Sí,
somos contundentes. No vemos razón alguna para atender la recomendación del Gobierno
de
José Luis Rodríguez Zapatero -adoptada incomprensiblemente el pasado
24 de agosto a propuesta del Ministro de Sanidad y Consumo,
Bernat Soria-
de vacunar a todas las niñas de entre 11 y 14 años con
Gardasil, vacuna
tetravalente recombinante comercializada en España por
Sanofi-Pasteur-Merck
Sharp & Dohme que se supone protege de algunas variantes del
Virus del
Papiloma Humano (VPH) y que fue presentada hace escasas semanas en los medios
de comunicación de forma absolutamente gratuita como
"la vacuna contra el cáncer
de útero". Y no sólo porque jamás se ha probado en niñas de esas edades sino
porque no hay nada que justifique su eficacia y, por tanto, no se entiende ni
la necesidad de una vacunación masiva ni las prisas por hacerlo. Es más, nos parece
no sólo innecesario sino peligroso. Y lo singular es que de forma parecida pensaba
su antecesora y actual ministra de Administraciones Públicas,
Elena Salgado,
a pesar de que esta vez se haya mantenido en silencio desde su nuevo cargo. Ella
no sólo no consideraba este asunto urgente o prioritario sino que además admitió
públicamente que
"la efectividad real" de la vacuna
"no se conocerá
hasta dentro de 35 años". ¡Y menos mal que se trata de una "sugerencia" y
la vacuna será voluntaria al haberse dejado la decisión de ponerla a los padres
o tutores de las niñas porque de haber sido obligatoria esta revista hubiese llevado
a los tribunales la decisión! Es más, hubiésemos instado la presentación de querellas
contra los responsables. Los padres deben saber que no existe ningún estudio o
ensayo que haya demostrado que esa vacuna sea eficaz y segura en el grupo de edad
para el que se ha aprobado. Como debe saber que la vacuna sólo protege -si lo
hace- de la infección de cuatro de los más de cien tipos que existen del
Virus
del Papiloma Humano que, por si fuera poco, apenas se detectan en España.
Igualmente se obvia decir que generalmente las infecciones por los
virus del
papiloma humano ceden de forma espontánea -casi siempre antes de dos años-
especialmente en el caso de las adolescentes y que sólo cuando no es así podrían
provocar lesiones genitales externas, verrugas genitales y a veces lesiones precancerosas
de cuello uterino que sólo en el caso de que no se tratasen
podrían dar
lugar ¡veinte o treinta años después! a un cáncer. En suma, la posibilidad de
contraer cáncer a causa del
Virus del Papiloma Humano es escasísima. Y
de ahí que a fin de justificar la vacuna se utilice la táctica de generar miedo
entre la población recurriendo a estimaciones mundiales. Por ejemplo, diciendo
que cada año hay más de 500.000 casos nuevos y 280.000 muertes... silenciando
que la gran mayoría se dan en países subdesarrollados donde las condiciones higiénicas
son pésimas y las defensas de quienes se contagian están bajo mínimos. En este
negocio -que eso es lo que es- hay demasiadas medias verdades. No es cierto, por
ejemplo, que la vacuna cuente con apoyo generalizado. Basta leer el
Editorial
del número de mayo pasado de la revista
JAMA -órgano de la
Asociación
de Médicos Americanos- donde se expresan abiertamente las dudas sobre su necesidad.
Y no olvidemos que es también absolutamente falso que se trate de una vacuna "para
prevenir el cáncer". Como tampoco sirve para curar.
Merck constató que
su eficacia curativa es NULA. Por si todo esto fuera poco la vacuna funciona sólo
si la niña que la recibe no está ya infectada por alguno de los virus incluidos
en ella en el momento de la inoculación. Además la vacunación no garantiza su
protección definitiva porque se ignora durante cuánto tiempo protege. ¿Dos años?
¿Cinco? No se sabe. Y ello implica que habría que poner la vacuna a la niña una
y otra vez... hasta que pierda la virginidad porque entonces ya ni siquiera valdría.
Por otra parte, ¿qué se sabe en realidad de su seguridad? Los potenciales efectos
secundarios -reconocidos y publicados por
Merck Sharp & Dohme- son dolor,
fiebre, náuseas, vértigos y picores, todos ellos habituales en otras vacunas.
No se ha investigado sin embargo qué puede pasar si se da a la vez que otras vacunas.
Además empieza ya a haber indicios de más situaciones de riesgo.
Judicial Watch
-una organización independiente estadounidense- afirma que a 15 de mayo de este
año había ya 1.637 informes de reacciones adversas. Un dato ¡proporcionado y reconocido
por la propia FDA! Datos según los cuales la muerte de al menos tres personas
parecen estar relacionadas con la vacuna. Y no es más que la punta del iceberg.
"Los informes adversos que provoca la vacuna de VPH proporcionados por la FDA
se leen como un catálogo de horrores" -ha llegado a afirmar el presidente
de
Judicial Watch-. En suma, invito a los lectores a leer detenidamente
el excelente trabajo de investigación realizado por nuestro compañero
Antonio
Muro que publicamos en este número en el que se ofrecen las conclusiones aquí
expresadas brevemente y otras muchas que esperamos hagan reaccionar con sensatez
a los padres. Ahora la decisión es suya.
José
Antonio Campoy
Director