La farsa continúa

La estrategia de aterrorizar a la población mundial convenciéndola de que un peligroso coronavirus bautizado como SARS-CoV-2 ha provocado una horrible pandemia y millones de muertos prosigue diez meses después sin que la sociedad entienda que se trata de una auténtica farsa. Los datos oficiales indican que en la Tierra hay unos 7.800 millones de personas de las que a 19 de noviembre de 2020 se habrían «contagiado» 56.464.316. Asimismo se asevera que el número de fallecidos a causa de la Covid-19 era ese día de 1.353.786. Pues bien, eso indica que el porcentaje de contagiados en el mundo es del 0,8% y el de fallecidos el 0,019%. En otras palabras, el 99,2% de la población mundial no está contagiada y el 99,98% sobrevive a tan terrible virus. Y eso admitiendo –que ya es admitir- que tales cifras sean reales, algo que nosotros llevamos negando desde un principio ya que se basan en test de antígenos y pruebas PCR cuya fiabilidad es NULA como hemos documentado ampliamente. En España el gobierno afirmaba ese mismo día que desde que se inició la «pandemia» ha contabilizado 1.541.574 «casos» y habían muerto 42.291 personas y como en nuestro país había 47.329.981 a 1 de enero de 2020 el porcentaje oficial de casos es de un 3,25% y el de muertos un 0,089% por lo que el 96,75% no está contagiado y el 99,91% «sobrevive«. De hecho, conscientes de que las cifras son en realidad muy bajas, los organismos internacionales –con la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la cabeza- han instado en noviembre a los gobiernos a que contabilicen como “casos Covid” y “muertos por Covid” a todos los “sospechosos” aunque no se les haya hecho test o prueba alguna. El esperpento es ya de tal calibre que hay que ser manifiestamente estúpido para creerse el relato oficial y sin embargo la inmensa mayoría de la gente sigue permitiendo que se pisoteen sus derechos, incluidos los fundamentales. Les da igual que la PCR -prueba “estrella” de detección del supuesto SARS-CoV-2- haya dado ya «positivo» en papayas, cabras, ovejas, visones, hurones, conejos, tigres, gatos y un pájaro. Les da igual que los test rápidos de antígenos den positivo a un simple refresco de manzana o a un poco de vino tinto. Y también les da igual que el famoso coronavirus no haya podido aparecer en Wuhan en diciembre de 2019 porque se detectó en aguas residuales de Barcelona recogidas nueve meses antes -en marzo de ese mismo año- así como seis meses antes en Italia según dieron a conocer el Instituto de Tumores de Milán y la Universidad de Siena. Tampoco les importa que el prestigioso abogado alemán Reiner Fuellmich haya anunciado que va a acusar de «crímenes contra la humanidad» a los inductores de la Covid-19. Ni que un millar de profesionales de la salud de todo el mundo -la mayor parte médicos- haya firmado un manifiesto pidiendo que se detenga de inmediato “el clima de terror, la sinrazón, la manipulación y las mentiras” de lo que consideran «la mayor estafa sanitaria del siglo XXI«. Hace apenas unos días la tercera persona más rica del mundo, Elon Reeve Musk, Director General de Tesla Motors y SpaceX, contó en un tuit que se había sometido a cuatro test de antígenos de Covid-19 y había dado positivo a dos y negativo a otros dos. Según precisó se hicieron con la misma máquina, la misma prueba y la misma enfermera por lo que añadió que ni él ni su familia se vacunarán contra el coronavirus. La conocida cantante Erykah Badu explicaría por su parte que a mediados de noviembre se había hecho también unos test de antígenos y mientras la muestra recogida en un orificio nasal había dado positivo la del otro dio negativo. Las pruebas se hicieron con solo 24 horas de diferencia. ¿Y qué decir de las vacunas? Según el Barómetro de octubre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) cada vez menos gente se fía de ellas ya que el 47% de los españoles no está hoy dispuesto a vacunarse y ese porcentaje aumenta cada mes. De hecho se trata de algo que pasa ya en todo el mundo y de ahí que el Secretario General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, haya encargado al Grupo Asesor Técnico (TAG) sobre Conocimientos y Ciencias del Comportamiento para la Salud que fomente la confianza en las vacunas y haya contratado ¡a una empresa de relaciones públicas! –Hill & Knowlton– para potenciar su credibilidad, cada vez más deteriorada. El propio Gobierno español ha creado una denominada Comisión Permanente contra la desinformación que gran parte de los medios de comunicación españoles calificó rápidamente de forma socarrona como Ministerio de la Verdad cuyo objetivo es descalificar a toda persona o medio que discrepe de las verdades oficiales en un ejercicio de puro nazi-fasci-comunismo. En fin, no cabe duda de que la sociedad ha perdido el sentido común.

José Antonio Campoy

Director