Psicobióticos para las enfermedades nerviosas y mentales

La medicina convencional sigue aferrándose a los psicofármacos y otras pócimas que actúan sobre el equilibrio de los neurotransmisores que regulan el cerebro y el sistema nervioso central intentando -en vano- tanto prevenir como curar el alzheimer, el parkinson, la depresión, el insomnio y otras disfunciones neurológicas pero cada día es más evidente que el origen de los desórdenes mentales y cognitivos no está en el cerebro sino ¡en los intestinos! Es ya abrumadora la investigación científica que indica que son los desequilibrios de la flora intestinal la principal causa de los procesos inflamatorios, autoinmunes o directamente tóxicos que provocan las disfunciones y/o destrucción del complejo neuronal. Desequilibrio que a menudo causan o agravan los antibióticos. Pues bien, explicada en números anteriores la importancia de los prebióticos y probióticos para tener un microbioma intestinal sano vamos ahora a hablar de los psicobióticos ya que son clave para afrontar las patologías neurodegenerativas.

Psicobióticos para las enfermedades nerviosas y mentales

Sumarios:

Es cada día más evidente que el origen de los desórdenes mentales y cognitivos no está en el cerebro sino ¡en los intestinos!

Son los desequilibrios de la flora intestinal la principal causa de los procesos inflamatorios, autoinmunes o directamente tóxicos que provocan las disfunciones y/o destrucción del complejo neuronal; desequilibrio que a menudo causan o agravan los antibióticos.

El microbioma intestinal es clave para el correcto y eficaz funcionamiento del sistema inmunitario; es más, una flora intestinal sana impide las reacciones autoinmunes.

Los “psicobióticos” son las bacterias del microbioma que poseen la capacidad de equilibrar y estabilizar el sistema nervioso y el complejo neuropsíquico. Se trata pues de probióticos de acción especialmente específica sobre las funciones mentales.

El autismo, la hiperactividad, la depresión, el parkinson, la esclerosis múltiple, el trastorno bipolar y otros desórdenes mentales además de la anorexia pueden tener su origen en una flora intestinal gravemente alterada y tratarse regenerándola.

Hoy día están constatados como psicobióticos el Lactobacillus rhamnosus, el Lactobacillus helveticus, el Lactobacillus plantarum, el Lactobacillus casei, la Bifidobacterium longum, la Bifidobacterim infantis y la Bacteroides fragilis.

La teoría del déficit de serotonina en el entorno de las sinapsis como causa de las patologías neurológicas no se sostiene; es falsa y por tanto nada puede esperarse de las drogas que “normalizan” la serotonina en el entorno neuronal.

Son numerosas las evidencias de que los desequilibrios neuronales y mentales pueden atenuarse o corregirse mediante simples modificaciones en el microbioma intestinal y que para ello hay dos opciones: el consumo de prebióticos y probióticos y/o la transferencia fecal procedente de personas sanas.

Tras medio siglo usando drogas psicotrópicas y un siglo de psicoanálisis resulta difícil creer que un simple cambio de dieta y la ingesta regular de probióticos y prebióticos pueda ofrecer una solución más real y natural para las llamadas “enfermedades mentales” pero es así.

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198
Noviembre 2016
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