Analizan 45 productos hechos con avena y encuentran glifosato en 43

El glisofato, peligroso herbicida comercializado por Monsanto, ha sido encontrado en 43 de las 45 cajas de cereales analizadas por el llamado Grupo de Trabajo Ambiental (EGW por sus siglas en inglés), organización independiente sin ánimo de lucro. Y hablamos de empresas tan conocidas -entre otras- como Kellogg’s, Cheerios, Quaker Oats, Bulk Bin, Great Value o Bob’s Red Mill. De hecho las dos únicas marcas en las que no se encontraron restos de glisofato fueron las avenas de Simple Truth y Organic Old-Fashioned.

La mayoría de los productos analizados estaban hechos con avena y 31 contenían niveles superiores a los considerados «seguros» en el caso de menores según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer: 0.01 miligramos diarios. ¡Como si realmente hubiera dosis seguras de venenos como éste!

Monsanto niega que el glifosato suponga riesgo alguno para la salud pero el pasado 10 de agosto un jurado de California (EEUU) condenó a esa empresa a pagar 289 millones de dólares a un hombre que aseguró que su cáncer terminal se debía a su exposición a un producto que lo contenía.

Monsanto afirma que existen más de 800 estudios y revisiones científicas según las cuales el glifosato no causa cáncer pero falta a la verdad según el extenso informe Carcinogenicidad del glifosato: fracaso en su evaluación efectuado por el conocido investigador alemán Peter Clausing que vio la luz a mediados de julio de 2017. Y hablamos de alguien que es miembro de la Junta Directiva de Pesticide Action Network (PAN), doctor en Agronomía y toxicólogo que ejerció su carrera entre 1994 y 1996 en el estadounidense Centro Nacional de Investigaciones Toxicológicas de la FDA y desde 1997 hasta su jubilación -en 2010- en la industria farmacéutica. Es más, es autor de 54 artículos y cuatro capítulos de libros sobre toxicología y ha escrito dos libros sobre los conflictos entre los actuales métodos agrícolas y la conservación de la naturaleza. Informe en el que Clausing denuncia por ello el posicionamiento oficial del Instituto Federal Alemán para la Evaluación de Riesgos (BfR), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) que se niegan a aceptarlo a pesar de que el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya lo tiene clasificado como «probablemente carcinógeno para los seres humanos«.

Además en la revista llevamos muchos años denunciándolo habiendo publicado decenas de noticias y extensos reportajes como ¿Cuántos de nuestros alimentos están contaminados con glifosato?, El glifosato, herbicida considerado inocuo, también es un tóxico peligroso para la salud y Monsanto, condenado por un tribunal civil internacional aparecidos en los números 124, 189 y 205 -correspondientes a febrero de 2010, enero de 2016 y junio de 2017 respectivamente- que pueden leerse en nuestra web: www.dsalud.com.

Es más, según un trabajo de los doctores Anthony Samsel y Stephanie Seneff -publicado en Journal of Interdisciplinary Toxicology- el glifosato es «el factor causal más importante» del brutal actual aumento de casos de celiaquía, intolerancia al gluten y síndrome de intestino irritable, patologías que cada vez afectan a más personas, especialmente en los países desarrollados. Y la razón es que inhibe las enzimas del citocromo P450 involucradas en la desintoxicación, la activación de la vitamina D3, la catabolización de la vitamina A, la producción de ácido biliar y el suministro de sulfato al intestino. Además provoca déficits de hierro, cobalto, molibdeno, cobre y otros minerales al eliminarlos del organismo debido a su capacidad quelante así como de triptófano, tirosina, metionina y selenometionina. Incluso aumenta el riesgo de padecer linfoma no Hodgkin, la infertilidad, los abortos espontáneos y los defectos congénitos. Asimismo se explica que la práctica de madurar la caña de azúcar con glifosato explicaría muchos casos de insuficiencia renal; grave problema porque luego ese azúcar se añade a muchos alimentos procesados.