Rompiendo esquemas y verdades establecidas

Los guardianes de las «verdades científicas» -a menudo auténticas falacias impuestas desde los círculos de poder- van a sentirse muy molestos con la lectura de este número porque se ponen en entredicho creencias masivamente admitidas que a quienes se benefician de ellas ha costado mucho imponer en la mente de la sociedad. Una de ellas es la convicción de que la Tierra se encuentra en un periodo de calentamiento global y que uno de los principales culpables es el dióxido de carbono y hay pues que evitar sus emisiones a pesar de que se trata de una de esas «verdades» acríticamente asumidas por los principales responsables políticos y los grandes medios de comunicación que no ha sido demostrada jamás como explica el catedrático de Estratigrafía Luis Pomar. Lo de que «el 97% de los científicos» afirma que estamos ante «un peligroso cambio climático» es una falacia que tiene como objeto presionar a los estados para que financien gigantescos proyectos sin control real que solo van a enriquecer a quienes prometen que, a cambio, van a impedirlo. Porque ya lo hemos denunciado anteriormente muchas veces: hay cada vez más sinvergüenzas sin escrúpulos enriqueciéndose a costa de meter miedo a la sociedad y ofrecerse para «salvarla». Denunciamos asimismo en este número que son muchos los médicos -a los que se silencia- que llevan décadas afirmando que en nuestro interior no hay ni virus ni bacterias patógenas y, por tanto, no se justifica usar contra ellas antibióticos ni prevenir presuntas infecciones de los mismos con vacunas; es, entre otros, el caso del doctor Enric Costa según el cual ambos tipos de fármacos serían además los responsables de buena parte de las llamadas inmunodeficiencias, de las enfermedades autoinmunes y de muchas de las llamadas enfermedades «raras». A su juicio es hora de asumir y entender que nuestros microbios endógenos -los que conviven con nosotros porque forman parte de la microbiota- nunca han producido enfermedades. ¡Ni ellos ni virus alguno, sea endógeno o exógeno! Damos cuenta asimismo de un amplio estudio efectuado con gemelos idénticos y mellizos que demuestra que incluso ellos responden de forma diferente a los mismos alimentos; de hecho  los gemelos idénticos estudiados solo compartían el 37% de los microbios intestinales, porcentaje apenas un poco más alto que el 35% que comparten dos personas no relacionadas genéticamente. Y eso indica que la respuesta del organismo a las bebidas y comidas es individual ¡y no son los genes los que la determinan! En cuanto a que los quimioterápicos usados por los oncólogos no curan el cáncer lo llevamos afirmando más de dos décadas pero es que estudios recientes desvelan que algunos de los más usados -como el paclitaxel (Taxol) y la doxorubicina (Adriamicina)– pueden además contribuir a la metástasis. Damos igualmente a conocer algo que a la inmensa mayoría de la población se le ha ocultado: salud y enfermedad son caras de la misma moneda porque nuestros organismos se encuentran en un fluir permanente que implica equilibrio, momentos de desequilibrio y procesos de reequilibrio. Una visión que supone otra concepción de la Medicina que en lugar de emplear un arsenal tóxico para acabar con microbios, combatir tumores o bloquear síntomas procura comprender globalmente la naturaleza y entender los procesos biológicos en lugar de interferir en ellos. Obviamente se trata de una concepción que conduce a un diseño totalmente distinto del sistema sanitario y de las políticas de salud del actual modelo médico -hegemónico, deshumanizado y controlado por la industria- e impulsa un modelo autogestionado y holístico que permita recuperar el control de la salud a nivel individual y colectivo. El último asunto conflictivo que abordamos en este número es la intensificación de la ilegal e irresponsable campaña de acoso orquestada por los ministerios españoles de Sanidad y Ciencia así como por la Organización Médica Colegial contra los profesionales que se empeñan en ejercer disciplinas y terapias avaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Unión Europea y el Consejo de Europa pero que a quienes actualmente dirigen esas instituciones no les gustan porque las consideran -de forma gratuita- «pseudoterapias». Una persecución intolerable que se está ampliando a quienes siendo médicos alertan de los peligros de muchos protocolos que no se justifican y de los tratamientos farmacológicos; es el caso de la Dra. Isabel Bellostas a la que la Junta Directiva del Colegio Oficial de Médicos de Madrid decidió en junio pasado impedir ejercer su profesión durante 364 días alegando que ha incumplido el Código de Ética y Deontología Médica por alertar de los peligros de las vacunas ¡cuando están reconocidos hasta en los propios prospectos así como por la FDA! Afortunadamente un abogado español, Luis de Miguel Ortega, está poniendo en un brete a todos esos personajes que, poco a poco, van a tener que responder de sus acciones y mentiras ante los tribunales. Algo inevitable, necesario y cada vez más urgente.

 

Jose Antonio Campoy
Director