El paciente del primer trasplante de mano se arrepiente

Quiere que se le vuelva a amputar la mano implantada

El primer hombre al que se le hizo un trasplante de mano ha pedido a sus médicos que se la vuelvan a amputar porque «no soporta ni verla”. Clint Hallam asegura que el miembro implantado “no le funciona” y sufre por los medicamentos que tiene que tomar para evitar el rechazo.
Hallam, de 53 años, ha llegado a ir hasta Lyon (Francia), al hospital donde recibió la mano, para convencer al equipo de transplantes de que se la amputen. “Tiene un aspecto horrible porque está deteriorada y no veo ninguna razón para seguir teniéndola”, asegura Hallam, quien se pasó años en busca de una nueva mano tras el accidente sufrido en una cárcel australiana.
Sin embargo, los cirujanos británicos del Hospital St. Mary de Londres que le realizaron la operación dicen que no hay razón alguna para amputarle la mano porque no le ha ocasionado un rechazo grave por el que peligre su salud.
Es decir, que para tales individuos es más importante su prestigio que el sufrimiento de su paciente.