Es falso que las medicinas alternativas aumenten el riesgo de muerte por cáncer

El diario español El Pais publicó el pasado 30 de agosto un texto firmado por Manuel Ansede cuyo llamativo título fue Las ‘medicinas alternativas’ aumentan hasta un 470% el riesgo de muerte en pacientes de cáncer añadiendo en el subtítulo: Un estudio alerta del uso de pseudoterapias con plantas, dietas, acupuntura, homeopatía o rezos. Y la revista Muy Interesante un texto de Sarah Romero que tituló así: Las terapias alternativas para el cáncer duplican el riesgo de muerte. Es decir, rebajando la revista al 200% el aumento de muertes cuando el diario lo cifra en 470% y ambos autores están hablando del mismo trabajo, el publicado por un grupo de investigadores de la Universidad de Yale (EEUU) coordinado por Skyler B. Johnson con el título Use of Alternative Medicine for Cancer and Its Impact on Survival (El uso de la medicina alternativa en el cáncer y su impacto en la supervivencia). Aunque El País explica luego que el trabajo solo ha analizado los cánceres de mama, próstata, pulmón y colorrectal y “matiza” que el aumento de riesgo de muerte del 470% es solo en el cáncer de mama, un 360% en el cáncer colorrectal y un 150% en el de pulmón no habiendo diferencia significativa en el de próstata .

Llama asimismo la atención que  El País empiece su artículo explicando a sus lectores qué es a su juicio la “medicina alternativa” y lo haga de esta manera: “Plantas, vitaminas, minerales, probióticos, medicina ayurvédica, medicina tradicional china, homeopatía, naturopatía, respiración profunda, yoga, taichí, chi kung, acupuntura, quiropráctica, osteopatía, meditación, masajes, oraciones, dietas especiales, relajación progresiva, imagen guiada”. El joven oncólogo estadounidense Skyler Johnson enumera algunos de los pseudotratamientos -sin ninguna prueba científica de su eficacia- a los que se encomiendan muchos pacientes de cáncer. Es la mal llamada medicina alternativa“.

Muy Interesante, en cambio empieza el suyo así: “La quiropráctica, la homeopatía, la acupuntura, las dietas a base de zumos y otras formas de medicina alternativa no pueden curar el cáncer. Sin importar lo que algunos opinen de estos remedios un nuevo estudio -y la ciencia en general- se muestra tan contundente como certero: la medicina alternativa no cura; mata“.

¿Y es cierto? Son todas esas disciplinas, terapias y métodos a los que se refieren esos investigadores? Pues la respuesta es simple: NO. Las mencionan los autores de esos artículos porque les da la gana y entienden que los autores deben referirse a ésas porque así lo creen ellos. Aunque no se pongan de acuerdo ni en cuáles. De hecho el autor del texto de Muy Interesante reconoce que “los investigadores no pudieron identificar específicamente qué medicinas alternativas estaban usando cada uno de los pacientes” Añadiendo luego su particular opinión: “Aunque no debería haber mucha variación entre las terapias ya que, por definición, no hay evidencia convincente de que ninguna medicina alternativa sea eficaz para tratar el cáncer”. Aseveración que demuestra que sus conocimientos sobre el tema son NULOS. De ahí que ose decir -y sigue siendo su opinión personal y no la del trabajo que cita- que “el estudio deja claro que para los pacientes con cáncer que optan por el tratamiento con medicina alternativa, el daño es la misma muerte. La medicina alternativa no los está matando literalmente, pero está provocando que los pacientes se alejen de los tratamientos efectivos basados en la evidencia científica que sí pueden salvar vidas”. Añadiendo: “Desafortunadamente, los pacientes más vulnerables de cáncer recurren a esta pseudomedicina cada año con la esperanza de un tratamiento milagroso que los libre de su enfermedad. Esperemos que estos nuevos datos les hagan abrir los ojos”.

En suma, han aprovechado el artículo de esos investigadores -uno entre decenas de miles- para descalificar todos los tratamientos no convencionales para el cáncer y asegurar que solo los convencionales son eficaces. Una falacia ya denunciada en esta revista hasta la saciedad que no merece mayor respuesta. Nosotros sugerimos a los lectores que se informen por sí mismos leyendo el trabajo ciyo enlace facilitamos: https://news.yale.edu/2017/08/10/using-only-alternative-medicine-cancer-linked-lower-survival-rate. Solo que demos aclarar algo importante: no se trata de una investigación sino una Brief Communication (Breve Comunicación) lo que desde el punto de vista metodológico le resta credibilidad.Y lo más importante: al final del trabajo se dice textualmente: It is important to note that complementary and integrative medicine are not the same as AM as defined in our study (Es importante señalar que la medicina complementaria e integradora no son las mismas que definimos como AM en nuestro estudio. Siendo AM las siglas en inglés de Medicina Alternativa. Pues bien, en la Base de Datos Nacional del Cáncer  la AM aparece en el Código-6: “Otros no probados; Tratamientos contra el cáncer administrados por personal no médico”. Es decir, el “cajón” en el que se mete toda terapia no citada antes y, por tanto, cualquier remedio que un enfermo decide utilizar sin asesoramiento profesional para autotratarse  y que igual puede haber escuchado a un vecino que leído en internet o en cualquier libro que haya caído en sus manos.

No se refieren pues ni a las medicinas alternativas ni a la medicina integrativa. De hecho según el National Center for Complementary and Integrative Health (Centro Nacional de Salud Integrativa y Complementaria) de Estados Unidos -entidad adscrita a los Institutos Nacionales de Salud que anteriormente se denominaba National Center for Complementary and Alternative Medicine (Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa)– las disciplinas terapéuticas no convencionales más utilizadas se agrupan en cinco grandes categorías:

-Medicinas tradicionales: Medicina Tradicional China, Medicina Ayurvédica y otras.

-Técnicas de manipulación física: ejercicio, masajes, Reflexología, Quiropráctica, etc.

-Prácticas basadas en remedios biológicos: productos fitoterápicos, complementos dietéticos y complejos ortomoleculares (básicamente vitamínicos y minerales).

-Técnicas mente-cuerpo: yoga, meditación, visualización guiada, artes expresivas (musicoterapia, danza, baile, etc.) y otras.

-Terapias bioenergéticas: Reiki, Qigong, uso de campos magnéticos, etc.

Y de hecho son muchos los centros que ya admiten terapias ajenas al protocolo convencional de cirugía, quimioterapia y radioterapia: el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center y el Columbia University Medical Center de Nueva York, el M. D. Anderson Cancer Center de Houston (Texas), el Moffitt Cancer Center & Research Institute de Tampa (Florida), el University College London Hospital de Londres (Reino Unido), el Ontario Cancer Institute and Princess Margaret Hospital de Toronto (Canadá) o el Klinik St. George Hospital de Bad Aibling (Baviera, Alemania) por citar solo algunos significativos.

En suma, o los autores de esos textos son unos ignorantes o son conocedores de todo esto y han querido engañar a sus lectores. Realmente lamentable.