Un buen tratamiento antiarrugas: el retinol

La vitamina A es esencial para mantener el buen estado de ojos y piel. Por eso las cremas elaboradas a base de Retinol se han convertido en las más utilizadas para combatir los signos del envejecimiento y el fotodaño. Eso sí, aunque se trata de un preparado seguro y cuya eficacia en la reparación de las células de la epidermis ha sido contrastada su uso requiere algunas precauciones que no debemos olvidar.

En la permanente batalla por corregir los perniciosos efectos del paso del tiempo sobre nuestra piel, los laboratorios cosméticos inundan periódicamente el mercado con tratamiento novedosos, tanto desde un abordaje preventivo -en el que destacan las cremas protectoras e hidratantes- como desde una óptica más reparadora, aportada por colágenos, elastinas y, en los últimos tiempos, por el ácido retinoico y el Retinol.

La vitamina A -conocida científicamente como Retinol- así como sus derivados -los ácidos retinoicos, en particular el tretinoíno- han demostrado ser beneficiosos para la piel envejecida. Ello no implica que para combatir los problemas estéticos debamos recurrir a la ingesta de suplementos orales de vitamina A ya que ésta, a dosis elevadas, puede resultar tóxica e incluso provocar enfermedades.

Y como nuestro organismo no produce vitamina A de manera natural la mejor forma de suministrar al cuerpo dicha vitamina liposuble es la alimentación. La vitamina A aparece en los alimentos en dos formas: como Retinol o vitamina A ya preformada en los productos de origen animal y como carotenos que pueden ser convertidos en Retinol por el organismo en los alimentos de origen vegetal. Una dieta que incluya suficientes frutas, verduras de hoja verde, zanahorias, cereales, huevos, hígado, leche entera y derivados lácteos nos proporcionará las cantidades requeridas por nuestro metabolismo.

El Retinol ayuda a prevenir enfermedades de los ojos y la piel y resulta de vital importancia durante el embarazo y la lactancia. Su deficiencia se deja sentir principalmente en los niños y puede provocar malformación y fragilidad de los huesos, problemas de crecimiento e, incluso, desarrollo anormal del feto. En los adultos la carencia puede manifestarse en degeneración de la función renal y hasta en esterilidad, si bien no resulta corriente ya que el hígado de una persona adulta es capaz de almacenar reservas de vitamina A para varios meses e, incluso, años.

RETINOL Y ÁCIDO RETINOICO, CUESTIÓN DE GRADOS 

En los estudios médicos realizados con personas que padecían acné, el ácido retinoico provocaba vasodilatación, disminución de la inflamación y la seborrea y estimulación del recambio celular al disminuir la síntesis de queratina, acelerando así la renovación de las células. En suma, la vitamina A en forma de ácido retinoico producía un efecto peeling que se mantenía con el paso del tiempo, si bien algunas de sus formulaciones resultaban excesivamente irritantes para la piel, un efecto pernicioso que padecen el 4% de sus usuarios.

Para intentar paliarlo, la industria cosmética ha diseñado una nueva molécula conocida como Retinol en la que la terminación ácida ha sido sustituida por un nuevo radical que elimina muchos de los efectos secundarios de sequedad e irritación. Hasta no hace mucho tiempo, el Retinol no podía ser utilizado en cremas para la piel ya que su formulación era demasiado inestable y se degradaba fácilmente bajo la acción de los rayos solares ultravioletas. Los nuevos sistemas de transporte, fabricación y empaquetado permiten preparaciones más estables y han convertido al Retinol en uno de los productos estelares de la estética.

Suministrado a concentraciones adecuadas, el Retinol es tan eficaz como el ácido retinoico pero sin muchos de sus efectos secundarios. Produce un efecto peeling o de descamación muy superior al de las cremas con alcoholes, efecto que se mantiene con el paso de tiempo sin crear memoria en la piel, lo que obligaría a suministrar dosis cada vez más elevadas.

En suma, los productos cosméticos con vitamina A mejoran la elasticidad de las pieles prematuramente envejecidas, aportándoles una apariencia más suave, firme y uniforme al estimular la queratización o renovación de las células de la epidermis y la producción de colágeno, lo que lo convierte en un preparado sumamente efectivo para el tratamiento de la soriasis, el eczema, el acné, las manchas y los problemas de hiperpigmentación.

EL RESULTADO DEPENDE DE LA CONCENTRACIÓN 

Los efectos del Retinol dependen de la concentración que se use. Los dermatólogos y profesionales de la estética recurren por lo general a concentraciones altas que permiten exfoliar la piel hasta los niveles más profundos. Pero, además de los tratamientos profesionales, el Retinol puede encontrarse hoy como ingrediente de numerosas cremas y geles de venta libre. Conviene en estos casos informarse de la concentración real que poseen: si ésta es demasiado elevada podemos sufrir irritaciones; si es demasiado baja su eficacia será prácticamente nula. En caso de duda, y ante las muchas marcas que se anuncian en el mercado basadas en este compuesto, conviene comparar sus concentraciones y asesorarse con el farmacéutico o esteticista.

Los productos con Retinol se utilizan al menos unas dos veces por semana y se aplican sobre la cara, las manos, el cuerpo, el cuello y el pecho. Normalmente se aconseja utilizarlos por la noche, cuando el proceso de descanso y renovación celular es mayor, aunque también los hay para el día. En este último caso conviene utilizar un buen protector solar que aporte al menos un factor de protección 15 ya que el Retinol estimula la sensibilidad de la piel a la luz (fotosensibilidad). Los fabricantes insisten en que cuando se usan productos con Retinol deben seguirse escrupulosamente las indicaciones de los profesionales.

Pese a su auge y su omnipresencia en la industria cosmética, el Retinol debe utilizarse con ciertas precauciones. Los dermatólogos señalan que debemos abstenernos de aplicarlo en la zona del contorno de los ojos y los labios, y, en general, en aquellas áreas donde la piel sea más fina y, por tanto, más fácilmente irritable. Asimismo, debemos evitar la sobreexposición solar, los rayos ultravioletas para estimular el moreno de la piel y no olvidar combinar la crema con Retinol con otra humectante y regenerante.

Por el momento, el Retinol es uno de los ingredientes más usados y eficaces para mejorar el aspecto de la piel pues ha demostrado sobradamente su capacidad para reducir los signos visibles del fotodaño y el paso del tiempo. En cuanto a los efectos de su uso a largo plazo, los estudios continúan.


Consejos para combatir las arrugas 

  1. Diga no al estrés y al mal humor. La irritabilidad tensiona los músculos de la cara y frunce el entrecejo.
  2. Deje de fumar. El tabaco es el gran enemigo del colágeno de la piel.
  3. No se broncee demasiado: la elastina de la piel se daña por la acción de los rayos ultravioletas.
  4. Utilice por la noche productos y cremas con Retinol y coenzima Q10, lo último para reducir las arrugas visiblemente. Sus efectos deben ser apreciables tras unas seis semanas de tratamiento.
  5. Combine las cremas con Retinol con una buena hidratante de día que se aplicará de forma ascendente sobre el cuello y el rostro, sin olvidar que debe aportar el suficiente factor de protección solar.
  6. El automasaje será rítmico y con presiones regulares en puntos clave -como las sienes y el entrecejo- a fin de garantizar la penetración de los ingredientes activos y estimular la circulación superficial. El tono de su piel lo agradecerá.

ALTERNATIVAS 

El giro tibetano: ritual de juventud 

Según los postulados de la medicina tibetana practicada en los lamasterios, el primer rito en pro de la juventud consiste en mantenerse de pie con los brazos colgando en posición natural y girar sobre uno mismo hasta experimentar una discreta sensación de mareo, poniendo especial atención en que el giro se ejecute de izquierda a derecha, en el mismo sentido que las manecillas del reloj. Cuando el mareo aparezca conviene detenerse. Comprobará que, a medida que lo practique, el número de giros se incrementa.

Este sencillo ejercicio practicado por los niños de todo el mundo consigue aumentar la velocidad de la energía del cuerpo. Los robustos derviches giradores de la India también lo han practicado durante siglos por sus excelentes resultados en el incremento del caudal energético. Pero conviene no excederse: muchos de esos derviches giran tanto y a tal velocidad que se autoprovocan un estado de trance psíquico.

Los lamas tibetanos, más cautos en su ejecución, avisan de que estos trances tienen un coste energético y que lo más recomendable es girar de forma natural y durante cortos espacios de tiempo. Paulatinamente notaremos cómo nuestra vitalidad se incrementa.

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Septiembre 2001
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