porque en la yema tenemos toda la información genética de la planta. Y puede emplearse en cualquier tipo de proceso inflamatorio crónico, sea intestinal -como en la enfermedad de Chrön-, articular -como en la artritis- o de cualquier otro tipo. También se utiliza como antialérgico; incluso en recién nacidos ya que no tiene contraindicaciones. Se emplea asimismo mucho para la astenia primaveral. Además al grosellero negro se le considera un adaptógeno. Por eso sus indicaciones son tan amplias. De hecho por su rápida acción es la estrella de la Yemoterapia”.

Y se explica porque sus yemas contienen bastantes principios activos: proantocianidinas, bioflavonoides -incluyendo quercetina y kaempferol-, ácidos fenólicos -como el ácido gálico-, vitamina C /100 mg/g de brotes frescos), aminoácidos -arginina, glicina, prolina y alanina-, carotenoides -betacaroteno, luteína y zeaxantina-, polisacáridos, minerales, enzimas, fibra y aceites esenciales (monoterpenos, sesquiterpenos y monoterpenoides). Los frutos contienen además el doble de vitamina C que las naranjas,

Por lo que a las investigaciones científicas sobre sus propiedades antiinflamatorias se refiere diremos que fue en la Facultad de Farmacia de Lyon donde se descubrió -en ratas- que los brotes reducen significativamente el número de células inflamatorias. Y posteriormente que son claramente eficaces en casos de artritis. De hecho sus brotes normalizan los elevados niveles de alfa-1-ácido-glicoproteína y gammaglobulinas, sustancias que aumentan significativamente en caso de inflamación. Asimismo se constató que sus proantocianidinas disminuyen la secreción de quimiocinas proinflamatorias estimuladas por IL-4 e IL-13, conocidos factores inflamatorios -entre otras patologías- en el asma atópica.

En 2007 un equipo del Departamento de Nutrición del Institute of Basic Medical Sciences de la Universidad de Oslo coordinado por A. Karlsen publicaría en The Journal of Nutrition el estudio Anthocyanins inhibit nuclear factor-kappaB activation in monocytes and reduce plasma concentrations of pro-inflammatory mediators in healthy adults (Las antocianinas inhiben la activación del factor nuclear-kappaB en monocitos y reduce las concentraciones plasmáticas de mediadores proinflamatorios en adultos sanos) según el cual una dosis diaria de 300 mg de antocianinas procedentes de grosellas negras y arándanos tiene un claro efecto antiinflamatorio; el estudio -controlado con placebo- se realizó con 120 hombres y mujeres de entre 40 y 74 años. Las antocianinas inhibieron el factor nuclear-kappaB (NF-kappaB), factor de transcripción que controla la expresión de numerosos genes implicados en la respuesta inflamatoria. “Los datos sugieren –concluye diciendo el trabajo- que los suplementos de antocianinas pueden tener un papel en la prevención y tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas mediante la inhibición de NF-kappaB y el descenso en las concentraciones plasmáticas de quimiocinas proinflamatorias, citoquinas y mediadores inflamatorios”.

Posteriormente, en junio de 2012, un equipo canadiense coordinado por J. Desjardins publicaría en Journal of Medicinal Food un trabajo titulado Anthocyanin-Rich Black Currant Extract and Cyanidin-3-O-Glucoside Have Cytoprotective and Anti-Inflammatory Properties (El extracto de grosellero negro rico en antocianinas y cianidinas-3-O-glucósidos tiene propiedades citoprotectoras y antiinflamatorias) según el cual las antocianinas y, más específicamente, la cianidina-3-O-glucósido inhiben la secreción de IL-6, citocina que juega un importante papel en las respuestas proinflamatorias.

El mecanismo de acción del grosellero negro –nos explicaría Alfredo Fernández- es completamente diferente del de los corticoides sintéticos. No se introduce una sustancia extraña en el organismo sino una natural e inocua que simplemente estimula la síntesis natural de corticoides pro lo que no hay riesgo de provocar un Síndrome de Cushing por exceso de cortisol ya que el sistema endocrino autorregula su producción. Es pues igualmente útil para ayudar a los pacientes que toman corticoides sintéticos a dejarlos poco a poco; por ejemplo en la enfermedad de Addison. Piénsese que cuando alguien está mucho tiempo en tratamiento con corticoides su síntesis endógena se inhibe por completo. En fin, el grosellero negro no tiene la potencia y rapidez de los corticoides sintéticos pero carece de sus efectos negativos”.

Debemos agregar que el grosellero negro ha demostrado ser asimismo beneficioso en los trastornos cardiovasculares; así se desprende del trabajo Supplementation with orange and blackcurrant juice, but not vitamin E, improves inflammatory markers in patients with peripheral arterial disease (La suplementación con zumo de naranja y grosella negra pero sin vitamina E mejora los marcadores de inflamación en pacientes con enfermedad arterial periférica). Se publicó en 2009 en British Journal of Nutrition y lo efectuó un grupo de investigadores del Research Unit of Biochemistry, Pharmacology and Genetics del Institute of Clinical Research de la Universidad del Sur de Dinamarca coordinado por C. Dalgard.

El estudio, aleatorizado y cruzado, midió el efecto del zumo de grosella negra y naranja en 144 personas comprobándose que el nivel de la proteína C-reactiva (PCR) disminuía un 11% -en el grupo de control la bebida placebo lo aumentó un 13%- y el de fibrinógeno un 3% -en el de control lo aumentó un 2%-. Y como se sabe los niveles elevados de proteína C-reactiva y fibrinógeno se asocian a un mayor riesgo de infarto de miocardio, patologías arteriales periféricas y accidentes cerebrovasculares, muerte incluida.

Es además un potente antioxidante siendo los carotenoides, luteína y zeaxantina de sus frutos beneficiosos para los ojos permitiendo las antocianinas y la vitamina C proteger los pequeños vasos sanguíneos y aumentar el flujo de sangre preservando así la agudeza visual. Incluso hay estudios que en modelos de ratones han demostrado su eficacia frente al carcinoma de Ehrlich y, en laboratorio, ante células de hepatocarcinoma humano.

En definitiva, el consumo de grosellero negro permitiría -con el adecuado control médico- incluso reducir progresivamente la dosis de corticoides si se están tomando. Puede constatarse ya que en laboratorio puede determinarse el grado de inflamación del organismo midiendo los niveles de sedimentación globular, de la proteína C reactiva de alta sensibilidad, del nivel de fibrinógeno y del número de glóbulos blancos

OTRAS PLANTAS ANTIINFLAMATORIAS

Obviamente el grosellero negro no es la única planta de efectos antiinflamatorios; existen muchas otras como…

…la cúrcuma. Sin duda el otro gran antiinflamatorio natural junto al grosellero negro. Tiene una larga historia de uso en la medicina ayurvédica como tratamiento para las enfermedades inflamatorias. En algunos estudios ha demostrado poseer mayor poder antiinflamatorio que dos de los más usados antiinflamatorios no esteroideos: la aspirina y el ibuprofeno. Sus principios activos principales son la curcumina -componente principal y responsable de su color amarillo vibrante-, la demetoxicurcumina y la bisdemetoxicurcumina además de aceites volátiles, azúcares, proteínas y resinas. La investigación ha demostrado que la curcumina es una molécula altamente pleiotrópica capaz de interactuar con numerosos objetivos moleculares implicados en la inflamación. El principal problema que presenta es su baja solubilidad y su deficiente biodisponibilidad (de sus numerosas propiedades tiene el lector amplia información en el reportaje que con el título Cúrcuma, una especia de notables propiedades terapéuticas apareció en el nº 104 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com).

…el harpagofito o garra del diablo. Los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos reconocen en su web Medline que es eficaz para el tratamiento a corto plazo (8-12 semanas) del dolor relacionado con la enfermedad degenerativa de las articulaciones u osteoartritis. Puede ser tan eficaz como los antiinflamatorios no esteroideos pero sin sus efectos secundarios.

…el regaliz. Antiinflamatoria y antialérgica actúa previniendo el deterioro de la propia producción de cortisol por la glándula suprarrenal; ahora bien sépase que la raíz de regaliz puede elevar la presión arterial en personas susceptibles.

…el sauce blanco. Su componente activo, la salicina, es el mismo que tratado químicamente da lugar a la aspirina… pero de nuevo sin los efectos secundarios de ésta.

…la Artritina. Combinado de plantas elaborado por los creadores de la Medicina Sistémica para el tratamiento de enfermedades inflamatorias articulares cada cápsula contiene sulfato de glucosamina, sulfato de condroitín, uncaria tomentosa, cúrcuma longa, glycyrrhiza glabra, harpagopytum procumbens y morinda citrifolia.

…la equinácea. Sus principios activos son la equinacina, el ácido cafeico y el ácido chicórico. Esta planta ha demostrado ser inmunoestimulante y antimicrobiana además de antiinflamatoria y es muy utilizada en el caso de infecciones del tracto respiratorio superior que cursan con dolor de garganta, tos e inflamación. La alkamidas –fitohormonas- de la equinácea son la clave de su actividad inmunomoduladora y antiinflamatoria al inhibir la producción del factor de necrosis tumoral proinflamatorio y el óxido nítrico.

-El jengibre. Sus propiedades antiinflamatorias se conocen en Oriente desde épocas remotas pero en Occidente empezaron a estudiarse hace apenas medio siglo habiéndose constatado desde entonces que inhibe de forma natural las ciclooxigenasas COX-1 y COX-2 así como la 5-lipo-oxigenasas. Es más, su eficacia es superior a la de los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) sin los graves efectos secundarios de éstos. Sugerimos al lector que lea en nuestra web –www.dsalud.com– el reportaje que con el título El jengibre induce la muerte de las células cancerosas apareció en el nº 87 así como el publicado en el nº 169 sobre otra importante especia igualmente antiinflamatoria: el titulado Propiedades terapéuticas contrastadas del comino negro.

Y son tan solo algunos ejemplos de plantas con propiedades antiinflamatorias a los que podríamos añadir otras muchas; como el aloe vera que tanto a nivel tópico como ingerido en zumo ha mostrado efectos antiinflamatorios. Y la manzanilla cuyo uso tópico es ideal para inflamaciones oculares y cutáneas.

ADEMÁS TAMBIÉN PUEDE RECURRIRSE A…

-Fórmulas homeopáticas. Se utilizan desde hace décadas con muy buenos resultados, sobre todo cuando se combinan con hábitos alimenticios adecuados y dietas estrictas. Suelen mejorar los cuadros dolorosos articulares o musculares y en ellas suele haber árnica, caléndula, millefolium, belladona, aconitun, mercurius solubilis, hepar sulfuris, symphytum, hypericum, etc.

-Suplementos nutricionales, regeneradores y antioxidantes. Entre ellos cabe destacar dos:

-El sulfato de condroitín. Se trata de un componente de los cartílagos, huesos y tendones. Forma parte de una molécula proteica grande -un proteoglicano- que proporciona elasticidad al cartílago. En la web de la Artritis Foundation puede leerse sobre este producto lo siguiente: “Dos grandes estudios han avalado ya los datos de doce investigaciones según las cuales el sulfato de condroitín logra una mejoría significativa del dolor y la inflamación mejorando la función articular”.

-El sulfato de glucosamina. La glucosamina es un aminosacárido que desempeña un papel importante en la formación y reparación de cartílago consiguiendo paliar mejor el dolor en pacientes con artrosis de rodilla que con el tratamiento estándar de paracetamol. Es eficaz y bien tolerado. Se asevera incluso que frena el proceso degenerativo de la artrosis.

-La biorregulación biológica. La medicina de biorregulación no trata síntomas y busca regular el sistema nervioso corrigiendo o eliminando posibles interferencias para que la información y la energía vuelvan a circular normalmente.

Es el caso de la Acupuntura que regula especialmente los sistemas simpático y parasimpático y cuenta ya con suficiente respaldo científico en el tratamiento del dolor y de algunas patologías reumáticas crónicas. Jorge Vas, jefe de la Unidad del Dolor del Centro de Salud del distrito sanitario Sevilla-Sur de Dos Hermanas, demostró por ejemplo en un estudio publicado en British Medical Journal que su uso conjunto con fármacos antiinflamatorios en la osteoartritis de rodilla mejora los resultados.

Asimismo puede recurrirse a la Terapia Neural, método que utiliza procaína y/o lidocaína como agentes reguladores que se inyectan localmente a fin de eliminar interferencias restableciendo así el estado eléctrico del tejido enfermo y facilitar el flujo de información y energía necesarios para que el organismo funcione armónicamente (vea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que sobre esta disciplina publicamos en el nº 45 con el título Enorme eficacia curativa de la Terapia Neural).

Otro método sin duda eficaz es la Ozonoterapia. El ozono de uso médico mejora la oxigenación de los tejidos y, por tanto, incrementa la disponibilidad energética. Además posee efecto antioxidante eliminando radicales libres (lea en el nº 27 el artículo titulado Ozonoterapia: una técnica curativa con resultados espectaculares y en el nº 34 el titulado El ozono resuelve las hernias sin cirugía además de la mayor parte de las patologías de la columna vertebral).

Y, por supuesto, puede recurrirse a los numerosos dispositivos electrónicos existentes hoy en el mercado que funcionan mediante radiofrecuencias. Como el Mora, de eficacia demostrada en el control de los procesos inflamatorios crónicos (lea en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos La recuperación de la salud con Moraterapia, El Mora Super Plus permite corregir los bloqueos energéticos, La utilidad del Mora en casos de cáncer y Mora Color: un paso adelante en la biorresonancia publicamos respectivamente en los números 68, 81, 119 y 153).

Terminamos indicando que son asimismo suplementos a tener en cuenta en el control de la inflamación la lisina, la vitamina C, la S-adenosilmetionina, la niacinamida, la vitamina E, el mejillón verde de Nueva Zelanda, el DMSO y el miristoleato de cetilo.

En conclusión, va siendo hora de que los médicos se replanteen seriamente el uso de los corticoides dados sus graves efectos secundarios y opten por las múltiples posibilidades que hoy tienen a su alcance ya que no son menos eficaces. Quizás actúen más lentamente pero sin duda con mayor seguridad.

Sonia Barahona

Este reportaje aparece en
196
Septiembre 2016
Ver número